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Análisis

5 claves de los Pittsburgh Steelers en 2026: el último baile de Aaron Rodgers y una nueva era

Los Pittsburgh Steelers llevan décadas presumiendo de estabilidad.

Chuck Noll.

Bill Cowher.

Mike Tomlin.

Desde 1969 hasta enero de 2026, toda la historia de la franquicia había pasado únicamente por tres entrenadores principales.

Por eso lo que está ocurriendo esta temporada no es un simple cambio de quarterback, un nuevo coordinador o una reconstrucción parcial.

Es algo bastante más extraño en Pittsburgh:

el comienzo de una nueva era.

Mike Tomlin dejó el cargo en enero después de 19 temporadas. Mike McCarthy tomó el relevo. Aaron Rodgers decidió regresar para una segunda campaña con los Steelers. T.J. Watt continúa liderando una defensa cargada de nombres importantes. Y mientras todo eso ocurre, Pittsburgh ya prepara silenciosamente la vida después de Rodgers con el rookie Drew Allar.

La temporada, además, ha comenzado ganando.

Pittsburgh derrotó 20-13 a Atlanta en la Semana 1 y llegará a su segundo partido con un balance de 1-0.

Pero reducir a estos Steelers a ese resultado sería quedarse únicamente con la superficie.

Porque detrás hay cinco historias mucho más interesantes.

Cinco claves para entender qué son realmente los Pittsburgh Steelers de 2026.

1. Aaron Rodgers ya estuvo aquí: ahora estamos viendo su última temporada

El último baile de Aaron Rodgers

Aaron Rodgers no ha llegado a Pittsburgh esta temporada.

Llegó en 2025.

Después de dos años en los New York Jets, Rodgers firmó con los Steelers y disputó 16 partidos durante su primera temporada vestido de negro y amarillo.

Sus números fueron bastante sólidos para un quarterback de 41 años:

3.322 yardas de pase, 24 touchdowns y solamente 7 intercepciones, completando el 65,7 % de sus lanzamientos.

Pittsburgh terminó ganando la AFC North y regresó a los playoffs.

Pero aquello acabó mal.

Los Houston Texans eliminaron a Pittsburgh por 30-6 en la ronda de Wild Card y, pocos días después, Mike Tomlin anunció que dejaba el puesto después de 19 temporadas.

En ese momento tampoco estaba claro que Rodgers regresara.

Él mismo reconoció posteriormente que había pensado seriamente que 2025 podía haber sido su último año.

Entonces apareció un nombre conocido.

Mike McCarthy.

Los Steelers contrataron al antiguo entrenador de Rodgers en Green Bay y la situación cambió.

Rodgers volvió a hablar con McCarthy.

Habló con su familia.

Y decidió jugar una temporada más.

Pittsburgh lo renovó en mayo con un contrato por un año y Rodgers dejó inmediatamente claro que esta vez no habría otra continuación.

2026 será su última temporada en la NFL.

No “probablemente”.

No “ya veremos”.

Rodgers lo confirmó expresamente en mayo y volvió a insistir durante el verano: después de esta temporada se termina.

Eso convierte cada partido de Pittsburgh en algo ligeramente diferente.

Estamos viendo la temporada número 22 de uno de los quarterbacks más importantes de su generación y, salvo un cambio radical respecto a lo que él mismo ha anunciado, también estamos viendo la última.

Y existe otra curiosidad enorme.

Rodgers y McCarthy no solamente se conocen.

Estuvieron juntos durante 13 temporadas en Green Bay y ganaron el Super Bowl XLV.

¿Contra quién?

Precisamente contra los Pittsburgh Steelers.

Quince años después, ambos intentan ahora cerrar sus carreras juntos desde el otro lado.

Y el primer capítulo salió razonablemente bien.

Ante Atlanta, Rodgers completó 24 de 40 pases para 221 yardas, un touchdown y ninguna intercepción.

No fue una actuación espectacular.

Pero quizá tampoco sea eso lo que necesita Pittsburgh.

A estas alturas de su carrera, los Steelers no necesitan al Rodgers que lanzaba 45 touchdowns en Green Bay.

Necesitan al quarterback que entienda cuándo arriesgar.

Que controle el partido.

Que reduzca errores.

Que encuentre a sus receptores en los momentos importantes.

Y que permita que una defensa extraordinariamente cara y experimentada haga el resto.

Porque ahí continúa estando el corazón de estos Steelers.

2. T.J. Watt sigue siendo el hombre capaz de romper un partido él solo

Minuto inicial del último cuarto.

Pittsburgh gana por tres.

Cooper Rush intenta lanzar.

T.J. Watt levanta los brazos.

Intercepción.

Watt cae al suelo.

Se levanta.

Y recorre 35 yardas hasta la end zone.

Touchdown.

De repente, un partido que estaba completamente abierto pasa a estar 20-10.

Eso resume bastante bien lo que T.J. Watt lleva haciendo durante años.

No solamente acumula estadísticas.

Cambia partidos.

Contra Atlanta terminó con cuatro placajes, dos sacks, tres tackles for loss y un pick-six, el primero de su carrera.

Dos días después, la NFL lo reconoció como AFC Defensive Player of the Week.

Era la novena vez que recibía ese premio.

Con ello igualó a tres Hall of Famers —Chris Doleman, Bruce Smith y Lawrence Taylor— con nueve reconocimientos defensivos semanales de la AFC en su carrera.

Y existe otra cifra que explica mejor su importancia.

Watt ya es el líder histórico de los Steelers en sacks.

Tras la primera jornada de 2026 acumula 117.

Eso significa superar en una franquicia como Pittsburgh a varias generaciones de defensores legendarios.

Pero centrarse exclusivamente en Watt también sería injusto.

Alex Highsmith consiguió otros dos sacks contra Atlanta.

Cam Heyward desvió tres pases en la línea de scrimmage.

Jaquan Brisker interceptó otro balón.

Payton Wilson realizó 12 placajes.

Jalen Ramsey y Jamel Dean forzaron sendos fumbles, aunque Atlanta recuperó ambos.

La defensa de Pittsburgh en 2026 mezcla veteranos extraordinariamente reconocibles con jugadores que todavía pueden crecer.

En el front seven aparecen Watt, Highsmith, Heyward, Patrick Queen, Payton Wilson, Keeanu Benton y Derrick Harmon.

En la secundaria están Jalen Ramsey, Joey Porter Jr., Jamel Dean, Asante Samuel Jr. y Jaquan Brisker, entre otros.

Y todo eso está ahora bajo las órdenes del nuevo coordinador defensivo Patrick Graham.

Mike Tomlin se ha marchado.

El sistema puede cambiar.

Los responsables pueden cambiar.

Pero hay una cosa que Pittsburgh todavía parece negarse a abandonar:

si quieres ganar a los Steelers, probablemente tendrás que sobrevivir primero a su defensa.

3. Mike McCarthy rompe casi seis décadas de continuidad extraordinaria

Mike McCarthy y Aaron Rodgers coincidieron desde 2006 a 2018 en Green Bay Packers, donde se alzaron con la Super Bowl XLV

Para entender lo raro que resulta ver a Mike McCarthy entrenando a Pittsburgh hay que mirar atrás.

Mucho atrás.

Chuck Noll llegó en 1969.

Bill Cowher lo sustituyó en 1992.

Mike Tomlin reemplazó a Cowher en 2007.

Y Tomlin permaneció hasta enero de 2026.

Eso significa que durante 57 años los Steelers solamente tuvieron tres head coaches.

Ahora hay un cuarto.

Mike McCarthy.

Y el cambio llega después de una etapa difícil de valorar únicamente con una frase.

Tomlin jamás tuvo una temporada perdedora en sus 19 años como entrenador de Pittsburgh.

Ganó un Super Bowl.

Llegó a otro.

Clasificó al equipo 13 veces para playoffs.

Ganó ocho títulos de la AFC North.

Y terminó con un balance de temporada regular de 193-114-2.

Pero existía un problema evidente:

Pittsburgh llevaba demasiado tiempo sin ganar en playoffs.

La derrota 30-6 ante Houston fue la séptima derrota consecutiva de postseason durante la última etapa de Tomlin.

Así terminó una época.

Y comenzó la de McCarthy.

Su llegada también ha provocado una reconstrucción del cuerpo técnico.

Brian Angelichio es el nuevo coordinador ofensivo.

Patrick Graham dirige la defensa.

Danny Crossman se ocupa de los equipos especiales.

Y McCarthy vuelve a trabajar con Rodgers después de tantos años separados.

Eso hace que Pittsburgh sea especialmente interesante durante 2026.

Porque no estamos viendo simplemente si puede ganar diez u once partidos.

Estamos viendo cómo intenta redefinirse una de las organizaciones más estables del deporte estadounidense después de casi dos décadas con la misma voz en el banquillo.

Y la primera victoria ya tuvo algo simbólico.

Después del 20-13 contra Atlanta, Rodgers entregó a McCarthy el balón del partido en el vestuario.

Primer partido oficial.

Primera victoria.

Primer pequeño capítulo de la era post-Tomlin.

4. Pittsburgh ha construido un ataque mucho más profundo alrededor de Rodgers

DK Metcalf.

Michael Pittman Jr.

Pat Freiermuth.

Darnell Washington.

Jaylen Warren.

Rico Dowdle.

Germie Bernard.

Pittsburgh no ha traído de vuelta a Rodgers para pedirle que resuelva todo él solo.

La franquicia ha intentado rodearlo mejor.

Uno de los movimientos importantes fue añadir a Michael Pittman Jr., que se une a DK Metcalf para formar una pareja de receptores físicamente enorme.

Y Pittsburgh tampoco se conformó con eso.

Durante el Draft de 2026, los Steelers subieron posiciones para elegir en el número 47 al receptor de Alabama Germie Bernard.

Bernard venía de conseguir 64 recepciones, 862 yardas y siete touchdowns durante su última temporada universitaria.

Eso proporciona a Rodgers perfiles muy diferentes.

Metcalf puede atacar verticalmente y ganar enfrentamientos físicos.

Pittman aporta tamaño y experiencia.

Bernard puede alinearse tanto por dentro como por fuera.

Freiermuth continúa siendo una opción importante desde el tight end.

Y Darnell Washington ofrece un objetivo gigantesco de 2,01 metros.

La Semana 1 dejó, además, una pequeña sorpresa.

El receptor más productivo en yardas no fue Metcalf.

Fue Michael Pittman Jr., con tres recepciones para 58 yardas.

Freiermuth consiguió cinco para 46 y anotó el primer touchdown ofensivo de Pittsburgh en la temporada.

Aun así, el ataque dejó cuestiones por resolver.

Rodgers necesitó 40 intentos para producir 221 yardas.

El equipo no generó una gran explosividad ofensiva.

Y Pittsburgh terminó ganando gracias en buena parte a su defensa.

Eso no tiene por qué ser preocupante después de un único partido.

Pero sí marca una de las grandes historias que habrá que seguir.

Porque si Rodgers consigue sacar rendimiento constante de Metcalf, Pittman, Bernard, Freiermuth y compañía, Pittsburgh puede ser bastante más peligroso que un equipo que simplemente espera a que Watt consiga una jugada milagrosa.

Y precisamente esa es la transformación que McCarthy tiene que conseguir.

5. Mientras Rodgers se despide, Pittsburgh ya busca a su siguiente quarterback

Esta puede acabar siendo la historia más importante de todas.

Aaron Rodgers está jugando su última temporada.

Los Steelers lo saben.

Y su Draft de 2026 demuestra que no están ignorando lo que viene después.

En tercera ronda, con la elección número 76, Pittsburgh seleccionó al quarterback de Penn State:

Drew Allar.

No significa que Allar vaya a convertirse automáticamente en el próximo gran quarterback de los Steelers.

Ni siquiera significa que Pittsburgh tenga decidido que será el titular de 2027.

Pero sí significa que la franquicia ya ha empezado a buscar una respuesta.

El actual quarterback room lo forman Rodgers, Mason Rudolph, Will Howard y Drew Allar.

La situación es especialmente interesante porque desde la retirada de Ben Roethlisberger los Steelers no han conseguido establecer una solución verdaderamente duradera en la posición.

Kenny Pickett no terminó siendo esa respuesta.

Llegaron diferentes alternativas.

Después apareció Rodgers.

Funcionó suficientemente bien en 2025 como para que ambas partes quisieran repetir la experiencia.

Pero esta vez existe una fecha de caducidad anunciada por el propio jugador.

Cuando termine 2026, Pittsburgh tendrá que volver a hacerse la misma pregunta.

¿Quién será el quarterback de los Steelers durante los próximos años?

Allar tiene ahora una oportunidad que muchos quarterbacks jóvenes jamás reciben.

Pasar su temporada rookie observando a Aaron Rodgers.

Compartir reuniones.

Ver cómo estudia las defensas.

Aprender el sistema de Mike McCarthy.

Y hacerlo sin la obligación inmediata de salir cada domingo y salvar a una franquicia histórica.

Si acaba convirtiéndose algún día en el titular, 2026 podría recordarse como el año en que coincidieron durante unos meses el final de una carrera legendaria y el posible comienzo de otra historia.

Pero eso pertenece al futuro.

El presente todavía es de Rodgers.

Una temporada de despedidas, comienzos y una pregunta enorme

Los Steelers llegan al 18 de septiembre de 2026 con un balance de 1-0.

Su siguiente partido será el domingo 20 de septiembre en Foxborough contra los New England Patriots.

Es demasiado pronto para sacar grandes conclusiones de la temporada.

Una victoria no demuestra que Pittsburgh haya solucionado sus problemas.

Tampoco convierte automáticamente a McCarthy en la respuesta.

Ni garantiza que Rodgers vaya a terminar su carrera con un último gran año.

Pero hay suficientes historias para que estos Steelers sean uno de los equipos más curiosos de seguir.

Aaron Rodgers está jugando su despedida.

Mike McCarthy acaba de empezar una nueva etapa.

T.J. Watt sigue destruyendo ataques.

La defensa continúa siendo la gran seña de identidad.

Y Drew Allar espera detrás mientras la franquicia intenta descubrir quién tomará el relevo.

Todo esto ocurre dentro de un club que ha ganado seis Super Bowls y que construyó buena parte de su reputación histórica precisamente sobre algo que ahora está poniendo a prueba:

la continuidad.

Los Steelers han cambiado.

Mucho.

Pero después de una sola jornada ocurrió algo tremendamente Pittsburgh.

El ataque hizo lo suficiente.

La defensa decidió el partido.

T.J. Watt produjo la jugada más importante.

Y los Steelers ganaron.

Quizá la gran pregunta de 2026 sea precisamente esa:

¿hasta dónde puede llegar un Pittsburgh completamente nuevo jugando todavía como los Steelers de siempre?

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