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AnálisisNCAA

10 equipos que pueden sorprender en el College Football 2026

El College Football tiene una costumbre maravillosa: casi nunca termina pareciéndose a lo que imaginábamos en agosto.
Hace un año, Indiana no parecía el equipo destinado a terminar levantando el título nacional.
Y terminó siendo campeón, dejando sin título a favoritos como Miami, Ohio State, Oregon…
Por eso, cuando comienza una nueva temporada, hay una pregunta mucho más interesante que intentar adivinar quién será campeón:

¿Qué equipo puede convertirse en la sorpresa de 2026?


No hablamos necesariamente del equipo que va a ganar el College Football Playoff.
Una sorpresa puede ser un programa que pasa de luchar por seis o siete victorias a ganar una conferencia.
Puede ser un equipo que nadie colocaba entre los candidatos y termina entrando en el Top 10.
Puede ser un recién llegado al FBS que demuestra que su historia no pertenecía exclusivamente a otra categoría.
O puede ser simplemente un programa que, después de una temporada decepcionante, encuentra por fin la combinación adecuada entre quarterback, entrenador, roster y calendario.
Y después de Week 1 ya tenemos algunas pistas.
SMU ganó en Florida State.
Virginia destrozó a NC State.
Boise State estuvo a una posesión de derrotar a Oregon.
South Carolina produjo 645 yardas.
Auburn sobrevivió a Baylor en el debut de Alex Golesh.
Y mientras tanto, North Dakota State continúa demostrando que quizá el salto del FCS al FBS no sea tan grande como muchos pensaban.
La primera encuesta AP de la temporada ya ha colocado a Virginia en el Top 25 y mantiene a SMU, BYU y Texas Tech dentro de los 17 primeros.
Pero todavía queda muchísimo fútbol.
Estos son 10 equipos que pueden sorprender en el College Football 2026.

1. SMU


De proyecto interesante a candidato real al College Football Playoff


Quizá ya no sea justo llamar a SMU una sorpresa.
Pero todavía hay mucha gente que no ha entendido hasta dónde puede llegar este programa.
Los Mustangs comenzaron 2026 derrotando 27-24 a Florida State en Tallahassee, en un partido que incluso tuvo que retrasarse casi dos horas por un apagón en el estadio.
Y Kevin Jennings aprovechó el escenario.
26 de 36 pases.
430 yardas.
3 touchdowns.
SMU terminó además con 585 yardas de ataque frente a 324 de Florida State.
Pero lo realmente interesante está en el contexto.
SMU no es un equipo que haya aparecido de repente.
Desde la llegada de Rhett Lashlee, el programa ha experimentado una transformación brutal.
Antes de incorporarse a la ACC, SMU llevaba años intentando volver a convertirse en un programa nacional relevante.
Ahora tiene:
39-16 con Lashlee;
28-5 en sus últimos 33 partidos de temporada regular;
15-2 en partidos de ACC;
ocho victorias consecutivas en partidos inaugurales.
Y existe otro dato que quizá sea todavía más revelador:
SMU lleva 127 sacks desde el comienzo de 2023, segundo mejor registro de toda la FBS en ese periodo.
Esto ya no parece un equipo construido alrededor de una buena temporada.
Parece un programa.


¿Hasta dónde puede llegar?


El problema será la profundidad y la defensa, porque SMU perdió piezas importantes.
Pero si Jennings mantiene el nivel mostrado en Tallahassee, los Mustangs pueden competir por el ACC.
Y en una temporada en la que el campeón de la conferencia puede tener una vía directa hacia el CFP, SMU tiene una oportunidad real de dejar de ser la sorpresa y convertirse en protagonista.

2. Virginia


El equipo que casi nadie esperaba ver en el Top 25

Virginia, que dominó la ACC durante la temporada pasada, busca superar sus propios resultados este año.


Si alguien hubiese dicho en agosto que Virginia aparecería en la primera encuesta AP de la temporada, probablemente no habría generado demasiada expectación.
Ahora está en el número 25.
Y no por casualidad.
Virginia destrozó a NC State 34-8, después de empezar el partido con una ventaja de 24-0.
Los Cavaliers dominaron en prácticamente todos los aspectos:
413 yardas contra 168.
258 yardas terrestres.
Y una defensa que dejó a NC State sin conseguir un primer down hasta su cuarta posesión.
Pero el protagonista de la historia es Beau Pribula.
El quarterback transferido desde Missouri debutó con:
9/11, 155 yardas y 2 TD por aire
y
110 yardas en 15 carreras.
Es decir, 265 yardas combinadas y cero intercepciones.
Y hay algo todavía más importante.
Virginia no está intentando empezar desde cero.
El equipo viene de una temporada 11-3, ganó el ACC Coastal en su último año bajo el formato divisional y terminó la campaña derrotando a Missouri en el Gator Bowl.
El programa de Tony Elliott ha llegado a un punto interesante.
Ya no necesita demostrar que puede competir.
Necesita demostrar que puede mantenerse arriba.


El calendario ayuda


NCAA.com ya señalaba a Virginia como el gran dark horse del ACC antes de comenzar la temporada.
La razón era sencilla: además de Pribula, el calendario evitaba a Miami, Louisville, Clemson y Georgia Tech, mientras el equipo mantiene una buena base del roster.
Y eso puede ser decisivo.
Porque en el College Football moderno no basta con ser bueno.
Hay que saber cuándo juegas contra los equipos buenos.
Virginia puede tener una oportunidad.

3. BYU


El equipo que podría convertirse en el gran outsider del Big 12


BYU tiene algo que muchos candidatos al CFP desean desesperadamente:
un quarterback que ya sabe ganar.
Bear Bachmeier fue titular durante toda la temporada 2025 y llevó a BYU hasta un récord de 12-2.
Además, fue nombrado Big 12 Offensive Freshman of the Year.
Terminó con:
3.033 yardas de pase
15 touchdowns
527 yardas terrestres
11 touchdowns por tierra.
Esos 11 touchdowns terrestres fueron récord de la universidad para un quarterback.
Y en 2026 vuelve.
Eso importa muchísimo.
Porque BYU no solamente recupera a Bachmeier.
También mantiene buena parte de su estructura ofensiva y añadió talento al portal.
Entre las incorporaciones destacan los tight ends Walker Lyons, procedente de USC, y Roger Saleapaga II, procedente de Oregon.


Y empezaron fuerte


BYU abrió la temporada con un 63-7 sobre Utah Tech.
Bachmeier lanzó para tres touchdowns y añadió otro por tierra, todo ello durante la primera mitad.
Los Cougars terminaron con:
521 yardas de ataque
y
cuatro turnovers provocados sin perder ninguno.
Es verdad que Utah Tech no era una prueba importante.
Pero el margen de error desapareció.
Y ahora llega lo interesante.
Arizona.
El primer partido realmente importante.
Si BYU supera ese tipo de encuentros, empezaremos a tener una conversación muy diferente.
Porque el Big 12 vuelve a ser una conferencia en la que nadie parece completamente intocable.

4. Texas Tech


El candidato del que se puede hablar en noviembre


Texas Tech no es exactamente un desconocido.
De hecho, comenzó 2026 como uno de los favoritos del Big 12.
Pero precisamente por eso puede ser uno de los equipos que más cambie la percepción nacional durante el año.
Los Red Raiders están actualmente 13º en el AP Top 25.
Y su punto de partida es bastante sólido.
En 2025, Texas Tech terminó con un ataque capaz de producir grandes cantidades de yardas y Behren Morton cerró la temporada con:
2.780 yardas
22 touchdowns
y solo 6 intercepciones.
Además, Texas Tech derrotó dos veces a BYU durante la temporada regular.
La temporada terminó, sin embargo, con una derrota ante Oregon en el Peach Bowl.
Y eso dejó una sensación extraña.
Texas Tech estaba cerca.
Pero todavía no estaba allí.


2026 puede ser diferente


El estreno contra Abilene Christian fue un 33-10, aunque dejó un pequeño problema: la ofensiva se atascó demasiado en la red zone.
Will Hammond completó 26 de 33 pases para 298 yardas, un touchdown y una intercepción.
No fue perfecto.
Pero tampoco tiene que serlo todavía.
Porque la verdadera pregunta es otra:
¿Puede Texas Tech ganar los partidos importantes del Big 12?
Si la respuesta es sí, estamos ante un candidato real al CFP.
Y eso sería una enorme transformación para un programa que lleva años intentando volver a ocupar un lugar importante en el mapa nacional.

5. South Carolina


El año en el que los Gamecocks pueden borrar 2025


Hay temporadas que parecen accidentes.
Y hay temporadas que cambian un programa.
2025 fue un desastre para South Carolina.
Después de que muchos los consideraran candidatos al College Football Playoff, los Gamecocks terminaron con un decepcionante:
4-8.
La temporada parecía haber destruido todas las expectativas.
Pero quizá fue simplemente un mal año.
Porque ahora South Carolina ha cambiado de coordinador ofensivo.
Y ha incorporado a Kendal Briles.
Su debut fue difícil de imaginar mejor.
57-0 contra Kent State.
645 yardas de ataque.
La ofensiva tuvo además una distribución muy amplia y utilizó a tres quarterbacks durante el partido.
Y LaNorris Sellers parece preparado para intentar recuperar el nivel que había generado tanta expectación alrededor de su nombre.
En el opener completó:
19/23
270 yardas
3 touchdowns
sin intercepciones.
Su porcentaje de completados fue del 82,6%.


El factor que puede cambiarlo todo


South Carolina tiene además a uno de los defensores jóvenes más interesantes del país:
Dylan Stewart.
Y si Sellers consigue ser el quarterback que muchos esperaban, la combinación puede ser peligrosa.
NCAA.com ya había señalado a South Carolina como el dark horse de la SEC antes de comenzar la temporada.
Ahora toca comprobar si el 57-0 fue una simple goleada contra un rival inferior…
o el principio de una recuperación.

6. Auburn


El equipo que no debería funcionar… pero puede hacerlo


Auburn viene de un 5-7.
Y eso normalmente sería suficiente para eliminarlo de cualquier conversación nacional.
Pero Auburn no es una situación normal.
Porque el programa acaba de cambiar de entrenador.
Y el elegido fue Alex Golesh.
Golesh llegó después de transformar South Florida.
En tres temporadas convirtió un programa que había terminado 1-11 antes de su llegada en un equipo que alcanzó 9-3 en 2025, terminando su etapa con un balance de 23-15 y dos victorias de bowl.
Ahora tiene que hacer algo parecido en Auburn.
Y ya tiene su primera victoria.
Pero no fue bonita.
Fue mejor.
Fue 17-16 contra Baylor.
Byrum Brown consiguió el touchdown que puso a Auburn por delante y la defensa cerró el partido con un tackle en la línea de gol.
Eso puede parecer poco.
Pero para un entrenador nuevo hay algo muy importante en ganar un partido así:
el equipo aprende que puede ganar de diferentes maneras.


La historia de Auburn juega a su favor


Auburn tiene ocho campeonatos de conferencia, dos títulos nacionales reconocidos y tres ganadores del Heisman: Pat Sullivan, Bo Jackson y Cam Newton.
No necesita que le expliquen cómo se construye una temporada extraordinaria.
Lo que necesita es encontrar una identidad.
Y Golesh puede dársela.
¿CFP?
Probablemente sería demasiado pedir.
Pero pasar de 5-7 a volver a competir por la parte alta de la SEC sería una de las grandes historias de 2026.

7. Virginia Tech


James Franklin ha llegado a Blacksburg con una misión


Hay una razón para incluir a Virginia Tech en esta lista.
No es solamente el talento.
Es James Franklin.
Franklin llegó después de una larga etapa en Penn State en la que consiguió un campeonato de Big Ten, seis temporadas con diez o más victorias y una aparición en el College Football Playoff.
Y su nuevo equipo necesitaba exactamente eso.
Virginia Tech venía de una temporada 2025 de:
3-9.
Un año antes había terminado 6-7.
El programa estaba muy lejos de la versión que había sido una potencia nacional durante décadas.
Ahora empieza una reconstrucción.
Y el quarterback es Ethan Grunkemeyer.
El transferido desde Penn State ya conoce a Franklin y terminó 2025 con:
69,1% de pases completados
1.339 yardas
8 TD
4 INT.


El primer partido fue una declaración


Virginia Tech derrotó a VMI:
73-3.
Grunkemeyer lanzó para 224 yardas y dos touchdowns.
Los Hokies corrieron para 268 yardas y cinco touchdowns.
Obviamente, VMI no es un rival que permita sacar grandes conclusiones.
Pero hay algo que sí podemos observar:
Virginia Tech tiene una identidad mucho más clara.
Y en un programa históricamente acostumbrado a jugar grandes partidos, eso puede ser suficiente para acelerar muchísimo la reconstrucción.

8. Boise State

Boise State demostró, que aún perdiendo en su debut contra Oregon, pueden ser motivo de conversación en 2026


Porque perder contra Oregon puede ser una victoria a largo plazo


Hay derrotas que hunden una temporada.
Y hay derrotas que pueden cambiar la percepción de un equipo.
Boise State perdió:
34-27 contra Oregon.
Pero durante buena parte del partido tuvo al número 2 del país contra las cuerdas.
Los Broncos llegaron al descanso ganando 17-14 y se mantuvieron igualados 27-27 en el último cuarto.
Maddux Madsen lanzó:
181 yardas
3 touchdowns
sin que el resultado reflejara la competitividad del partido.
Oregon terminó con 497 yardas.
Boise State, 274.
Pero el marcador demuestra que los Broncos encontraron la forma de mantenerse dentro del partido.
Y eso importa.
Porque Boise State conoce perfectamente el camino.

El programa que nunca aceptó su papel


La historia de Boise State es precisamente la historia de un equipo que decidió que las jerarquías del College Football no eran permanentes.
En 2007, los Broncos protagonizaron una de las mayores sorpresas de la historia del deporte universitario al derrotar a Oklahoma en el Fiesta Bowl.
La imagen de Ian Johnson pidiendo matrimonio a su novia después del partido forma parte de la mitología del College Football.
Pero aquello no fue el final.
Boise siguió ganando.
En 2024 terminó 12-2 y llegó al College Football Playoff. En 2025 volvió a ganar nueve partidos.
Y ahora está en un nuevo escenario.
Si Madsen consigue repetir contra otros rivales el nivel mostrado ante Oregon, Boise puede volver a ser el gran representante del Group of Six.
Y eso significa que el CFP vuelve a estar sobre la mesa.

9. North Dakota State


La pregunta más divertida de 2026: ¿cuánto tarda un gigante del FCS en sentirse como un equipo FBS?


Esta es probablemente la selección más diferente de la lista.
Porque North Dakota State no necesita demostrar que sabe ganar.
Lleva años haciéndolo.
El problema es que ahora tiene que hacerlo contra equipos FBS.
Los Bison debutaron en la FBS en 2026 después de una de las mayores dinastías de la historia del fútbol universitario.
Desde 2012 acumularon 10 campeonatos nacionales FCS, además de un impresionante récord de 198-22 desde 2007.
Y su salto comenzó de manera espectacular.
En Week 0 derrotaron a Jacksonville State:
33-7.
Después aplastaron a Fordham:
38-0.
Dos partidos.
Dos victorias.
Y solamente 7 puntos recibidos.
El quarterback Nathan Hayes también está empezando a llamar la atención.
Pero lo verdaderamente interesante es que el estilo no ha cambiado.
NDSU sigue jugando como NDSU.
Físico.
Disciplinado.
Juego terrestre.
Defensa.
Y una cultura competitiva que lleva años siendo desarrollada.


La limitación


Aquí hay una trampa.
North Dakota State no puede jugar el College Football Playoff ni ser campeón de la Mountain West durante su periodo de transición.
La elegibilidad para el título de conferencia y los bowls llegará posteriormente.
Pero eso no significa que no pueda convertirse en uno de los mejores equipos de su nueva conferencia.
Y quizá la verdadera historia sea precisamente esa:
¿Puede un programa FCS convertirse inmediatamente en un problema para los equipos FBS?
Por ahora, la respuesta parece ser sí.

10. Missouri


El equipo que puede sobrevivir a un calendario brutal


Missouri quizá sea la elección menos romántica de esta lista.
Pero puede ser una de las más interesantes.
Actualmente está en el número 23 del AP Top 25.
Y abrió 2026 con una victoria 54-14 sobre Arkansas-Pine Bluff.
El quarterback Austin Simmons tuvo un debut espectacular:
17/19
280 yardas
4 touchdowns
en menos de una mitad de juego.
Pero Missouri tiene un problema.
Y es enorme.
Su calendario de la SEC es brutal.
Texas A&M.
Ole Miss.
Arkansas.
Texas.
Georgia.
Oklahoma.
Seis partidos capaces de destrozar cualquier temporada.
Por eso precisamente sería una sorpresa que Missouri terminara noviembre hablando de CFP.
Pero el programa ya ha demostrado que puede competir en la SEC.
Y existe una historia que ayuda a entenderlo.


Missouri ya sabe lo que significa romper las predicciones


En 2013 y 2014, Missouri ganó el SEC East en dos temporadas consecutivas.
No tenía el roster de Alabama.
No tenía el prestigio de Georgia.
No tenía la historia de Florida.
Pero tenía algo mucho más importante:
una identidad.
Y esa es la pregunta de 2026.
Si Austin Simmons continúa jugando como en el opener y Missouri recupera jugadores importantes en ataque, podría convertirse en uno de esos equipos que nadie quiere encontrarse en noviembre.
El problema es que no basta con ser bueno.
Para sobrevivir a ese calendario hay que ser muy bueno.

La historia que se repetirá en 2026


Hay algo que el College Football de 2026 está demostrando ya después de una sola semana.
El ranking de agosto no importa tanto como creemos.
Michigan empezó el año en el Top 25 y ya está fuera después de necesitar una Hail Mary de última jugada para derrotar a Western Michigan.
Oregon empezó segundo y cayó al sexto pese a ganar.
LSU, en cambio, pasó del 11 al 8 después de destrozar a Clemson 51-10.
Y Virginia entró directamente en el Top 25 después de su victoria sobre NC State.
Eso es College Football.
Un partido puede cambiar la narrativa.
Dos pueden cambiar una temporada.
Y tres pueden convertir a un desconocido en candidato nacional.
Por eso hay que mirar más allá del ranking.
Hay que mirar al quarterback.
Al calendario.
A la línea ofensiva.
A la defensa.
A la profundidad del roster.
A la evolución del entrenador.
Y, sobre todo, a una pregunta:
¿Tiene este equipo una manera concreta de ganar partidos contra rivales mejores?
Virginia parece tenerla.
SMU también.
BYU tiene quarterback.
Boise tiene historia y acaba de demostrar que puede competir contra Oregon.
South Carolina tiene talento y una nueva identidad ofensiva.
Texas Tech tiene una oportunidad real en el Big 12.
Auburn tiene un entrenador que ya ha demostrado que sabe reconstruir.
Virginia Tech tiene a James Franklin.
Missouri tiene una oportunidad difícil, pero no imposible.
Y North Dakota State tiene algo que no se puede comprar en el portal:
una cultura ganadora construida durante décadas.

El College Football no espera


El calendario de 2026 solamente tiene 12 partidos de temporada regular.
Eso significa que no hay tiempo para esperar hasta noviembre.
Un mal sábado puede eliminar prácticamente cualquier margen de error.
Y un gran sábado puede cambiarlo todo.
El año pasado fue Indiana.
Este año puede ser uno de estos diez.
Quizá sea Virginia, jugando por el ACC.
Quizá SMU termine entrando definitivamente en la élite.
Quizá BYU conquiste el Big 12.
Quizá Boise vuelva a hacer una de esas temporadas que recuerdan por qué su nombre se convirtió en sinónimo de sorpresa.
O quizá aparezca un equipo que todavía ni siquiera estamos considerando.
Porque esa es la única predicción realmente segura del College Football:
cuando llegue diciembre, alguien estará mucho más arriba de lo que nadie esperaba en septiembre.

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