Deshaun Watson: acusaciones, sanción y uno de los casos más polémicos recientes de la NFL
Hubo un momento en el que Deshaun Watson parecía destinado a convertirse en una de las grandes estrellas de la NFL.
Era joven.
Tenía un brazo extraordinario.
Podía correr.
Había llevado a los Houston Texans a los playoffs.
Y en 2020 terminó una temporada que parecía confirmar que estábamos ante uno de los quarterbacks generacionales de la liga.
Después, todo cambió.
Una serie de acusaciones de conducta sexual inapropiada durante sesiones de masaje desencadenó una de las historias más complejas y polémicas de la NFL moderna.
Watson dejó de jugar.
Llegaron las demandas.
Las investigaciones criminales.
Los grandes jurados.
El traspaso a Cleveland.
Un contrato de 230 millones de dólares totalmente garantizados.
Una suspensión de 11 partidos.
Y después, lesiones que prácticamente han destruido su carrera en los Browns.
En 2026, casi seis años después de que aparecieran las primeras acusaciones, Watson sigue siendo jugador de Cleveland.
Y acaba de recibir otra oportunidad.
El entrenador Todd Monken lo ha elegido como quarterback titular de los Browns para comenzar la temporada 2026, por delante de Shedeur Sanders.
Pero para entender cómo hemos llegado hasta aquí hay que volver al principio.
Porque antes de convertirse en uno de los jugadores más controvertidos de la NFL, Deshaun Watson era uno de los quarterbacks más prometedores del planeta.
El chico que llegó a Clemson para cambiarlo todo
Watson llegó a Clemson en 2014.
Y rápidamente quedó claro que no era un quarterback universitario convencional.
Tenía velocidad para escapar del pocket, un brazo potente y una capacidad especial para jugar bajo presión.
Pero su verdadera transformación llegó durante la temporada 2015.
Clemson alcanzó el College Football Playoff y Watson llevó a los Tigers hasta la final nacional contra Alabama.
Perdieron.
Pero Watson había demostrado que podía competir al máximo nivel.
Un año después tendría su revancha.
En enero de 2017, Clemson derrotó a Alabama 35-31 en una de las finales nacionales más recordadas de la era moderna del College Football.
Watson lanzó para 420 yardas y tres touchdowns, incluyendo el pase de touchdown ganador a Hunter Renfrow cuando quedaban solamente segundos.
Fue el momento en el que dejó de ser simplemente una promesa.
Se convirtió en una estrella.
Y la NFL tomó nota.
Houston encontró a su quarterback
Los Texans seleccionaron a Watson con el pick número 12 del Draft de 2017.
Su primer año ya dejó una pista de lo que podía llegar a ser.
En solamente siete partidos lanzó 19 touchdowns.
Después llegó una rotura del ligamento cruzado anterior que terminó prematuramente aquella temporada.
Pero volvió.
Y durante los siguientes años Watson se convirtió en uno de los quarterbacks más espectaculares de la liga.
En 2018 lanzó para:
4.165 yardas.
26 touchdowns.
9 intercepciones.
En 2019 consiguió otras 3.852 yardas y 33 touchdowns combinados.
Pero fue en 2020 cuando alcanzó su cima estadística.
Watson lanzó para 4.823 yardas y 33 touchdowns, con solamente siete intercepciones.
Su porcentaje de pases completos fue del 70,2 % y terminó con un passer rating de 112,4.
Las 4.823 yardas siguen siendo el récord de una temporada en la historia de los Texans.
Es importante recordar esto porque explica la magnitud de lo que ocurrió después.
Los Browns no estaban fichando a un quarterback cualquiera.
Estaban apostando por un jugador que, desde el punto de vista puramente deportivo, parecía estar entre los mejores de la NFL.
Y entonces llegaron las acusaciones
En marzo de 2021 apareció la primera demanda civil contra Watson.
La acusación procedía de una masajista que denunciaba un comportamiento sexual inapropiado durante una sesión.
Después llegaron más.
Y más.
Y más.
Con el paso de los meses, 27 mujeres terminaron presentando demandas civiles relacionadas con acusaciones de conducta sexual inapropiada durante sesiones de masaje, según los registros y reportes posteriores. Algunas denunciaron exposición o contacto no consentido; otras hicieron acusaciones más graves, incluyendo agresión sexual. Watson negó las acusaciones y mantuvo que no había cometido ningún delito.
Aquí es fundamental hacer una distinción que a veces se pierde cuando se cuenta esta historia:
las acusaciones no equivalen a una condena penal.
Watson nunca fue condenado penalmente por estos hechos.
De hecho, dos grandes jurados de Texas rechazaron presentar cargos contra él.
El primero, en el condado de Harris, declinó acusarlo en marzo de 2022.
El segundo, en Brazoria County, hizo lo mismo poco después.
Por tanto, desde el punto de vista penal, Watson no fue acusado formalmente.
Pero la historia no terminó ahí.
Porque la NFL tiene sus propias normas.
Y la liga no necesita una condena penal para considerar que un jugador ha infringido su política de conducta personal.
El momento que cambió la carrera de Watson
Mientras las investigaciones continuaban, Watson permaneció alejado de los terrenos de juego durante la temporada 2021.
Y mientras tanto, su futuro en Houston se volvió insostenible.
Entonces llegó marzo de 2022.
Los Cleveland Browns decidieron apostar por él.
El traspaso fue gigantesco.
Cleveland entregó a Houston tres elecciones de primera ronda, además de otras selecciones, para hacerse con el quarterback.
Y después llegó el contrato.
Cinco años.
230 millones de dólares.
Todo garantizado.
En aquel momento era el contrato garantizado más grande de la historia de la NFL.
Fue una de las mayores apuestas deportivas y económicas que había hecho una franquicia.
Pero también provocó una enorme reacción.
Para algunos, Cleveland estaba adquiriendo a un quarterback de élite después de que dos grandes jurados hubieran decidido no presentar cargos.
Para otros, los Browns estaban entregando una fortuna y el futuro de la franquicia a un jugador sobre el que pesaban acusaciones extremadamente graves.
La discusión ya no era solamente deportiva.
Era también moral, empresarial y social.
La NFL interviene
En agosto de 2022, la NFL llegó a una resolución disciplinaria contra Watson.
Inicialmente, la oficial disciplinaria Sue L. Robinson había impuesto una suspensión de seis partidos.
Pero la NFL apeló.
El comisionado Roger Goodell consideró que las pruebas mostraban múltiples violaciones de la política de conducta personal.
Finalmente, la NFL y la NFLPA alcanzaron un acuerdo.
Watson fue suspendido 11 partidos y recibió una multa de 5 millones de dólares.
Además, debía someterse a una evaluación por profesionales y cumplir un programa de tratamiento/counseling.
La decisión fue histórica.
No porque Watson hubiera sido declarado culpable en un tribunal penal.
No lo había sido.
Sino porque la NFL determinó, bajo su propio estándar disciplinario, que había violado su política de conducta personal.
La propia resolución de Robinson había concluido que la liga había demostrado, mediante el estándar de preponderancia de la evidencia, que Watson había infringido la política en relación con conducta sexual y otros elementos contemplados en las normas de conducta personal.
Y ahí aparece uno de los aspectos más importantes de este caso:
Tribunal y NFL no utilizan exactamente el mismo sistema.
Una investigación penal busca determinar si existen elementos suficientes para presentar cargos y, eventualmente, demostrar culpabilidad bajo el estándar penal.
La NFL, en cambio, aplica su política interna de conducta.
Por eso Watson podía no haber sido acusado penalmente y, al mismo tiempo, recibir una sanción de la liga.
El regreso a los Browns
Después de perderse los primeros 11 partidos de 2022, Watson regresó.
Y aquí comenzó otro capítulo polémico.
Porque el Watson que volvió a Cleveland no era el mismo quarterback que había dominado la NFL en Houston.
En seis partidos de 2022 lanzó:
1.102 yardas.
7 touchdowns.
5 intercepciones.
Y completó solamente el 58,2 % de sus pases.
Su passer rating fue de 79,1.
En 2023 mejoró ligeramente.
Pero solamente disputó seis partidos.
Terminó con 1.115 yardas, siete touchdowns y cuatro intercepciones.
Y entonces apareció otro problema.
Su hombro.
Watson sufrió una lesión que terminó requiriendo cirugía y volvió a perderse buena parte de la temporada.
Cuando las lesiones empezaron a convertirse en otra parte de la historia
En 2024 Watson comenzó la temporada como titular.
Pero su rendimiento estaba lejos del quarterback que había sido en Houston.
En siete partidos lanzó para:
1.148 yardas.
5 touchdowns.
3 intercepciones.
Su rating fue de 79,0.
Y entonces llegó el momento que prácticamente definió su etapa en Cleveland.
20 de octubre de 2024.
Los Browns se enfrentaban a los Cincinnati Bengals.
Watson sufrió una rotura del tendón de Aquiles en el segundo cuarto.
La lesión terminó con su temporada.
Tuvo que pasar por quirófano.
Y su regreso se complicó todavía más cuando sufrió una nueva lesión en el mismo tendón durante la recuperación.
Los Browns confirmaron en enero de 2025 que Watson había sufrido una rerrotura del Aquiles y necesitaba una segunda cirugía.
Eso significó perderse prácticamente todo 2025.
Dos cirugías.
Una recuperación larguísima.
Y un quarterback cuyo futuro deportivo comenzaba a ser una incógnita.
¿Qué ocurrió con las demandas?
Mientras Watson intentaba regresar al fútbol americano, el proceso civil continuó.
La mayoría de las demandas fueron resueltas mediante acuerdos.
En febrero de 2026 llegó un momento especialmente importante:
las dos últimas demandas civiles relacionadas con las acusaciones fueron desestimadas.
Según Associated Press, con esas decisiones se cerraba el frente judicial civil que había comenzado en 2021. Una de esas demandas había sido resuelta mediante un acuerdo confidencial; no se conocieron públicamente todos los detalles del otro caso.
Eso no significa que un tribunal hubiera declarado que todas las acusaciones eran falsas.
Tampoco significa que Watson hubiera sido declarado culpable.
Significa que los procedimientos civiles pendientes terminaron sin un juicio que estableciera públicamente los hechos mediante una sentencia.
Watson ha negado las acusaciones desde el principio.
Y los dos grandes jurados de Texas habían rechazado anteriormente presentar cargos penales.
Y todavía quedaba otro episodio
En septiembre de 2024, mientras Watson seguía jugando para Cleveland, una nueva mujer presentó una demanda alegando agresión sexual y lesiones relacionadas con un incidente de 2020.
Watson negó también esas acusaciones.
La NFL abrió una investigación.
Pero en diciembre de 2024 la liga anunció que no impondría ninguna sanción adicional, porque consideró que no había pruebas suficientes para establecer una violación de la política de conducta personal.
Este episodio es especialmente relevante porque demuestra que la NFL siguió investigando cualquier nueva acusación incluso después de la suspensión de 2022.
Y también deja claro que no todas las investigaciones terminaron de la misma manera.
El precio de la apuesta de Cleveland
Hay una segunda forma de medir la historia de Deshaun Watson.
No es legal.
No es moral.
Es deportiva.
Y económica.
¿Qué recibió Cleveland a cambio de todo lo que entregó?
Desde su llegada a los Browns, Watson ha jugado solamente 19 partidos de temporada regular hasta el inicio de 2026.
La suspensión le costó 11 partidos.
Las lesiones le hicieron perder muchos más.
Y cuando ha jugado, su producción ha estado muy lejos de la que ofrecía en Houston.
Sus estadísticas con Cleveland antes de 2026 eran:
19 partidos
3.365 yardas
19 touchdowns
12 intercepciones
alrededor del 61 % de pases completos
Mientras que en Houston había terminado con 14.941 yardas, 104 touchdowns y 36 intercepciones en sus primeras cuatro temporadas completas como profesional.
La diferencia es enorme.
El quarterback que Cleveland creyó estar adquiriendo en 2022 prácticamente no ha aparecido de forma sostenida.
Y entonces llegamos a 2026
Aquí la historia vuelve a ponerse interesante.
Después de perderse toda la temporada 2025, Watson regresó al programa de offseason de Cleveland en 2026.
En junio, los Browns informaban de que Watson había participado en las nueve semanas del programa y aseguraba sentirse completamente recuperado.
Pero nadie sabía realmente qué quedaba del jugador.
Porque una cosa es sentirse sano.
Y otra muy distinta es enfrentarse a una defensa de la NFL.
Los Browns tenían además otra alternativa.
Shedeur Sanders.
El quarterback competía con Watson por el puesto durante training camp y la pretemporada.
La decisión terminó llegando el 24 de agosto.
Todd Monken eligió a Watson.
Será el titular de Cleveland en Week 1 contra Jacksonville.
Y la decisión no estuvo exenta de polémica.
Dos días antes, Watson había sido abucheado por los aficionados de Cleveland durante un partido de pretemporada contra Buffalo.
Jugó mal:
5 de 12 pases.
36 yardas.
Una intercepción.
Después del encuentro dijo que los abucheos le parecían una falta de respeto y que percibía una dimensión personal en la reacción de algunos aficionados.
Posteriormente se disculpó por la forma en que había respondido.
Pero el ambiente ya estaba claro.
Cleveland no lo ha olvidado.
El extraño caso de un quarterback que todavía tiene una oportunidad
Y aquí está probablemente la parte más fascinante de toda esta historia.
Desde el punto de vista deportivo, Watson todavía puede cambiarla.
Tiene 31 años.
Sigue siendo un quarterback con un talento físico considerable.
Y los Browns acaban de decidir que es su mejor opción para empezar la temporada.
Eso significa que, al menos para Todd Monken, todavía existe un jugador capaz de ganar partidos dentro de Deshaun Watson.
Pero el margen de error es mínimo.
Ya no existe la paciencia de 2022.
Ya no existe la excusa de que llevaba mucho tiempo sin jugar.
Ya no existe la posibilidad de decir que necesita otra temporada para recuperar su nivel.
En Cleveland quieren resultados.
Y la afición también.
El problema no es solamente Watson
Hay algo que a veces se pierde en todas las discusiones alrededor del jugador.
Los Browns también tomaron las decisiones.
Ellos decidieron entregar tres primeras rondas.
Ellos decidieron darle el contrato totalmente garantizado.
Ellos decidieron mantenerlo durante años.
Y ahora han decidido volver a ponerlo como titular.
El propio propietario de Cleveland, Jimmy Haslam, llegó a describir posteriormente la operación como un «swing and miss«, reconociendo que la apuesta había salido mal.
Eso convierte el caso Watson en algo mucho mayor que una historia sobre un quarterback.
Es también una historia sobre cómo una franquicia puede hipotecar su futuro por la esperanza de encontrar a la pieza que falta.
Y qué ocurre cuando esa pieza nunca llega a jugar como esperabas.
¿Puede Deshaun Watson recuperar su carrera?
Esta es la pregunta que todavía no tiene respuesta.
Porque el jugador que vimos en Houston está ahí, al menos en el recuerdo.
El quarterback de 2020 lanzó para 4.823 yardas.
Fue Pro Bowler.
Era uno de los jugadores más difíciles de defender de la NFL.
Podía lanzar desde el pocket.
Podía escapar.
Podía correr.
Podía ganar partidos él solo.
Pero han pasado años.
Y desde entonces han ocurrido demasiadas cosas.
Suspensión.
Demandas.
Investigaciones.
Lesiones.
Dos operaciones de Aquiles.
Una temporada completa perdida.
Y una relación profundamente deteriorada con buena parte de la afición de Cleveland.
Por eso su regreso en 2026 no es simplemente un comeback.
Es una última prueba deportiva.
El legado de Deshaun Watson todavía está abierto
Es difícil escribir el final de esta historia porque todavía no ha terminado.
Watson no fue condenado penalmente por las acusaciones.
Dos grandes jurados rechazaron presentar cargos.
Las demandas civiles que llegaron hasta 2026 terminaron mediante acuerdos o desestimaciones, sin una resolución judicial definitiva sobre todos los hechos alegados.
Pero al mismo tiempo, la NFL sí determinó en 2022 que había violado su política de conducta personal y le impuso una suspensión de 11 partidos y una multa de cinco millones de dólares.
Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
Y esa distinción es fundamental para entender el caso.
Después está el fútbol.
Ahí los números cuentan otra historia.
Un quarterback que parecía destinado a ser una estrella generacional llegó a Cleveland mediante uno de los traspasos más costosos de la historia reciente.
Y, hasta ahora, no ha estado cerca de justificarlo.
Ahora tiene una última oportunidad.
El 13 de septiembre de 2026, los Browns visitarán a los Jacksonville Jaguars.
Y Deshaun Watson estará detrás del center.
Después de casi dos años sin disputar un partido de temporada regular.
Después de dos cirugías de Aquiles.
Después de una suspensión de 11 partidos.
Después de decenas de acusaciones y años de controversia.
Después de haber sido abucheado por sus propios aficionados.
Volverá a jugar.
Y quizá esa sea la pregunta definitiva:
¿Puede el quarterback que un día parecía destinado a dominar la NFL escribir un último capítulo completamente diferente?
Porque en Cleveland, por ahora, han decidido darle la oportunidad.
Y esta vez ya no queda mucho margen para equivocarse.

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