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NCAA

5 jugadores clave de Ohio State en 2026: las estrellas que pueden llevarles al título

Hay equipos buenos. Hay equipos que aspiran al College Football Playoff. Y después está Ohio State.

Los Buckeyes comenzaron la temporada 2026 exactamente donde muchos esperaban: en lo más alto del fútbol universitario. Ohio State ocupa el número 1 del AP Top 25, recibió 46 de los 69 votos para la primera posición y llega a la segunda jornada después de aplastar 56-3 a Ball State.

Pero esta temporada tiene algo diferente.

Ohio State no parte únicamente como uno de los favoritos. Parte con la obligación de demostrar que puede volver a dominar después de haber terminado 2025 con un balance de 12-2, pero sin conseguir cerrar la temporada con otro campeonato.

Y el calendario no le va a permitir esconderse.

El primer gran examen llega inmediatamente: Texas espera en Austin en la segunda jornada. Después llegarán partidos contra Indiana, USC, Oregon y Michigan, entre otros. El calendario de los Buckeyes incluye seis rivales que aparecen en el Top 25.

Para conseguir llegar hasta el final, Ryan Day necesitará mucho más que talento.

Necesitará que sus jugadores más importantes respondan cuando los partidos se compliquen.

Estos son los cinco jugadores que pueden decidir hasta dónde llega Ohio State en el College Football 2026.


1. Julian Sayin: el quarterback que tiene que convertir el talento en un campeonato

Julian Sayin acabó la temporada 2025 con un 77% en pase.

Si hay una posición capaz de cambiar por completo la historia de una temporada, es el quarterback.

Y Ohio State tiene una situación bastante particular.

Julian Sayin ya no es una promesa.

Después de su primera temporada como titular, ahora es uno de los quarterbacks más observados de todo el College Football.

En 2025 lanzó para 3.610 yardas, 32 touchdowns y ocho intercepciones, completando el 76,98 % de sus pases y terminando con un rating de 177,45. Además, terminó cuarto en la votación del Heisman.

No son números normales para un quarterback que estaba disputando su primera temporada como titular.

Y hay un dato que explica todavía mejor lo que hizo Sayin.

Durante 2025 consiguió seis partidos con más de 300 yardas de pase, una cifra que ya lo coloca entre los mejores quarterbacks de la historia reciente de Ohio State en ese apartado.

Pero ahora llega el verdadero problema.

Ya no sorprende a nadie.

Los rivales conocen a Sayin. Conocen a Jeremiah Smith. Conocen el sistema de Ohio State. Y saben que si consiguen incomodar al quarterback, pueden obligar a los Buckeyes a ganar los partidos de otra manera.

Por eso su evolución durante 2026 puede ser incluso más importante que sus estadísticas.

Su primer partido ya ha dejado un aviso

Contra Ball State, Sayin volvió a parecer el quarterback que había terminado 2025 como uno de los mejores pasadores del país.

Completó 21 de 25 pases para 320 yardas y tres touchdowns, sin lanzar ninguna intercepción. Además, añadió un touchdown terrestre.

El problema es que Ball State no es Texas.

Y precisamente por eso el partido de Austin puede ser tan importante.

Texas también comenzó la temporada con una victoria contundente, 59-7 ante Texas State, y cuenta con Arch Manning como quarterback.

Sayin tendrá enfrente una defensa de auténtico nivel y un escenario enorme.

Si vuelve a responder, su candidatura al Heisman puede dispararse.

Pero hay algo todavía más importante:

Ohio State necesita que Sayin sea el quarterback que gane los partidos grandes.

Porque probablemente no llegará al final de la temporada sin tener que hacerlo.


2. Jeremiah Smith: posiblemente el jugador más desequilibrante de todo el College Football

Hay jugadores que pueden cambiar un partido.

Jeremiah Smith puede cambiar la forma en la que una defensa tiene que plantearlo.

El receptor de Ohio State entra en su tercer año universitario después de haber acumulado 2.558 yardas y 27 touchdowns en sus dos primeras temporadas.

Y eso ya sería suficiente para convertirlo en una estrella.

Pero Smith parece estar preparado para algo todavía mayor.

Con 6’4″ y alrededor de 222 libras, combina un tamaño extraordinario con velocidad y una capacidad para atrapar balones que lo ha convertido en uno de los jugadores más espectaculares del país.

Y contra Ball State volvió a demostrarlo.

Ocho recepciones, 151 yardas y dos touchdowns.

Todo eso ocurrió en la primera mitad.

Ryan Day decidió no utilizarlo después del descanso pensando en el enorme partido que esperaba a Ohio State contra Texas.

Eso significa que, después de solamente un partido, Smith ya suma:

  • 171 recepciones
  • 2.709 yardas
  • 29 touchdowns

en su carrera universitaria.

Y empieza a acercarse peligrosamente a varios de los récords históricos de Ohio State.

El problema para las defensas

La cuestión no es únicamente cuántos pases recibe Smith.

Es lo que ocurre cuando la defensa decide prestarle demasiada atención.

Si un cornerback necesita ayuda constante, el campo se abre para el resto de los receptores.

Si la defensa utiliza dos jugadores sobre él, aparecen espacios.

Si intenta presionarse a Sayin para evitar que encuentre a Smith, puede dejarse descubierta.

Y si intenta jugar uno contra uno…

Bueno.

Probablemente eso es lo que Ohio State quiere.

Por eso Smith es mucho más que un receptor estrella.

Es una pieza que modifica la geometría completa del ataque.

Y ahora llega el partido perfecto para comprobar hasta dónde puede llegar.

Texas sabe que debe frenarlo.

Ohio State sabe que Texas sabe que debe frenarlo.

Y Sayin sabe exactamente dónde está su jugador diferencial.

Eso convierte a Jeremiah Smith en uno de los grandes protagonistas del partido.

Jeremiah Smith es el jugador no quarterback situado en la posición más alta del próximo draft según todos los analistas.

3. Bo Jackson: el corredor que puede hacer que Ohio State sea todavía más peligroso

Sí, se llama Bo Jackson.

Y no, no es el Bo Jackson que estás pensando.

Pero el nombre empieza a sonar cada vez con más fuerza.

El running back de Ohio State tuvo una primera temporada espectacular.

Fue uno de los tres freshmen verdaderos que superaron las 1.000 yardas terrestres en 2025 y se convirtió en apenas el quinto freshman de la historia de Ohio State en alcanzar esa cifra.

Y eso coloca unas expectativas enormes sobre sus hombros.

Porque Ohio State no necesita simplemente un corredor capaz de sumar yardas.

Necesita un jugador que obligue a las defensas a respetar el juego terrestre.

La razón es sencilla.

Si las defensas pueden concentrarse en Jeremiah Smith y en el juego aéreo, el ataque se vuelve más previsible.

Si Bo Jackson consigue correr con consistencia…

La historia cambia.

El explosivo comienzo de 2026

Contra Ball State, Jackson volvió a dejar una muestra de lo que puede hacer.

Ohio State terminó el partido con 237 yardas terrestres, y Jackson protagonizó una carrera de touchdown de 65 yardas.

Ese tipo de jugadas son precisamente las que pueden transformar un partido.

Porque no necesitas dominar durante diez minutos para hacer daño.

A veces solamente necesitas un hueco.

Y Bo Jackson tiene la velocidad para convertirlo en seis puntos.

El gran reto

La cuestión será comprobar si puede mantener su producción cuando lleguen las defensas de élite.

Ball State no es Indiana.

Indiana no es Oregon.

Oregon no es Michigan.

Y Texas es otra historia.

El verdadero valor de Jackson se descubrirá cuando Ohio State necesite correr en tercer down y corto, en la red zone o cuando tenga que controlar el reloj con ventaja.

Ahí es donde los grandes running backs dejan de ser simplemente corredores explosivos y se convierten en jugadores decisivos.

Si Jackson da ese salto, Ohio State puede tener algo muy peligroso:

un quarterback de nivel Heisman, el mejor receptor del país y un running back capaz de castigar a las defensas.


4. Payton Pierce: la pieza que puede mantener vivo el corazón de la defensa

Hablar de Ohio State en 2026 solamente desde el ataque sería un error.

Los Buckeyes han construido buena parte de su dominio reciente sobre una defensa extraordinaria.

En 2025 terminaron como la mejor defensa del país en yardas permitidas, yardas de pase y puntos concedidos, permitiendo únicamente 9,3 puntos por partido.

Pero hay un problema.

Ohio State perdió muchísimo talento defensivo en el Draft NFL de 2026.

Caleb Downs fue elegido por Dallas en primera ronda. Kayden McDonald, Davison Igbinosun y Caden Curry también terminaron dando el salto a la NFL.

Por eso jugadores como Payton Pierce adquieren una importancia enorme.

El linebacker llega a su temporada junior después de una campaña 2025 en la que terminó con 43 tackles, 1,5 tackles por pérdida, una intercepción, un fumble recuperado y un fumble forzado.

No tiene el nombre nacional de Jeremiah Smith.

Todavía.

Pero puede terminar siendo igual de importante para Ohio State.

La defensa necesita nuevos líderes

Pierce jugó junto a dos jugadores que fueron seleccionados entre los diez primeros del Draft NFL de 2026: Sonny Styles y Arvell Reese.

Ahora le toca ocupar un papel diferente.

Ya no puede limitarse a ser una pieza más de una defensa cargada de estrellas.

Tiene que convertirse en uno de sus referentes.

Contra Ball State comenzó con tres tackles y un pase defendido en 29 snaps.

No es una estadística espectacular.

Pero tampoco tenía que serlo.

Lo importante llegará cuando Ohio State se encuentre con ataques capaces de atacar el centro del campo, jugar con ritmo y obligar a los linebackers a tomar decisiones constantemente.

Y el primero de esos desafíos ya está aquí.

Texas.


5. Jaylen McClain: el jugador que puede convertirse en el nuevo cerebro de la secundaria

Jaylen McClain, el Safety de Ohio ya ha demostrado su valía, ahora toca el campeonato

Si Payton Pierce representa la renovación de la línea de linebackers, Jaylen McClain representa la continuidad en la secundaria.

Y eso es especialmente importante después de las pérdidas sufridas por Ohio State.

McClain llega a 2026 como uno de los líderes defensivos del equipo y uno de los capitanes seleccionados por sus compañeros.

Además, viene de ser elegido Third Team All-Big Ten en 2025.

La temporada pasada terminó con 53 tackles, disputó los 14 partidos y fue titular en todos ellos.

Ahora el contexto cambia.

Ohio State ha perdido a varias piezas importantes del perímetro y necesita que McClain sea uno de los jugadores capaces de mantener la estructura defensiva.

No tiene que convertirse en Caleb Downs.

Tiene que convertirse en Jaylen McClain.

Y eso significa algo más que acumular tackles.

Un safety de Ohio State debe leer rápidamente el quarterback, cerrar espacios, ayudar a los cornerbacks y evitar que una jugada rota termine en una explosión ofensiva.

Y enfrente está Arch Manning

No podía haber una prueba mejor.

Texas llega al partido después de conseguir 59 puntos en su estreno.

Arch Manning lanzó para 305 yardas y cuatro touchdowns contra Texas State.

Por tanto, la secundaria de Ohio State tendrá inmediatamente una prueba de fuego.

McClain será una de las piezas que tendrá que ayudar a impedir que Manning encuentre receptores abiertos detrás de los linebackers.

Y aquí aparece una de las grandes preguntas de Ohio State en 2026:

¿Puede la nueva defensa mantener el nivel de la que dominó el College Football en 2025?

McClain tendrá mucho que decir.


El verdadero reto de Ohio State no es tener talento

Y aquí está la parte interesante.

Si miramos solamente los nombres, Ohio State parece prácticamente imparable.

Tiene un quarterback que terminó cuarto en el Heisman.

Tiene a Jeremiah Smith, uno de los mejores receptores del país.

Tiene un running back de más de 1.000 yardas.

Tiene jugadores defensivos que fueron titulares en una defensa histórica.

Y tiene una plantilla suficientemente profunda como para que incluso las lesiones no necesariamente supongan un desastre.

Pero el College Football no se gana con una colección de nombres.

Se gana cuando esos nombres funcionan juntos en noviembre y diciembre.

Porque Ohio State tiene una diferencia respecto a otros candidatos.

El objetivo no es llegar al Playoff.

El objetivo es ganarlo.

Los Buckeyes llevan años acumulando talento NFL. El problema no es conseguir jugadores capaces de jugar al siguiente nivel.

El problema es transformar ese talento en campeonatos.

Y 2026 puede ser una de esas temporadas en las que la diferencia entre una gran campaña y una temporada histórica sea mínima.


Texas llega demasiado pronto

El calendario parece haber decidido poner a prueba a Ohio State desde el primer momento.

Los Buckeyes debutaron contra Ball State.

Y ganaron 56-3.

Pero la segunda jornada es otra historia.

Ohio State visita a Texas.

Los Longhorns son el número 4 del país y también ganaron con autoridad su primer partido.

Además, no es una rivalidad cualquiera.

Es la tercera vez en menos de dos años que ambos programas se enfrentan.

Ohio State ganó los dos encuentros anteriores, incluyendo el partido de temporada regular de 2025 y el enfrentamiento del College Football Playoff de 2024.

Pero esta vez el escenario cambia.

Austin.

Un equipo de Texas que llega con Arch Manning.

Un Ohio State que estrena buena parte de su defensa.

Y un quarterback como Julian Sayin que empieza a ser observado como candidato al Heisman.

Es exactamente el tipo de partido que puede cambiar la percepción sobre un equipo.


Los cinco jugadores que pueden decidir el techo de Ohio State

Si hubiera que resumir el equipo en cinco nombres, la fotografía sería bastante clara:

Julian Sayin es el jugador que tiene que dirigirlo.

Jeremiah Smith es el jugador que puede romper cualquier partido.

Bo Jackson es el jugador que puede darle equilibrio.

Payton Pierce es una de las nuevas caras de la defensa.

Jaylen McClain es uno de los hombres encargados de mantener el nivel en la secundaria.

Pero hay una sexta figura que no aparece en la lista y que probablemente será tan importante como cualquiera de ellos:

Ryan Day.

Porque el talento ya está ahí.

La plantilla está ahí.

El número 1 del país está ahí.

Ahora Ohio State tiene que demostrar que puede convertir todo eso en un campeonato.

Y para hacerlo tendrá que sobrevivir a partidos como el de Texas.

Después llegarán Oregon, Indiana, USC y Michigan.

Y si todo sale como esperan en Columbus, todavía quedará lo más difícil:

ganar tres partidos en el College Football Playoff.

Ese es el verdadero objetivo.

Y estos cinco jugadores pueden ser los que determinen si Ohio State termina levantando el trofeo…

o preguntándose, una vez más, qué le faltó para conseguirlo.


3 comentarios en «5 jugadores clave de Ohio State en 2026: las estrellas que pueden llevarles al título»

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