¿Por qué ningún quarterback rookie es titular en la NFL en 2026?
Hay algo extraño en la NFL de 2026.
La temporada empezó y, por primera vez desde 2022, ningún quarterback rookie apareció como titular en la Week 1.
Y lo más llamativo no es solamente el dato. Es quién está esperando.
Fernando Mendoza, número 1 del Draft y ganador del Heisman y del campeonato nacional con Indiana, comenzó su carrera profesional sentado detrás de Kirk Cousins en Las Vegas. Ty Simpson, elegido en el puesto 13 por Los Angeles Rams, está aprendiendo detrás de Matthew Stafford. Carson Beck, seleccionado en la segunda ronda por Arizona, comenzó por detrás de Jacoby Brissett y Gardner Minshew. Y Drew Allar, una de las apuestas de futuro de Pittsburgh, está esperando detrás de quarterbacks veteranos.
No estamos hablando de una clase de quarterbacks que haya desaparecido del mapa.
Estamos hablando de una clase que, simplemente, tendrá que esperar.
Y eso dice bastante sobre cómo ha cambiado la NFL.
Una imagen que hace unos años habría resultado extraña
Durante buena parte de la última década, la NFL se acostumbró a ver quarterbacks jóvenes tomando las riendas prácticamente desde el primer día.
Cam Newton fue titular desde Week 1 en 2011.
Joe Burrow lo hizo en 2020.
Trevor Lawrence, en 2021.
C.J. Stroud, en 2023.
Caleb Williams, en 2024.
Y Cam Ward, en 2025.
En 17 de las 18 temporadas anteriores a 2026, al menos un quarterback rookie había sido titular en la primera jornada. La única excepción fue 2022, precisamente la temporada en la que Kenny Pickett terminó siendo el único quarterback rookie seleccionado en primera ronda.
Por eso lo ocurrido este año resulta tan llamativo.
La NFL de 2026 ha empezado sin ningún rookie como QB1.
Y no parece que sea consecuencia de una falta de talento.
Es, sobre todo, una cuestión de contexto.
Fernando Mendoza es el gran símbolo de este cambio
Si hubiera que elegir una imagen para explicar esta situación, sería bastante sencilla.
Al número 1 del Draft mirando desde la banda.
Los Raiders seleccionaron a Fernando Mendoza con la primera elección absoluta después de una temporada universitaria espectacular con Indiana.
Mendoza había ganado el Heisman, había llevado a Indiana a conquistar el campeonato nacional y había terminado 2025 con 41 touchdowns de pase, la cifra más alta de la FBS.
Las Vegas lo convirtió en la cara del futuro de la franquicia.
Pero no en la cara del presente.
El entrenador Klint Kubiak había dejado claro durante el proceso previo que prefería comenzar con un quarterback veterano si la situación lo permitía. Finalmente, Kirk Cousins fue nombrado titular.
Y no fue una decisión tomada después de una mala actuación de Mendoza en un partido oficial.
Estaba prácticamente decidida desde antes del comienzo de la temporada.
Cousins fue el titular de los Raiders en la victoria de Week 1 contra Miami, mientras Mendoza pasó el partido como su suplente y no lanzó ningún pase.
Eso convirtió a Mendoza en el primer número 1 del Draft desde Baker Mayfield, en 2018, que no comenzó su temporada de rookie como titular.
Y hay una diferencia importante.
Los Raiders no han dicho que Mendoza no vaya a ser su quarterback del futuro.
Todo lo contrario.
La idea parece ser que Mendoza es demasiado importante para apresurar su llegada al campo.
¿Por qué sentar al número 1?
Aquí está la parte interesante.
Porque seleccionar a un quarterback con el número 1 y sentarlo puede parecer contradictorio.
Si una franquicia cree que ese jugador puede ser su quarterback durante los próximos diez años, ¿por qué no ponerlo inmediatamente?
La respuesta está en todo lo que ocurre alrededor del quarterback.
El salto de college a NFL no consiste únicamente en lanzar pases más lejos o enfrentarse a defensas más rápidas.
El quarterback tiene que aprender una nueva terminología.
Nuevas lecturas.
Nuevas protecciones.
Nuevas responsabilidades antes del snap.
Tiene que reconocer blitzes.
Modificar jugadas dependiendo de las coberturas.
Entender las tendencias defensivas.
Y hacerlo todo en una fracción de segundo.
En el caso de Mendoza existe además una adaptación especialmente importante: Indiana utilizaba un ataque universitario en el que predominaba el shotgun, mientras que la ofensiva de Kubiak exige que el quarterback se familiarice con más conceptos desde el centro.
NFL.com señaló precisamente el trabajo que Mendoza todavía tenía por delante en esa transición durante la pretemporada.
Y hay una segunda cuestión.
Los Raiders pueden permitirse aprender.
No necesariamente necesitan que Mendoza sea bueno inmediatamente.
Necesitan averiguar cómo puede convertirse en el quarterback que quieren dentro de uno, dos o cinco años.
Es una diferencia enorme.
El caso Ty Simpson: primera ronda, pero detrás de Stafford
La segunda gran historia de esta clase es Ty Simpson.
Los Rams utilizaron la elección número 13 para seleccionar al quarterback de Alabama.
Eso significa que fue el segundo quarterback elegido en el Draft y uno de los jugadores más importantes de toda la primera ronda.
Pero Sean McVay no lo necesita inmediatamente.
Porque delante de Simpson está Matthew Stafford.
Y eso cambia completamente la ecuación.
Stafford continúa siendo el quarterback titular de Los Angeles y Simpson comenzó la temporada como reserva.
De hecho, su buena pretemporada no fue suficiente para colocarlo como principal suplente de Stafford: Stetson Bennett mantuvo ese papel al comenzar la temporada.
Es un ejemplo perfecto de cómo funciona la NFL.
Un quarterback puede ser suficientemente bueno para que una franquicia utilice una elección de primera ronda en él y, al mismo tiempo, no estar preparado para ser titular en septiembre.
No existe contradicción.
El objetivo puede ser que Simpson aprenda.
Y que, cuando llegue su momento, esté mucho más preparado.
Carson Beck representa otro tipo de apuesta
Carson Beck es todavía más interesante porque su situación es diferente.
Arizona lo seleccionó con el número 65, en la tercera ronda.
No existe sobre él la misma presión inmediata que pesa sobre Mendoza o Simpson.
Y los Cardinals tampoco necesitaban obligatoriamente convertirlo en su quarterback titular desde el primer día.
Jacoby Brissett comenzó como titular y Gardner Minshew estaba por delante de Beck en la jerarquía.
Además, Beck llegó a la NFL después de una trayectoria universitaria mucho más larga que la de algunos de sus compañeros.
En Georgia llegó a lanzar para 3.941 yardas y 24 touchdowns en 2023.
Después se trasladó a Miami y recuperó buena parte de su valor como prospecto durante una temporada en la que lanzó para 3.813 yardas y 30 touchdowns, llevando a los Hurricanes hasta el partido por el campeonato nacional.
Por eso su situación puede terminar siendo diferente.
No fue elegido para ser necesariamente el quarterback titular de Arizona en septiembre.
Fue elegido para convertirse potencialmente en una opción importante para el futuro.
Y ahí está una de las grandes diferencias de esta clase.
No todos los rookies necesitan jugar inmediatamente para que su selección tenga sentido.
Drew Allar y el valor de aprender detrás de un veterano
Drew Allar fue seleccionado por Pittsburgh con el número 76.
Y su caso probablemente sea uno de los mejores ejemplos de desarrollo paciente.
Allar llega a un equipo en el que hay un quarterback veterano y un entrenador que conoce perfectamente lo que significa desarrollar una ofensiva.
Mike McCarthy tiene experiencia trabajando con quarterbacks jóvenes y la franquicia no necesita necesariamente convertir a Allar en titular inmediatamente.
Durante la pretemporada mostró algunas de las características que hicieron que Pittsburgh apostara por él, pero también problemas de precisión, timing y respuesta ante la presión. NFL.com consideró que todavía necesitaba tiempo para asentarse en su nueva mecánica y aprender el sistema.
Eso puede parecer poco espectacular.
Pero para un quarterback seleccionado en tercera ronda puede ser exactamente lo que necesita.
Y no son solo ellos cuatro
La peculiaridad de 2026 no termina en Mendoza, Simpson, Beck y Allar.
La clase tuvo diez quarterbacks seleccionados en el Draft, y todos consiguieron formar parte de las plantillas iniciales de 53 jugadores.
Además, dos quarterbacks no seleccionados —Jalon Daniels y Joe Fagnano— también lograron entrar en esas plantillas.
Es decir, la NFL no está descartando a los quarterbacks jóvenes.
Está acumulándolos en los vestuarios y desarrollándolos con paciencia.
Entre los seleccionados también están:
- Cade Klubnik, elegido por los Jets en cuarta ronda.
- Cole Payton, elegido por Philadelphia en quinta.
- Taylen Green, elegido por Cleveland en sexta.
- Behren Morton, elegido por New England en séptima.
- Garrett Nussmeier, elegido por Kansas City en séptima.
Algunos tienen caminos más claros que otros.
Pero ninguno empezó la temporada como titular.
Y eso nos lleva a la verdadera pregunta.
¿La NFL está cambiando su manera de desarrollar quarterbacks?
Probablemente sea demasiado pronto para decir que estamos ante un cambio definitivo.
Un solo Draft no demuestra una tendencia.
Pero sí podemos observar algo muy concreto.
Los equipos están dispuestos a invertir mucho en quarterbacks sin exigirles que jueguen inmediatamente.
Y eso supone un cambio respecto a la percepción que se había instalado durante los últimos años.
Durante mucho tiempo, el quarterback rookie era visto como una solución inmediata.
Elegías a un jugador en primera ronda.
Lo ponías sobre el campo.
Y esperabas resultados.
La NFL actual parece algo más flexible.
Si tienes un quarterback veterano fiable, puedes utilizarlo como puente.
El rookie aprende.
La franquicia puede corregir errores durante una temporada.
Y cuando llega el momento del cambio, el joven quarterback ya conoce mucho mejor la liga.
Pero sentar a un quarterback también tiene riesgos
Tampoco hay que convertir esta estrategia en una fórmula mágica.
Porque existe un argumento contrario muy potente.
Un quarterback aprende muchísimo jugando.
No hay entrenamiento que reproduzca completamente un partido de NFL.
Puedes estudiar defensas.
Puedes practicar lecturas.
Puedes lanzar cientos de pases.
Puedes memorizar el playbook.
Pero cuando llega un tercer down con el partido en juego y tienes a un linebacker entrando por tu lado ciego, todo cambia.
NFL.com destacaba precisamente esa tensión en el caso de Mendoza: sentarlo puede ayudar a su desarrollo, pero también existe un punto en el que necesita experiencia real para seguir avanzando.
Ese será probablemente uno de los grandes debates de los Raiders durante 2026.
¿Cuándo deja de ser más útil mirar y empieza a ser más útil jugar?
No existe una respuesta universal.
Depende del quarterback.
Del entrenador.
De la plantilla.
De la línea ofensiva.
De las expectativas del equipo.
Y, sobre todo, de lo que ocurra durante la temporada.
El precedente de los números 1 también es interesante
El caso Mendoza llama especialmente la atención porque estamos hablando del número 1 absoluto.
Y los quarterbacks elegidos con esa posición suelen jugar inmediatamente.
NFL.com recopiló los datos de los últimos diez años y encontró que seis de los ocho quarterbacks seleccionados con el número 1 entre 2016 y 2025 fueron titulares en Week 1.
Además, los seis números 1 anteriores a Mendoza habían comenzado sus respectivas temporadas como titulares.
Por eso Mendoza rompe una tendencia reciente bastante clara.
Pero también existe un precedente histórico cercano.
Jared Goff fue número 1 en 2016 y no debutó como titular hasta la Week 11.
Baker Mayfield fue número 1 en 2018 y comenzó la temporada como suplente antes de terminar convirtiéndose en titular durante su año rookie.
Y ambos casos son importantes por una razón.
Esperar no significa necesariamente que el jugador vaya a fracasar.
Pero tampoco significa que vaya a funcionar.
El tiempo simplemente cambia la forma en la que se desarrolla la apuesta.
Entonces, ¿cuándo veremos a los rookies?
Esta es probablemente la parte que más interese a los aficionados.
Y aquí conviene separar información de predicción.
Nadie sabe todavía cuándo comenzará cada uno.
NFL.com planteaba, antes de comenzar la temporada, diferentes escenarios para los principales quarterbacks.
En el caso de Mendoza, el medio apuntaba inicialmente a una posible llegada alrededor de la Week 8, dependiendo de cómo evolucionaran los Raiders.
En Arizona, Carson Beck aparecía como una posibilidad más tardía, incluso después de mitad de temporada.
Drew Allar tenía un escenario todavía más abierto.
Y Ty Simpson aparecía como un proyecto a más largo plazo detrás de Stafford.
Pero esas fechas no son calendarios oficiales.
Son proyecciones.
Y pueden cambiar en cualquier momento.
Una lesión.
Un mal comienzo.
Un cambio de entrenador.
Una temporada inesperadamente buena.
Una actuación espectacular en los entrenamientos.
Todo puede modificar el plan.
La Week 1 no fue el final de nada
De hecho, lo más interesante de esta historia es que acaba de empezar.
Mendoza ya ha vivido su primera jornada desde la banda.
Y su experiencia fue bastante particular.
NFL.com contó cómo el rookie siguió el partido contra Miami como si fuera el quarterback que estaba jugando: repasando mentalmente las jugadas, siguiendo las lecturas y realizando incluso movimientos de pies durante algunas acciones.
No tomó ningún snap, pero estaba intentando aprender.
Mendoza explicó después que observar a Cousins le permitió descubrir detalles que difícilmente habría podido aprender simplemente estudiando el playbook.
Ese es precisamente el experimento que van a realizar los Raiders.
Y puede terminar funcionando.
O puede llegar un momento en el que Kubiak decida que el aprendizaje de Mendoza necesita trasladarse del banquillo al campo.
La gran pregunta de la clase de 2026
Quizá por eso la historia de estos quarterbacks sea más interesante que si cuatro rookies hubieran comenzado jugando desde septiembre.
Porque ahora tenemos una pregunta que puede acompañar toda la temporada:
¿Quién será el primero en recibir la oportunidad?
Puede ser Mendoza.
Puede ser Beck si Arizona cambia de rumbo.
Puede aparecer una lesión que obligue a otro equipo a recurrir a su rookie.
Puede ocurrir que alguno de estos quarterbacks no juegue prácticamente nada en 2026.
Y precisamente por eso merece la pena seguirlos.
La clase de quarterbacks de 2026 no ha desaparecido.
Está esperando.
Y por primera vez en varios años, la NFL ha decidido que el futuro puede esperar un poco antes de ponerse bajo el centro.
Una temporada para aprender antes de mandar
La paradoja de 2026 es sencilla.
Nunca había parecido tan importante tener un quarterback joven.
Pero al mismo tiempo, ninguna franquicia ha considerado que su rookie tenga que ser titular inmediatamente.
Fernando Mendoza es el caso más evidente: número 1 del Draft, campeón nacional, ganador del Heisman y futuro quarterback de los Raiders… sentado detrás de Kirk Cousins.
Ty Simpson tiene delante a Matthew Stafford.
Carson Beck tiene veteranos por delante en Arizona.
Drew Allar tiene tiempo para aprender en Pittsburgh.
Y detrás de ellos hay otros seis quarterbacks esperando su oportunidad.
Quizá alguno termine jugando antes de lo previsto.
Quizá varios.
Quizá ninguno tenga un papel importante este año.
Lo que sí parece claro es que 2026 puede convertirse en el año en el que la NFL recordó que desarrollar un quarterback también significa saber esperar.
Y cuando alguno de ellos finalmente salga al campo, la pregunta ya no será simplemente quién es el mejor rookie.
Será mucho más interesante:
¿Quién aprendió mejor mientras esperaba?
