Los 10 favoritos para ganar el Heisman Trophy 2026
Hay premios que se ganan durante una temporada.
Y luego está el Heisman Trophy.
El trofeo que convierte a un jugador universitario en una celebridad nacional.
El premio que históricamente ha servido como escaparate para las futuras estrellas de la NFL.
Y, sobre todo, el premio que puede cambiar completamente la percepción que existe sobre un jugador.
En 2025 lo ganó Fernando Mendoza, después de liderar a Indiana a una temporada perfecta y al campeonato nacional. Pocos meses después, los Las Vegas Raiders lo seleccionaron con el número 1 del Draft de la NFL.
Ahora Mendoza ya no está.
El trono está vacío.
Y la temporada 2026 comienza con una carrera especialmente interesante.
No existe un favorito indiscutible.
C.J. Carr y Arch Manning aparecen en la parte más alta de prácticamente todos los mercados y rankings de pretemporada, mientras que jugadores como Dante Moore, Julian Sayin, Darian Mensah o Trinidad Chambliss llegan con argumentos suficientes para cambiar completamente la carrera.
Y hay una excepción a la dictadura de los quarterbacks.
Jeremiah Smith.
Un receptor que está intentando hacer algo que en el fútbol universitario moderno resulta extraordinariamente complicado: convencer a los votantes de que un jugador que no lanza el balón también puede ser el mejor del país.
Así que, antes de que comiencen a caer las primeras estadísticas de 2026, estos son nuestros 10 favoritos para ganar el Heisman Trophy.
10. Sam Leavitt — LSU Tigers
Empezamos con uno de los jugadores que más podría hacer saltar por los aires cualquier ranking de pretemporada.
Sam Leavitt.
Y su historia tiene algo en común con la de Trinidad Chambliss.
El portal de transferencias.
Leavitt dejó Arizona State para convertirse en el quarterback de LSU, siguiendo una trayectoria que ya le había llevado a jugar en Michigan State y Arizona State.
En sus dos temporadas con los Sun Devils acumuló 4.513 yardas de pase y 34 touchdowns, además de 816 yardas terrestres y 10 touchdowns por tierra. LSU lo considera uno de los quarterbacks más importantes que llegaron al portal en 2026.
Pero aquí está el verdadero atractivo.
Ahora juega para Lane Kiffin.
El mismo entrenador que convirtió a un quarterback procedente de Division II, Trinidad Chambliss, en una de las grandes historias del College Football de 2025.
La comparación es inevitable.
¿Puede volver a hacerlo?
Leavitt tiene movilidad, experiencia y un brazo suficientemente bueno para atacar todo el campo.
Y tiene otra ventaja:
LSU tiene motivos para darle el balón constantemente.
Si Kiffin consigue convertir su talento en producción, Leavitt puede pasar de ser un candidato secundario a estar en la conversación durante noviembre.
No sería la primera vez que un quarterback de LSU entra tarde en la carrera.
9. Gunner Stockton — Georgia Bulldogs
Hay quarterbacks que necesitan una temporada para demostrar que pertenecen al nivel más alto.
Gunner Stockton ya lo hizo en 2025.
Y terminó séptimo en la votación del Heisman.
El quarterback de Georgia completó el 69,7 % de sus pases, lanzó para 2.894 yardas, 24 touchdowns y solamente cinco intercepciones. Además añadió 462 yardas y 10 touchdowns terrestres.
Pero las estadísticas cuentan solamente una parte.
Stockton fue especialmente bueno cuando Georgia necesitó que lo fuera.
Contra Tennessee lanzó para 304 yardas.
Contra Ole Miss consiguió cuatro touchdowns de pase.
Contra Texas volvió a lanzar cuatro.
Y en la final de la SEC contra Alabama fue nombrado MVP después de lanzar tres touchdowns y añadir otro gran partido terrestre.
Ese último dato es importante.
El Heisman no se decide solamente por estadísticas.
También necesita momentos.
Y Stockton ya tiene varios.
El problema es que la competencia en 2026 es brutal.
Para ganar el Heisman probablemente necesitará que Georgia vuelva a estar cerca de competir por el campeonato nacional.
Pero si los Bulldogs llegan a diciembre con opciones reales de título y Stockton mantiene su eficiencia, puede convertirse en uno de los grandes protagonistas.
8. Josh Hoover — Indiana Hoosiers
Esta es una de las historias más interesantes de toda la temporada.
Porque Indiana tiene que sustituir al ganador del Heisman.
Y ha elegido a Josh Hoover.
Fernando Mendoza pasó de ser una estrella universitaria a convertirse en la elección número 1 del Draft.
Ahora Hoover tiene que ponerse detrás del mismo center.
No es una situación sencilla.
Pero tampoco llega de la nada.
Hoover pasó cuatro temporadas en TCU y terminó su carrera allí con 9.629 yardas de pase, 71 touchdowns y 33 intercepciones. En 2025 lanzó para 3.472 yardas y 29 touchdowns.
Es decir:
Indiana no está sustituyendo a Mendoza con un proyecto.
Está sustituyéndolo con un quarterback experimentado.
Y eso podría ser importantísimo.
Curt Cignetti ha demostrado que sabe construir equipos ganadores y el sistema de Indiana debería permitirle producir.
Pero existe un problema.
Mendoza no solamente lanzó buenos números.
Ganó.
Fue campeón nacional.
Por eso Hoover necesitará algo más que 3.500 yardas.
Necesitará que Indiana vuelva a estar en la conversación nacional.
Si consigue llevar a los Hoosiers otra vez al College Football Playoff, su nombre podría crecer muchísimo durante la temporada.
7. Trinidad Chambliss — Ole Miss Rebels
Quizá ningún jugador de esta lista tenga una historia más fascinante.
Porque hace dos años, prácticamente nadie hablaba de él.
Chambliss llegó a Ole Miss procedente de Ferris State, un programa de Division II.
En 2025 comenzó como suplente.
Y terminó como una estrella nacional.
En 15 partidos lanzó para 3.937 yardas, 22 touchdowns y solamente tres intercepciones, completando el 66,1 % de sus pases.
Pero lo verdaderamente espectacular llegó cuando aumentó la presión.
Chambliss llevó a Ole Miss a una temporada extraordinaria y terminó octavo en la votación del Heisman.
Ahora todo ha cambiado.
Ya no es la sorpresa.
Ahora es el quarterback al que las defensas están preparando durante toda la semana.
Y además tiene que hacerlo sin Lane Kiffin.
Kiffin se marchó a LSU y Ole Miss tendrá que adaptarse a una nueva estructura ofensiva.
Eso convierte 2026 en una prueba diferente.
El año pasado Chambliss sorprendió.
Este año tiene que confirmar.
Si consigue hacerlo mientras mantiene su capacidad para correr y extender jugadas, puede entrar de lleno en la conversación.
Y hay una razón por la que muchos analistas siguen confiando en él:
ya ha demostrado que puede jugar contra la SEC.
6. Darian Mensah — Miami Hurricanes
Duke tuvo en 2025 uno de los quarterbacks más productivos del país.
Ahora ese quarterback juega en Miami.
Darian Mensah.
La temporada anterior fue extraordinaria.
Mensah lanzó para 3.973 yardas y 34 touchdowns, con solamente seis intercepciones. Fue segundo equipo All-ACC y además fue MVP tanto de la final de la conferencia como del Sun Bowl.
Eso ya sería suficiente para ponerlo entre los candidatos.
Pero hay otro detalle.
Miami fue subcampeón nacional en 2025.
Y Mensah llega a un programa que tiene expectativas de volver al College Football Playoff.
Además tendrá a su lado a uno de los receptores jóvenes más interesantes del país:
Malachi Toney.
Toney acumuló 1.211 yardas de recepción como freshman en 2025.
Es una combinación potencialmente peligrosa.
Mensah ya sabe producir.
Ahora tendrá un escenario mucho más grande.
Y si Miami vuelve a estar en las últimas semanas de la temporada nacional, la exposición será enorme.
La pregunta es sencilla:
¿Puede repetir sus números jugando bajo una presión mucho mayor?
Si la respuesta es sí, Mensah puede convertirse en candidato real.
5. Dante Moore — Oregon Ducks
Dante Moore decidió volver.
Y eso dice bastante.
En 2025 lanzó para 3.565 yardas y 30 touchdowns, completando el 71,8 % de sus pases. Oregon terminó con una de las mejores ofensivas del país y Moore se consolidó como uno de los quarterbacks más importantes de la generación 2027.
Pero en 2026 el contexto cambia.
Oregon aparece entre los grandes favoritos al campeonato nacional y ocupa el número 2 del ranking de pretemporada en varias clasificaciones nacionales.
Eso es fundamental para el Heisman.
Porque un quarterback puede lanzar 4.500 yardas.
Pero si su equipo termina 7-5, probablemente no gane el premio.
Moore tiene la combinación perfecta:
producción + equipo candidato al título + experiencia.
Además, su precisión es una de sus grandes armas.
Completó más del 71 % de sus pases en 2025.
Y si Oregon consigue protegerlo y mantener un ataque explosivo, Moore podría superar claramente sus cifras anteriores.
Hay otra razón para vigilarlo.
El Draft de 2027 empieza a mirar cada vez más hacia él.
Una temporada de Heisman podría convertirlo directamente en uno de los nombres principales de la próxima generación de quarterbacks NFL.
4. Jeremiah Smith — Ohio State Buckeyes
Aquí hacemos una pausa.
Porque hasta ahora hemos hablado prácticamente exclusivamente de quarterbacks.
Pero hay un jugador que puede romper esa regla.
Jeremiah Smith.
Y no es simplemente un receptor muy bueno.
Es posiblemente el mejor jugador de posición no quarterback de todo el College Football.
Smith ya acumula 2.558 yardas de recepción y 27 touchdowns en sus dos primeras temporadas universitarias, cifras que ningún otro receptor del país ha igualado en ese periodo.
Además, es uno de solamente tres receptores en la historia de Ohio State que han conseguido dos temporadas consecutivas de más de 1.000 yardas.
Y todavía no ha terminado.
En 2026 tendrá otra oportunidad de demostrar que pertenece a una categoría diferente.
El problema es histórico.
El Heisman suele favorecer a los quarterbacks.
Un receptor necesita una temporada prácticamente monstruosa para cambiar esa tendencia.
Pero Smith tiene una ventaja:
ya tiene nombre.
Los votantes ya saben quién es.
No necesita descubrirse en septiembre.
Y además juega en Ohio State.
El equipo parte como número 1 de la pretemporada, mientras que Julian Sayin también está en la carrera.
Eso puede convertirse en un arma de doble filo.
Si Sayin lanza 40 touchdowns, parte del protagonismo irá hacia él.
Pero si Smith vuelve a producir a un ritmo absurdo, la discusión puede cambiar.
¿Puede un receptor ganar el Heisman en 2026?
Jeremiah Smith es probablemente el jugador con más posibilidades de conseguirlo.
3. Julian Sayin — Ohio State Buckeyes
Si Jeremiah Smith es el arma, Julian Sayin es el cirujano.
Y pocas veces hemos visto una temporada universitaria con una precisión como la que Sayin consiguió en 2025.
Completó el 77 % de sus pases.
Fue el mejor porcentaje de todo el país.
También lanzó para 3.610 yardas, 32 touchdowns y solamente ocho intercepciones, terminando como finalista del Heisman.
Pero la cifra del 77 % merece detenerse un momento.
Es el mejor porcentaje de una temporada en la historia de Ohio State.
Es un récord de la Big Ten.
Y es el tercer mejor porcentaje en una temporada en la historia de FBS.
Eso no es simplemente precisión.
Es una barbaridad.
Sayin además ganó sus primeros 12 partidos como titular de Ohio State.
Y ahora vuelve.
Eso le da una ventaja respecto a muchos candidatos:
ya sabe cómo funciona la presión.
Ya sabe jugar contra rivales importantes.
Ya ha sido finalista.
Y ahora tendrá una temporada completa de experiencia.
El gran interrogante será cómo responde en los partidos decisivos.
Ohio State perdió ante Indiana y Miami al final de 2025 y Sayin tuvo algunos problemas en esos encuentros.
Si consigue eliminar esos altibajos, el Heisman puede estar muy cerca.
2. C.J. Carr — Notre Dame Fighting Irish
C.J. Carr tiene algo que todos los candidatos quieren.
Un equipo capaz de llegar hasta el final.
Y eso puede ser decisivo.
Carr tuvo una primera temporada como titular espectacular.
Lanzó para 2.741 yardas, 24 touchdowns y seis intercepciones, completando el 66,6 % de sus pases.
Pero lo más interesante es que no pareció un freshman perdido.
Pareció un quarterback que llevaba años jugando.
Notre Dame confía muchísimo en él.
Y el contexto de 2026 es todavía mejor.
Los Fighting Irish aparecen entre los principales candidatos nacionales y Carr llega a su segunda temporada como titular con la experiencia necesaria para dar un salto estadístico.
Por eso no sorprende que sea uno de los grandes favoritos en las cuotas.
A finales de agosto, Carr aparece alrededor de +700/+750 en varios mercados, prácticamente siempre acompañado de Manning en la parte superior de la tabla.
Pero existe una pregunta.
¿Puede producir lo suficiente?
2.741 yardas son buenas.
24 touchdowns son buenos.
Pero probablemente necesitará acercarse a 35-40 touchdowns totales y liderar a Notre Dame hacia una temporada extraordinaria.
Si lo consigue, será extremadamente difícil sacarlo de la conversación.
Y hay algo que los votantes del Heisman suelen valorar mucho:
ganar partidos importantes.
Carr tendrá oportunidades.
1. Arch Manning — Texas Longhorns
Y llegamos al nombre que probablemente llevaba más tiempo esperando este momento.
Arch Manning.
Durante años fue imposible hablar del futuro del quarterback en College Football sin mencionar su apellido.
Nieto de Archie.
Sobrino de Peyton y Eli.
Una de las mayores estrellas de recruiting de su generación.
Pero ahora existe una diferencia.
Ya no es solamente una promesa.
En 2025 jugó 13 partidos y lanzó para 3.163 yardas, 26 touchdowns y siete intercepciones, además de aportar 597 yardas y nueve touchdowns por tierra.
Y lo más interesante fue cómo terminó la temporada.
La segunda mitad de 2025 mostró a un Manning mucho más agresivo y completo.
Ahí apareció el quarterback que todos esperaban.
Y ahora llega 2026.
Texas vuelve a estar entre los grandes favoritos nacionales.
El equipo cuenta con armas extraordinarias y añadió a Cam Coleman, uno de los receptores más talentosos del país, para acompañar a Manning.
Eso puede cambiarlo todo.
Porque una de las grandes preguntas alrededor de Manning era si Texas tendría suficiente talento ofensivo para permitirle producir al nivel que exige el Heisman.
Ahora parece que sí.
Y hay algo más.
Manning ya conoce la presión.
No existe otro jugador de este ranking sobre el que se haya hablado tanto antes incluso de lanzar su primer pase universitario.
Eso puede ser una carga.
Pero también puede convertirse en una ventaja.
Porque si Texas gana.
Si Manning lanza 35-40 touchdowns.
Si aparecen esas jugadas espectaculares que todos llevan años esperando.
El relato se escribe solo.
El sobrino de Peyton y Eli Manning gana el Heisman.
Sería una de las historias deportivas más grandes del año.
Por eso lo colocamos como nuestro número uno.
No porque sea indiscutiblemente el mejor quarterback del país.
Sino porque combina talento, producción, contexto, equipo y narrativa mejor que ningún otro candidato.
¿Quién puede romper este Top 10?
Aquí está la parte divertida.
Porque el Heisman rara vez respeta completamente los pronósticos de agosto.
Hay jugadores fuera de nuestro Top 10 que podrían aparecer en noviembre.
Uno de ellos es Jayden Maiava, quarterback de USC.
En 2025 lanzó para 3.711 yardas y 24 touchdowns, pero consiguió además una estadística extraordinaria: lideró el país con un QBR de 91,2.
También está LaNorris Sellers, cuyo talento físico sigue siendo espectacular.
Y Demond Williams Jr., de Washington, otro quarterback capaz de cambiar partidos con las piernas.
Pero hay un nombre que merece especial atención:
Malachi Toney.
El receptor de Miami ya consiguió 1.211 yardas como freshman.
Si Mensah y Toney convierten a Miami en uno de los mejores ataques del país, ambos podrían terminar votándose entre sí.
La batalla que puede decidir el Heisman
Hay algo fascinante en la carrera de 2026.
Muchos de los candidatos juegan para equipos que pueden enfrentarse entre sí en diciembre.
Eso significa que el Heisman puede decidirse indirectamente durante el College Football Playoff.
Imagina:
Texas llega al playoff.
Ohio State llega al playoff.
Oregon llega al playoff.
Notre Dame llega al playoff.
Y de repente tienes a Manning, Sayin, Moore y Carr jugando los partidos más importantes del año.
El jugador que consiga producir cuando todo esté en juego tendrá una ventaja enorme.
Por eso el Heisman no se gana en agosto.
Ni en septiembre.
Ni siquiera necesariamente en octubre.
Se gana cuando el país entero está mirando.
¿Por qué casi siempre gana un quarterback?
Existe una explicación sencilla.
El quarterback participa prácticamente en cada ataque.
Puede acumular touchdowns de pase.
Yardas.
Touchdowns terrestres.
Victorias.
Momentos decisivos.
Y además es la posición más visible del deporte.
Por eso no sorprende que las cuotas de 2026 estén dominadas por quarterbacks: Carr, Manning, Moore, Mensah y Sayin aparecen entre los grandes favoritos.
Jeremiah Smith es la excepción.
Y precisamente por eso su candidatura resulta tan interesante.
Pero el verdadero ganador todavía no aparece
Y esta es probablemente la conclusión más importante.
No sabemos quién va a ganar el Heisman.
No sabemos si Manning cumplirá finalmente las expectativas.
No sabemos si Carr llevará a Notre Dame al playoff.
No sabemos si Sayin convertirá su increíble precisión en una temporada todavía mejor.
No sabemos si Jeremiah Smith romperá la barrera que normalmente separa a los receptores del trofeo.
Y tampoco sabemos si aparecerá alguien que ahora mismo estamos infravalorando.
Porque Fernando Mendoza es el mejor ejemplo.
Hace un año era un gran quarterback universitario.
Terminó siendo campeón nacional, ganador del Heisman y número 1 del Draft.
Eso es lo maravilloso del College Football.
Una temporada puede cambiarlo todo.
Y cuando llegue diciembre, alguno de estos diez estará en Nueva York.
Quizá incluso levantando el trofeo.
Y si tenemos que apostar hoy, nuestro dinero está en Arch Manning.
Pero si algo nos ha enseñado el Heisman es que agosto pertenece a las predicciones.
Diciembre pertenece a las historias.

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