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Jugadores

Ty Simpson: el quarterback que los Rams eligieron para el día después de Matthew Stafford

Hay quarterbacks que llegan a la NFL para ser titulares.
Y hay otros que llegan a una franquicia con una misión mucho más complicada:
esperar.
Esperar su momento.
Aprender.
Observar.
Equivocarse lejos de los focos.
Y, algún día, ocupar el puesto que deja una leyenda.
Ese parece ser el camino que los Los Angeles Rams han diseñado para Ty Simpson.
El quarterback de Alabama fue seleccionado con el número 13 del Draft de 2026, una elección que sorprendió a muchos porque buena parte de las previsiones situaban al jugador más cerca de la segunda ronda.
Pero Los Angeles no parecía estar pensando únicamente en el quarterback que Simpson podía ser en septiembre de 2026.
Estaba pensando en algo mucho más lejano.
Matthew Stafford tiene 38 años.
Y mientras el veterano sigue siendo el presente de los Rams, Simpson representa una posible respuesta para la pregunta que inevitablemente llegará:
¿Quién será el quarterback de Los Angeles cuando Stafford ya no esté?
Su primer partido de preseason acaba de añadir una nueva capa a esa historia.
Simpson completó 21 de sus 25 pases para 190 yardas, dos touchdowns y ninguna intercepción ante los Chiefs.
Pero lo interesante no son únicamente los números.
Lo interesante es cómo jugó.

Ty Simpson no llegó a Los Angeles como una certeza


Aquí está una de las partes más interesantes de su historia.
Simpson no era el típico quarterback que llevaba dos años apareciendo como favorito indiscutible para ser una de las primeras elecciones del Draft.
De hecho, su perfil tenía contradicciones.
En Alabama solamente fue titular durante una temporada.
En 2025 completó 305 de 473 pases para 3.567 yardas, 28 touchdowns y cinco intercepciones, además de dos touchdowns terrestres.
Los números son excelentes.
El problema es el contexto.
Solo tuvo 15 titularidades universitarias.
Eso significa que los equipos NFL tenían una muestra relativamente pequeña antes de decidir si aquel jugador podía convertirse en un quarterback profesional.
Y ahí estaba una de las grandes preguntas:
¿Habíamos visto realmente suficiente de Ty Simpson?

El extraño caso de un quarterback que aprendió esperando


Simpson pasó sus primeros años en Alabama detrás de quarterbacks de enorme talento.
Primero estuvo detrás de Bryce Young.
Después, detrás de Jalen Milroe.
Durante ese periodo apenas tuvo protagonismo real.
En sus tres primeras temporadas combinadas apareció en 16 partidos y lanzó solamente 50 pases.
Esto puede interpretarse de dos maneras.
La primera es negativa:
Ty Simpson no consiguió hacerse con el puesto hasta muy tarde.
La segunda es mucho más interesante:
Ty Simpson pasó años dentro de uno de los mejores laboratorios de quarterbacks del fútbol universitario observando cómo se prepara un quarterback de alto nivel.
Los Rams parecen haber comprado la segunda interpretación.
Y tiene sentido cuando conocemos quién va a enseñarle.

Matthew Stafford es posiblemente el profesor perfecto


Imaginar a Ty Simpson llegando a Los Angeles y aprendiendo directamente de Matthew Stafford resulta bastante fascinante.
Stafford no es simplemente un veterano.
Es un quarterback que ha vivido prácticamente todas las situaciones posibles.
Ha jugado en equipos malos.
Ha soportado años de derrotas en Detroit.
Ha cambiado de franquicia.
Ha ganado un Super Bowl.
Ha jugado partidos de playoffs con la presión máxima.
Y ha desarrollado una de las características que más se le atribuyen también a Simpson:
la capacidad de procesar el campo y hacer lanzamientos difíciles desde el pocket.
Los Rams no necesitan que Simpson sea Stafford mañana.
De hecho, sería un error.
Necesitan que aprenda de Stafford durante el mayor tiempo posible.
Y esa puede ser una de las mejores situaciones de desarrollo que podía encontrar el rookie.

¿Qué vio Sean McVay en Ty Simpson?


Esta es probablemente la pregunta más importante del artículo.
Porque si Simpson estaba proyectado por muchos analistas más abajo, ¿por qué los Rams utilizaron el pick 13?
La respuesta está en algunas características muy concretas.
Footwork.
Procesamiento.
Anticipación.
Mecánica.
Toma de decisiones.
El informe de NFL.com antes del Draft describía a Simpson como un quarterback con un juego técnico especialmente pulido y destacaba su capacidad para leer defensas y lanzar balones a zonas complicadas del campo.
CBS Sports también destacó su trabajo de pies, su capacidad para cambiar protecciones antes del snap y, especialmente, su procesamiento pre y post-snap.
Eso es muy importante.
Porque hay quarterbacks que impresionan al espectador.
Y hay quarterbacks que impresionan al entrenador.
Simpson parece pertenecer más al segundo grupo.

El quarterback que juega antes de que empiece la jugada


Una de las cosas más interesantes de Simpson es que buena parte de su atractivo no aparece necesariamente en los highlights.
No es difícil encontrar un quarterback que haga un lanzamiento espectacular.
Es mucho más difícil encontrar uno que:
identifique correctamente la cobertura;
cambie la protección;
detecte un blitz;
sepa dónde estará el receptor antes de que se abra;
coloque correctamente los pies;
lea la segunda opción;
y tome una decisión rápida.
Ahí es donde Simpson llamó la atención durante su etapa en Alabama.
NFL.com llegó a destacar precisamente su capacidad diagnóstica y su habilidad para encontrar los espacios entre los niveles de una defensa.
Eso encaja perfectamente con el tipo de quarterback que históricamente ha funcionado en el sistema de Sean McVay.

Pero aquí empiezan las dudas


Y este es el punto que no quiero que el artículo pierda.
No hay que convertir una buena selección de Draft en una certeza.
Simpson tiene problemas que pueden ser importantes.
Su tamaño es inferior al prototipo actual.
NFL.com lo situó alrededor de 1,86 metros y 95 kilos, mientras que CBS Sports también señaló que su tamaño y su durabilidad podían generar dudas.
También existe una cuestión todavía más importante:
la experiencia.
Quince titularidades universitarias son muy pocas.
Y eso significa que hay preguntas que Alabama nunca pudo responder completamente.
¿Cómo reaccionará cuando una defensa NFL cambie la cobertura después del snap?
¿Cómo jugará cuando el pocket colapse por el interior?
¿Podrá mantener la precisión mientras recibe presión constantemente?
¿Será capaz de lanzar con suficiente anticipación contra esquemas NFL?
Esas respuestas no las puede dar ningún entrenamiento.
Las da el tiempo.

El problema de la presión ya apareció en los informes de scouting


PFF identificó precisamente algunos de estos aspectos como áreas de desarrollo.
Su análisis señalaba que Simpson tenía movilidad y capacidad para escapar, pero también apuntaba a problemas para gestionar la presión dentro del pocket y leer determinadas rotaciones defensivas después del snap.
Esto es importantísimo.
Porque la NFL no es Alabama.
En Alabama puedes tener una ventana de pase que parece abierta.
En la NFL esa ventana puede cerrarse antes de que el balón abandone tus manos.
Un quarterback tiene que anticiparse.
Y ese será probablemente uno de los grandes exámenes de Simpson.

Y entonces llegó Kansas City


La primera prueba real de preseason cambió rápidamente la conversación.
Los Rams se enfrentaron a los Chiefs.
Matthew Stafford no jugó.
Stetson Bennett comenzó el encuentro.
Y después llegó Simpson.
Lo que ocurrió fue difícil de ignorar.
21 de 25.
190 yardas.
2 touchdowns.
0 intercepciones.
Y, sobre todo, una sensación de control que llamó inmediatamente la atención.
Los dos touchdowns fueron para el rookie running back Dean Connors.
Pero la estadística más interesante quizá sea otra.
Simpson conectó con siete receptores diferentes durante su actuación.
Eso habla de distribución.
De lectura.
De confianza.
Y de algo que un entrenador quiere ver en un quarterback joven:
que no necesite encontrar siempre al mismo receptor para mover el ataque.

No fue simplemente un festival de pases cortos


Después del partido apareció rápidamente una crítica.
“Solo lanzó pases fáciles”.
Es una reacción habitual después de cualquier gran debut.
Pero los datos cuentan una historia algo diferente.
Su average depth of target fue de aproximadamente 5,3 yardas, pero completó los seis pases que intentó entre 10 y 19 yardas, acumulando 108 yardas en ese rango.
No lanzó ningún pase de más de 20 yardas.
Eso sí es una señal que debemos observar.
Pero tampoco significa que todo su rendimiento se basara en lanzar detrás de la línea de scrimmage.
La primera actuación mostró algo más interesante:
eficiencia en la zona intermedia.
Y esa es una de las áreas donde un quarterback puede empezar a construir una carrera NFL.

El detalle que más debería gustar a los Rams


Hay una palabra que aparece una y otra vez cuando se habla de Simpson:
calma.
Sean McVay elogió precisamente su toma de decisiones y su capacidad para mantener el balón fuera de peligro después del debut.
Eso puede parecer poco espectacular.
No lo es.
Un quarterback joven que intenta demostrar que pertenece a la NFL puede caer fácilmente en la trampa de querer demostrarlo todo.
Lanzar donde no debe.
Forzar una ventana.
Intentar escapar de un sack que no puede evitar.
Buscar el big play.
Simpson hizo lo contrario.
Jugó como si no necesitara demostrar nada.
Y para un quarterback de 23 años que acaba de jugar su primer partido profesional, eso resulta llamativo.

Lo que realmente deberían mirar los Rams


Más que sus estadísticas, hay cinco cosas que deberían importar durante estas semanas.
1. Cómo responde a la presión
El pocket limpio ya sabemos que puede manejarlo.
Ahora hay que verlo cuando un defensive tackle le llegue por el interior.
2. Lecturas post-snap
La universidad ya quedó atrás.
Ahora las defensas van a intentar engañarlo.
3. Lanzamientos profundos
Su primer partido dejó pendiente esa parte.
No necesitamos que lance 50 yardas constantemente.
Pero sí queremos ver que pueda castigar a una defensa que se acerque demasiado.
4. Protección del balón
Este puede ser uno de sus grandes argumentos.
Un quarterback joven que evita pérdidas puede ganarse rápidamente la confianza de un entrenador.
5. Juego fuera de estructura
Cuando el diseño de McVay desaparezca, ¿qué queda?
Ahí se descubre realmente a un quarterback.

¿Puede Ty Simpson ser el heredero de Stafford?


La respuesta hoy es:
puede.
Y eso ya es mucho.
No hay ninguna razón para afirmar que vaya a convertirse en una estrella.
Pero tampoco parece razonable tratarlo simplemente como un quarterback de primera ronda que necesita años de desarrollo sin garantías.
Los Rams apostaron por él en el número 13 cuando muchos pensaban que podía salir bastante más tarde.
Después le han colocado detrás de uno de los quarterbacks veteranos más experimentados de la NFL.
Y ahora, en su primera aparición, ha demostrado precisamente algunas de las cualidades por las que Los Angeles decidió apostar por él.
La combinación es demasiado interesante para ignorarla.

El verdadero objetivo de Ty Simpson en 2026


No debería ser sustituir a Matthew Stafford.
Ni siquiera debería ser convertirse inmediatamente en titular.
Su objetivo debería ser mucho más sencillo:
hacer que los Rams no tengan prisa.
Si Simpson aprende.
Si mejora su lectura bajo presión.
Si desarrolla el juego profundo.
Si gana fuerza.
Si se acostumbra al ritmo NFL.
Si demuestra que puede ejecutar el sistema de McVay.
Entonces Los Angeles habrá conseguido algo que todas las franquicias buscan:
un quarterback joven preparado para ocupar el puesto cuando el veterano se marche.
Y eso puede valer muchísimo más que una buena preseason.

Ty Simpson puede ser una de las historias más interesantes de los Rams


Hay una ironía en todo esto.
El jugador que probablemente tenga menos presión por jugar en 2026 puede ser uno de los que más presión tenga sobre su futuro.
Porque Stafford sigue siendo el quarterback.
Los Rams no necesitan a Simpson ahora.
Lo necesitan después.
Y eso cambia completamente la forma de medirlo.
No debemos preguntarnos si Ty Simpson puede ser mejor que Matthew Stafford en 2026.
No puede.
Todavía no.
La pregunta correcta es otra:
¿Está Los Angeles preparando al quarterback que tomará el relevo cuando termine la era Stafford?
Su debut no responde definitivamente.
Pero sí ha conseguido algo importante.
Ha hecho que la pregunta deje de parecer una apuesta demasiado lejana.
Y quizá ahí esté el verdadero valor de Ty Simpson.
No en las dos touchdowns contra Kansas City.
No en las 190 yardas.
Ni siquiera en sus 21 pases completados.
Sino en la posibilidad de que, dentro de unos años, miremos hacia atrás y entendamos por qué Sean McVay decidió gastar el pick 13 de 2026 en un quarterback que muchos creían que podía esperar hasta la segunda ronda.
Por ahora, Simpson no es el heredero de Stafford.
Es el candidato.
Y después de su primer partido NFL, los Rams tienen motivos para seguir creyendo en él.

7 comentarios en «Ty Simpson: el quarterback que los Rams eligieron para el día después de Matthew Stafford»

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