Los 10 mejores defensas de la historia de la NFL
Hay una frase que se repite constantemente cuando se habla de la NFL:
«La defensa gana campeonatos».
Puede discutirse. Y probablemente haya demasiadas excepciones como para convertirla en una ley universal.
Pero existe algo que resulta imposible discutir: a lo largo de la historia de la NFL han existido defensas capaces de cambiar por completo la manera en la que un partido debía jugarse.
Jugadores que obligaban al quarterback a mirar hacia otro lado.
Linebackers que hacían que los running backs dudaran antes de atravesar el gap.
Cornerbacks que parecían borrar receptores del terreno de juego.
Defensive linemen que convertían una jugada aparentemente perfecta en un desastre.
Y, sobre todo, jugadores que obligaban a los entrenadores rivales a modificar sus planes durante toda la semana.
Elegir a los diez mejores defensas de la historia es prácticamente imposible. Las épocas son diferentes, las reglas han cambiado, las estadísticas defensivas no siempre se registraban de la misma manera y comparar a un linebacker de los años 60 con un pass rusher del siglo XXI es una batalla perdida desde el principio.
Pero hay algo que sí podemos hacer.
Buscar a aquellos jugadores que no solo fueron extraordinarios.
Buscar a los que cambiaron el juego.
Esta es nuestra lista.
10. Ronnie Lott
Si alguna vez existió un jugador capaz de representar físicamente lo que significaba ser un safety en la NFL, ese jugador fue Ronnie Lott.
Lott no era simplemente un defensor que esperaba al receptor.
Era un mensaje.
Cuando un jugador sabía que Ronnie Lott estaba cerca, sabía que recibir el balón podía tener consecuencias.
Comenzó su carrera en 1981 con los San Francisco 49ers y rápidamente se convirtió en una de las piezas fundamentales de la defensa de Bill Walsh.
Y lo extraordinario es que Lott no necesitaba limitarse a una posición.
Podía jugar como cornerback.
Podía jugar como safety.
Podía cubrir.
Podía atacar al quarterback.
Y podía detener la carrera.
Pero su característica más famosa era otra:
su violencia controlada en el momento del contacto.
Lott fue nueve veces Pro Bowler y ocho veces All-Pro, además de campeón de cuatro Super Bowls.
Su mentalidad encajaba perfectamente con aquellos 49ers.
Mientras Joe Montana y Jerry Rice representaban la elegancia del ataque, Lott representaba la dureza que necesitaba una franquicia para ganar también desde el otro lado del balón.
Y existe una historia que resume perfectamente su personalidad.
En 1985, Lott sufrió una lesión en uno de sus dedos que terminó requiriendo cirugía.
La solución fue drástica.
Pidió que le amputaran parte del dedo para poder volver a jugar inmediatamente.
No es una anécdota necesaria para demostrar que fue uno de los mejores.
Pero sí explica perfectamente qué clase de jugador era.
9. Ed Reed
Si Ronnie Lott representaba el impacto físico de un safety, Ed Reed representaba algo diferente:
la inteligencia.
Reed parecía jugar con ventaja.
Como si supiera dónde iba a terminar el balón antes de que el quarterback hubiera decidido lanzarlo.
Durante sus años en Baltimore se convirtió en uno de los grandes especialistas de la historia de la NFL para provocar pérdidas de balón.
Terminó su carrera con 64 intercepciones, devolviendo siete de ellas para touchdown.
Pero reducir a Reed a sus estadísticas sería quedarse muy corto.
Su verdadero talento estaba en leer al quarterback.
Esperaba.
Disimulaba.
Se movía.
Y cuando el balón salía de la mano del quarterback, Reed ya estaba allí.
Su temporada 2004 fue especialmente extraordinaria: consiguió nueve intercepciones y devolvió dos para touchdown.
En 2004 también ganó el premio al Defensive Player of the Year.
Y en 2012 consiguió algo todavía más importante:
una Super Bowl con los Baltimore Ravens.
Reed terminó convirtiéndose en una de las figuras fundamentales de aquella defensa.
Una defensa liderada por otro jugador de esta lista.
Y eso nos lleva directamente al siguiente nombre.
8. Ray Lewis
Durante 17 temporadas, Ray Lewis fue mucho más que un linebacker.
Fue la identidad de los Baltimore Ravens.
Cuando Baltimore construyó una de las defensas más intimidantes de la NFL, Lewis era el centro de todo.
Su intensidad era evidente.
Su capacidad para leer las jugadas, también.
Pero había algo todavía más importante:
lideraba.
Lewis terminó su carrera con 13 Pro Bowls, siete selecciones All-Pro y dos premios Defensive Player of the Year.
Y fue campeón de dos Super Bowls.
La segunda llegó al final de su carrera, en 2012.
Lewis se retiró después de aquella temporada.
No podía haber elegido un escenario mejor.
Su última temporada terminó levantando el trofeo Lombardi.
Su impacto estadístico fue enorme, pero su legado se entiende mejor observando cómo hablaban sus compañeros de él.
Ray Lewis conseguía que una defensa tuviera personalidad.
Y eso no aparece en ningún box score.
La NFL lo reconoció además como miembro de su All-Time Team, donde aparece entre los mejores linebackers de la historia.
7. Joe Greene
Antes de que los Pittsburgh Steelers se convirtieran en una dinastía, eran una franquicia que necesitaba cambiar completamente su identidad.
Y entonces apareció Joe Greene.
«Mean Joe» fue elegido por Pittsburgh en el Draft de 1969.
La transformación fue espectacular.
Greene se convirtió en el corazón de la defensa que acabaría formando parte de la legendaria Steel Curtain.
No era solamente un defensive tackle enorme.
Era rápido.
Fuerte.
Inteligente.
Y tremendamente difícil de bloquear.
Su impacto ayudó a convertir a Pittsburgh en una potencia.
Durante los años 70, aquella defensa se convirtió en una de las unidades más dominantes que ha visto la NFL.
Greene ganó cuatro Super Bowls.
Fue dos veces Defensive Player of the Year.
Y acumuló diez Pro Bowls.
Pero quizá su mayor reconocimiento sea el que recibió cuando fue seleccionado para el NFL 100 All-Time Team.
En una lista histórica donde solo cabían siete defensive tackles, Greene tenía que estar.
Junto a nombres como Bob Lilly, Alan Page, Merlin Olsen o John Randle.
Y, por supuesto, Greene también se convirtió en una figura cultural.
Su aparición en el famoso anuncio de Coca-Cola forma parte de la cultura popular estadounidense.
Pero antes de ser «Mean Joe», fue exactamente eso.
Mean Joe.
6. Dick Butkus
Hay jugadores cuyo nombre se convierte en sinónimo de su posición.
Para linebacker, uno de esos nombres es Dick Butkus.
Butkus jugó solamente nueve temporadas.
Nueve.
Y aun así consiguió convertirse en uno de los defensores más respetados de la historia.
Fue elegido al Pro Bowl en ocho de sus primeras ocho temporadas.
Su manera de jugar era brutal.
Pero detrás de la fuerza existía una enorme inteligencia.
Butkus podía leer la jugada, moverse hacia el balón y aparecer en el punto exacto.
Fue dos veces Defensive Player of the Year.
Y acabó siendo seleccionado para el NFL 100 All-Time Team.
Su carrera se vio acortada por las lesiones, especialmente los problemas de rodilla.
Ese es precisamente uno de los grandes argumentos que aparecen cuando se discute su posición en una lista histórica.
¿Podría haber sido todavía más dominante con una carrera más larga?
Probablemente.
Pero cuando se habla de impacto durante el periodo de máximo nivel, pocos linebackers pueden competir con él.
La propia NFL lo situó por delante de Ray Lewis en una de sus listas históricas de mejores defensores, destacando precisamente que Butkus definió la posición de middle linebacker.
5. Deion Sanders
Hay cornerbacks excelentes.
Hay cornerbacks extraordinarios.
Y después estaba Deion Sanders.
«Prime Time» jugaba en otra dimensión.
Su velocidad era absurda.
Su confianza, todavía mayor.
Y su capacidad para convertir una intercepción en un touchdown podía cambiar un partido entero.
Pero lo más impresionante de Sanders era el efecto que provocaba incluso cuando no tocaba el balón.
Un quarterback podía mirar hacia su lado.
Y decidir no lanzar.
Eso ya era una victoria para Deion.
Sanders consiguió 53 intercepciones durante su carrera y devolvió nueve para touchdown.
Fue seis veces First-Team All-Pro y ocho veces Pro Bowl.
Ganó dos Super Bowls.
Y fue seleccionado para el NFL 100 All-Time Team.
Pero quizá su mayor legado sea la aparición del concepto moderno de shutdown corner.
Antes de Sanders ya existían grandes cornerbacks.
Pero Sanders convirtió la idea de que un defensor pudiera prácticamente eliminar una zona del campo en un espectáculo.
La NFL ha señalado precisamente que Sanders ayudó a hacer de la posición de cornerback una de las más valiosas del juego.
Y eso es lo que buscamos cuando hablamos de los mejores de todos los tiempos.
No solamente estadísticas.
Influencia.
4. Bruce Smith
Si hablamos de longevidad y producción, hay pocos argumentos más sólidos que Bruce Smith.
Su nombre aparece junto a una cifra monstruosa:
200 sacks.
Es el récord histórico de la NFL.
Y probablemente uno de los récords defensivos más difíciles de superar.
Smith jugó 19 temporadas.
Comenzó en Buffalo en 1985 y terminó su carrera en Washington.
Durante años fue el principal motor de una defensa que llevó a los Bills a cuatro Super Bowls consecutivas.
No ganó ninguna de ellas.
Pero eso no disminuye su impacto individual.
Smith fue 11 veces Pro Bowl y ocho veces First-Team All-Pro.
Además, ganó dos veces el premio Defensive Player of the Year.
Y fue seleccionado para el NFL 100 All-Time Team.
Lo extraordinario de Smith era su combinación de tamaño, potencia y técnica.
Podía dominar desde diferentes posiciones de la línea defensiva.
Y podía hacerlo durante una cantidad de años prácticamente absurda.
Cuando terminó su carrera, había jugado 279 partidos.
Dos décadas de perseguir quarterbacks.
Y doscientas veces consiguió llegar hasta ellos.
3. Aaron Donald
Aquí aparece el defensor más moderno de la lista.
Y probablemente el jugador que más obliga a replantearse las estadísticas históricas.
Aaron Donald no necesitó 15 o 20 temporadas para convertirse en una leyenda.
Le bastaron diez.
Donald fue seleccionado por los St. Louis Rams en 2014.
Desde el principio parecía diferente.
Un defensive tackle capaz de hacer algo que normalmente esperamos de un edge rusher:
destruir el pocket desde el interior.
Su explosividad era extraordinaria.
Su técnica de manos, todavía más.
Y su capacidad para superar a guards y centers parecía imposible para alguien de su tamaño.
Donald ganó tres premios Defensive Player of the Year.
Solo Lawrence Taylor y J.J. Watt habían conseguido anteriormente tres.
Fue nueve veces First-Team All-Pro.
Diez veces Pro Bowl.
Y terminó su carrera con 111 sacks.
Además, ganó la Super Bowl LVI con los Rams.
Y tuvo un papel protagonista en el final del partido.
En la última serie de Cincinnati, Donald presionó a Joe Burrow en una de las jugadas decisivas.
El balón salió.
Los Rams eran campeones.
Donald había conseguido el único gran trofeo que faltaba en su carrera.
NFL.com lo ha colocado repetidamente junto a Taylor y Reggie White cuando se debate sobre los mejores defensores de todos los tiempos.
Y resulta difícil encontrar un argumento contra su inclusión.
2. Reggie White
«The Minister of Defense.»
El apodo ya decía prácticamente todo.
Reggie White fue uno de los defensive linemen más dominantes que ha conocido la NFL.
Y además tenía una característica que lo hacía especialmente difícil de defender:
podía destruirte desde fuera o desde dentro.
White llegó a la NFL después de jugar en la USFL y rápidamente empezó a acumular sacks.
Su periodo entre 1986 y 1988 fue una auténtica barbaridad:
57 sacks en 44 partidos.
La NFL considera aquella racha de tres temporadas como una de las mejores jamás protagonizadas por un pass rusher en la era Super Bowl.
White fue ocho veces First-Team All-Pro y 13 veces Pro Bowl.
Ganó un Super Bowl con los Green Bay Packers.
Y terminó su carrera con 198 sacks, segundo en la lista histórica detrás de Bruce Smith.
Pero su importancia va más allá de los números.
En 1993 se convirtió en el gran protagonista de uno de los movimientos de free agency más importantes de la historia.
Los Packers lo firmaron y White ayudó a transformar una franquicia que llevaba años lejos de la élite.
Tres años después, Green Bay ganaba la Super Bowl XXXI.
Reggie White no solo era un gran jugador.
Era un jugador capaz de cambiar una franquicia.
1. Lawrence Taylor
Podríamos discutir durante horas si Reggie White, Aaron Donald, Bruce Smith o incluso Joe Greene merecen ocupar el número uno.
Pero existe un argumento que hace muy difícil quitarle ese lugar a Lawrence Taylor.
Taylor no se limitó a dominar.
Cambió la forma de jugar de la NFL.
Cuando llegó a los New York Giants en 1981, los equipos ofensivos tuvieron que empezar a pensar de otra manera.
Los tackles ofensivos tenían que prepararse específicamente para él.
Los quarterbacks tenían que identificar dónde estaba.
Los coordinadores ofensivos tenían que modificar protecciones.
Y los entrenadores empezaron a valorar de otra manera la posición de linebacker exterior.
Taylor era tan explosivo que podía atacar al quarterback, detener la carrera y moverse en cobertura.
Pero su principal arma era sencilla:
la velocidad con la que llegaba al quarterback.
En 1986 consiguió 20,5 sacks.
Y ganó el MVP de la NFL.
Ese dato debería bastar para comprender su importancia.
Porque Taylor es, hasta hoy, el último jugador defensivo que ha ganado el MVP de la NFL.
También fue tres veces Defensive Player of the Year.
Diez veces Pro Bowl.
Ocho veces First-Team All-Pro.
Y ganó dos Super Bowls.
Pero su legado no está solamente en las estadísticas.
Está en lo que ocurrió después de él.
Los equipos comenzaron a construir ataques pensando en cómo detener al pass rusher.
La posición de left tackle adquirió todavía más importancia.
Los esquemas de protección evolucionaron.
Los edge rushers modernos, en cierta manera, juegan en un mundo que Taylor ayudó a crear.
Por eso, cuando la propia NFL ha elaborado rankings históricos, Taylor aparece repetidamente como número uno.
No fue simplemente uno de los mejores defensas.
Fue uno de los jugadores que más cambió la NFL.
Los que se quedaron fuera
Una lista de diez jugadores obliga a cometer injusticias.
Y esta probablemente sea la parte más dolorosa.
Porque hay nombres que podrían estar perfectamente dentro.
J.J. Watt ganó tres Defensive Player of the Year y protagonizó algunas de las temporadas defensivas más impresionantes del siglo XXI.
Deacon Jones fue uno de los grandes pioneros del pass rush y popularizó el término «sack».
Alan Page fue el primer defensor desde 1971 en ganar el MVP de la NFL y fue una pieza fundamental de la Purple People Eaters.
Derrick Thomas fue uno de los pass rushers más explosivos de su generación.
Mike Singletary lideró la defensa de los Chicago Bears de 1985.
Jack Lambert fue uno de los símbolos de la Steel Curtain.
Mel Blount redefinió la manera de defender a los receptores físicos.
Rod Woodson podía jugar prácticamente en cualquier lugar de la secundaria.
Y Troy Polamalu convirtió la anticipación en una forma de arte.
La NFL incluyó a muchos de ellos en su All-Time Team de 100 años, demostrando hasta qué punto resulta complicado reducir la historia defensiva de la liga a solamente diez nombres.
¿Qué hace realmente grande a un defensor?
Quizá esa sea la pregunta más interesante.
Si solamente utilizáramos estadísticas, Bruce Smith tendría un argumento gigantesco gracias a sus 200 sacks.
Si buscáramos dominio absoluto durante un periodo corto, Aaron Donald sería difícil de superar.
Si priorizáramos impacto táctico, Lawrence Taylor probablemente ganaría.
Si valoráramos inteligencia y capacidad para cambiar un partido desde la secundaria, Ed Reed y Deion Sanders entrarían inmediatamente en la conversación.
Y si habláramos de liderazgo, Ray Lewis tendría argumentos de sobra.
Por eso una lista como esta no puede medirse únicamente con números.
La grandeza defensiva tiene muchas formas.
Hay jugadores que perseguían quarterbacks.
Otros que los engañaban.
Algunos destruían líneas ofensivas.
Otros borraban receptores.
Y otros conseguían que once jugadores parecieran una sola unidad.
La defensa también tiene sus GOAT
Durante mucho tiempo, el debate sobre el mejor jugador de la historia de la NFL ha estado dominado por los quarterbacks.
Tom Brady.
Joe Montana.
Peyton Manning.
Johnny Unitas.
Pero existe otra historia.
Una historia de hombres que no necesitaban lanzar el balón para decidir partidos.
Lawrence Taylor haciendo temblar a un quarterback.
Reggie White atravesando una línea ofensiva.
Deion Sanders esperando el error.
Ray Lewis gritando antes del snap.
Ed Reed leyendo una ruta.
Aaron Donald destruyendo el pocket desde el interior.
Bruce Smith acumulando sacks durante casi dos décadas.
Joe Greene convirtiendo a Pittsburgh en una potencia.
Dick Butkus persiguiendo corredores.
Ronnie Lott esperando el siguiente golpe.
Son diez carreras completamente diferentes.
Pero todas tienen algo en común.
Durante su mejor momento, los rivales tenían que jugar de otra manera porque ellos estaban en el campo.
Y quizá esa sea la definición más sencilla de grandeza defensiva.
No cuántos tackles hiciste.
No cuántos sacks acumulaste.
No cuántos Pro Bowls jugaste.
Sino algo mucho más difícil de medir:
cuánto miedo provocabas al otro lado del balón.
Y en ese aspecto, la historia de la NFL está llena de leyendas.
Pero pocas fueron tan aterradoras como Lawrence Taylor.
