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Análisis

¿Cómo puede ser que el nº1 del Draft ni siquiera juegue? Fernando Mendoza y los Raiders: ¿cuándo llegará su momento?

El número 1 del Draft está en el banquillo.

No es una lesión.

No es una sanción.

No es que Las Vegas Raiders hayan cambiado de opinión sobre su futuro.

Fernando Mendoza está sentado porque los Raiders han decidido que, al menos de momento, Kirk Cousins es su quarterback titular.

Y eso convierte a Mendoza en una de las historias más curiosas de la temporada 2026.

Porque estamos hablando del jugador elegido con la primera selección absoluta del Draft.

El quarterback que Las Vegas seleccionó para intentar cambiar el rumbo de una franquicia histórica.

El ganador del Heisman.

El campeón nacional con Indiana.

El jugador que muchos aficionados esperaban ver inmediatamente bajo el centro.

Y, sin embargo, cuando comenzó la temporada, Mendoza estaba mirando.

La decisión no es nueva. Klint Kubiak había anunciado antes del inicio de la temporada que Cousins sería el titular. El veterano había tenido un buen training camp y una pretemporada convincente, y el entrenador consideró que se había ganado el puesto.

Pero ahora hay una pregunta mucho más interesante:

¿Cuánto tiempo puede durar esto?


El número 1 que empezó como suplente

Para entender la situación hay que empezar por una rareza.

Fernando Mendoza se convirtió en el número 1 del Draft de 2026 después de una temporada universitaria extraordinaria.

En Indiana ganó el campeonato nacional y el Heisman, y terminó convertido en el quarterback alrededor del cual se construyó buena parte del futuro de los Raiders.

Normalmente, una elección así genera una consecuencia casi automática:

el rookie juega.

No siempre.

Pero casi siempre existe una presión enorme para ponerlo sobre el campo.

Los últimos años han dejado muchos ejemplos.

Trevor Lawrence empezó como titular en Jacksonville.

Joe Burrow lo hizo en Cincinnati.

C.J. Stroud comenzó jugando para Houston.

Caleb Williams fue titular desde el principio con Chicago.

Cam Ward también abrió la temporada como titular en 2025.

Por eso la situación de Mendoza llama tanto la atención.

NFL.com señaló antes de comenzar la temporada que 2026 era solamente la segunda campaña de las últimas 19 en la que ningún quarterback rookie iba a abrir la Week 1 como titular. La anterior había sido 2022.

Y Mendoza es el caso más llamativo de todos.

Es el número 1.

Y es suplente.

Los Raiders están basando su proyecto en Fernando Mendoza, su evolución es la prioridad

Pero los Raiders no lo están sentando porque no crean en él

Esta es probablemente la primera idea que hay que dejar clara.

Sentar a Mendoza no significa que Las Vegas haya perdido la confianza en él.

De hecho, puede significar exactamente lo contrario.

Los Raiders no utilizaron la primera elección absoluta para buscar un quarterback puente.

Eligieron a Mendoza pensando en el futuro.

Y por eso contrataron a Kirk Cousins.

La llegada del veterano tenía sentido precisamente porque podía permitir a los Raiders disponer de un quarterback experimentado mientras Mendoza aprendía.

Cuando Las Vegas seleccionó a Mendoza, NFL.com ya explicaba que Cousins podía aportar experiencia, conocimiento del sistema de Kubiak y capacidad para ejecutar el juego de play-action mientras el rookie se adaptaba a la NFL.

La idea, por tanto, no era necesariamente:

«Cousins es nuestro quarterback y Mendoza tendrá que demostrar que es mejor.»

La idea podía ser:

«Cousins es nuestro quarterback ahora y Mendoza tiene que convertirse en nuestro quarterback después.»

Es una diferencia enorme.


¿Por qué necesita esperar Mendoza?

Porque el salto entre Indiana y la NFL es gigantesco.

Y Mendoza acaba de descubrir algo que todos los rookies terminan descubriendo:

en la NFL no basta con conocer la jugada.

Hay que saber qué hacer cuando la defensa cambia.

Hay que reconocer el blitz.

Hay que saber qué defensor está amenazando.

Hay que modificar protecciones.

Hay que entender cuándo cambiar una ruta.

Hay que reconocer coberturas antes del snap.

Y después hay que ejecutar todo eso mientras once jugadores defensivos intentan destruir la jugada.

Klint Kubiak ha insistido precisamente en que Mendoza tiene que aprender a dominar lecturas y progresiones.

El entrenador también ha explicado que el rookie debe estar preparado para entrar en cualquier momento, porque esa es la realidad de un quarterback suplente.

Eso es especialmente importante.

Porque Mendoza no está simplemente «esperando».

Está aprendiendo.


La primera lección llegó sin jugar un solo snap

La Week 1 contra Miami fue un ejemplo perfecto.

Mendoza no lanzó ningún pase.

No entró al campo.

No tuvo estadísticas.

Si alguien mirara solamente la hoja de resultados, parecería que su primer partido como profesional todavía no ha comenzado.

Pero desde dentro ocurrió algo diferente.

Mendoza pasó buena parte del encuentro junto al quarterback coach Mike Sullivan y también junto a Cousins.

Repasaba las jugadas.

Seguía las lecturas.

Intentaba anticipar qué podía hacer la defensa.

Y llegó incluso a verbalizar algunas llamadas y responsabilidades como si fuera él quien estuviera dirigiendo el ataque.

En una de las situaciones descritas por NFL.com, Mendoza llegó a estar tan concentrado siguiendo mentalmente la jugada que tuvo que recordar que no era él quien debía ejecutarla.

Eso puede parecer una anécdota.

No lo es.

Es exactamente el tipo de aprendizaje que los Raiders quieren que tenga antes de darle las llaves de la ofensiva.


Y entonces apareció Kirk Cousins

Aquí es donde la historia se complica.

Porque sería mucho más sencillo decir:

«Mendoza no juega porque Cousins está jugando fenomenal.»

Pero la realidad es bastante más interesante.

Los Raiders derrotaron a Miami por 27-13 en Week 1.

Cousins completó 21 de 30 pases para 160 yardas, tres touchdowns y dos intercepciones. La victoria fue convincente y permitió a Las Vegas empezar 1-0.

Eso da a Kubiak un argumento muy sencillo:

si el equipo gana, ¿por qué cambiar?

El quarterback veterano cumplió su función.

El ataque produjo.

La defensa jugó bien.

Y los Raiders consiguieron exactamente lo que querían en el primer partido de la temporada.

Mendoza, por tanto, no tiene una razón inmediata para entrar.

Pero tampoco significa que Cousins haya cerrado la puerta.

Ni mucho menos.


El problema para Cousins está en lo que ocurrió cuando el rival pudo ajustar

Porque las estadísticas cuentan solamente una parte de la historia.

Después del partido aparecieron análisis señalando una limitación que puede convertirse en importante si se repite: la producción de Cousins fue mucho mayor en lanzamientos cortos que en pases profundos.

Según los datos citados por Just Blog Baby, Cousins completó 20 de 22 pases para 139 yardas y tres touchdowns en lanzamientos de diez o menos yardas aéreas, mientras que en lanzamientos de diez o más yardas terminó con 1 de 7 para 21 yardas y dos intercepciones. Es una muestra de un solo partido y, por tanto, no permite establecer por sí sola una tendencia definitiva.

Pero sí plantea una cuestión táctica.

Si los rivales dejan de respetar el pase profundo, pueden empezar a acercar a sus defensores al juego terrestre.

Y eso afecta directamente a Ashton Jeanty.

Los Raiders quieren que Jeanty sea una pieza fundamental de su ataque.

Pero para que el juego de carrera funcione durante toda una temporada, la defensa necesita creer que Cousins puede castigarla lanzando.

Si esa amenaza desaparece, el ataque puede empezar a tener problemas.

Y ahí aparece Mendoza.

Kirk Cousins cuenta con una trayectoria muy larga en NFL y, precisamente por eso, Raiders han confiado en su experiencia

Porque Mendoza representa exactamente lo que Cousins no puede representar

Kirk Cousins es el presente.

Fernando Mendoza es el futuro.

Y también representa algo más:

la posibilidad de cambiar las características de la ofensiva.

No significa que Mendoza vaya a ser automáticamente mejor.

Ni que vaya a solucionar todos los problemas de Las Vegas.

Un rookie puede tener más movilidad y capacidad para extender jugadas, pero también cometer errores que un veterano evita.

Puede lanzar un pase espectacular.

Y después lanzar una intercepción que un quarterback de 15 años probablemente no habría intentado.

Ese es el precio de la juventud.

Por eso los Raiders tienen que decidir cuándo ese riesgo merece la pena.


¿Cuándo llegará el momento de Fernando Mendoza?

Aquí es donde conviene tener cuidado.

No existe una fecha oficial.

Los Raiders no han anunciado que Mendoza vaya a convertirse en titular en una semana concreta.

Y cualquier calendario que se publique ahora es una predicción.

Antes del comienzo de la temporada, varios análisis situaban la posible llegada de Mendoza alrededor de la segunda mitad de la temporada.

NFL.com, por ejemplo, planteaba la Week 8 como un momento que podía resultar interesante dependiendo de cómo evolucionara la temporada de Las Vegas.

Otros análisis realizados desde el entorno de los Raiders han planteado escenarios similares.

Pero hay un problema:

el calendario no decide quién juega.

Los resultados sí.


La Week 2 puede empezar a cambiar la conversación

Y aquí es donde el partido contra Los Angeles Chargers adquiere importancia.

Los Raiders visitan a los Chargers el domingo 20 de septiembre.

Las Vegas llega después de ganar a Miami.

Los Chargers llegan después de perder en la primera jornada.

Es demasiado pronto para sacar grandes conclusiones de cualquiera de los dos equipos.

Pero el partido puede ofrecer una información importante:

¿puede Cousins mantener el ataque funcionando cuando la defensa contraria tenga tiempo para preparar el partido?

Los Chargers tendrán la oportunidad de intentar quitarle a Las Vegas lo que funcionó contra Miami.

Y si el ataque de los Raiders encuentra dificultades, la conversación alrededor de Mendoza crecerá.

No necesariamente porque vaya a ser titular inmediatamente.

Sino porque cada partido añade información al debate.


El factor que puede acelerar el cambio

Hay tres escenarios principales que podrían llevar a Mendoza al campo.

1. Cousins mantiene el nivel

Este es el escenario más sencillo.

Si Cousins juega bien, los Raiders ganan y el ataque funciona, no existe una razón deportiva evidente para precipitar el cambio.

Mendoza seguirá aprendiendo.

Y su debut puede llegar más tarde.

Quizá mucho más tarde.

Esta es precisamente la situación que los Raiders querían cuando contrataron a Cousins.


2. Cousins empieza a tener problemas

Aquí cambia la historia.

Si el ataque se atasca durante varias semanas, si las pérdidas de balón aumentan o si la ofensiva pierde capacidad para generar juego aéreo, Kubiak tendrá que valorar si la veteranía de Cousins sigue compensando las limitaciones del ataque.

Y entonces aparecerá la pregunta:

¿cuánto puede aportar Mendoza?

No significa que el rookie vaya a entrar automáticamente.

Pero sí que empezará a tener más sentido.


3. Una lesión obliga a adelantar el plan

Este es el escenario que ningún equipo quiere.

Un quarterback puede convertirse en titular en cualquier momento simplemente porque el jugador que tiene delante se lesiona.

Y ahí el desarrollo deja de ser teórico.

Mendoza tendría que estar preparado.

Kubiak lo dejó bastante claro antes de comenzar la temporada: ser el backup significa prepararse como si fueras a jugar porque puedes estar a un solo golpe de convertirte en el quarterback del equipo.

Ese es probablemente el mensaje más importante que los Raiders pueden transmitirle ahora mismo.


El precedente de Kirk Cousins puede ser importante

Hay una pequeña ironía en todo esto.

Kirk Cousins sabe perfectamente lo que significa esperar.

Cuando llegó a Washington como rookie en 2012, estaba detrás de Robert Griffin III, que había sido elegido con la segunda selección absoluta.

Cousins terminó teniendo que esperar su oportunidad.

Ahora está en el otro lado de la historia.

Es él quien está delante.

Y es Mendoza quien espera.

Cousins incluso ha hablado de esa experiencia al explicar cómo puede ayudar al rookie.

Después de la victoria contra Miami, el veterano comparó la situación con su propia llegada a la NFL y destacó el valor de aprender observando, estudiando y recogiendo pequeños detalles de los jugadores que están delante.

Para Mendoza puede ser una situación frustrante.

Pero también puede ser una oportunidad extraordinaria.

Porque tiene delante a un quarterback que ha vivido prácticamente todos los escenarios posibles de una carrera profesional.


¿Es mejor para Mendoza sentarse o jugar?

Esta es probablemente la pregunta más difícil.

Y no tiene una respuesta universal.

Hay quarterbacks que necesitan jugar inmediatamente.

Otros se benefician enormemente de esperar.

Patrick Mahomes pasó su primera temporada como suplente de Alex Smith.

Jordan Love pasó tres temporadas detrás de Aaron Rodgers.

Aaron Rodgers, precisamente, pasó tres años esperando detrás de Brett Favre.

Por supuesto, también existen casos en los que sentar a un quarterback no garantiza nada.

El desarrollo no es automático.

Pero sí existe un precedente claro de quarterbacks que utilizaron ese tiempo para aprender antes de convertirse en titulares.

Mendoza tiene ahora la posibilidad de hacer algo parecido.

La diferencia es que no tendrá tres años.

Los Raiders lo seleccionaron con el número 1 porque creen que puede ser su quarterback del futuro.

En algún momento tendrán que descubrir qué puede hacer realmente cuando el balón esté en sus manos.


El problema de esperar demasiado

Cuando será titular Fernando Mendoza en Raiders?

También existe el otro lado.

Un quarterback no puede aprenderlo todo desde el banquillo.

Hay situaciones que solamente se entienden cuando suceden en un partido.

La velocidad.

La presión.

El ruido.

La toma de decisiones.

La sensación de estar perdiendo.

El último drive.

Un tercer down.

Una defensa que acaba de descubrir tu tendencia.

Eso no se puede reproducir completamente en un entrenamiento.

Y ahí aparece el gran dilema de Kubiak.

¿Cuándo deja de ser beneficioso proteger a Mendoza y empieza a ser necesario exponerlo a la NFL?

Ese momento no tiene por qué coincidir con una derrota.

Puede llegar incluso después de una victoria.

Puede ocurrir si los entrenadores consideran que el rookie ya está preparado.

Puede ocurrir si el ataque necesita una característica que Mendoza pueda aportar.

O puede ocurrir simplemente porque llega un punto en el que los Raiders necesitan saber qué tienen.


El gran examen será para los Raiders, no solamente para Mendoza

Hay una idea que puede perderse en todo este debate.

Si Mendoza debuta y juega mal, no significa automáticamente que haya sido un error sentarlo.

Y si debuta y juega bien, tampoco significa automáticamente que debería haber sido titular desde septiembre.

El desarrollo de un quarterback no funciona con ese tipo de lógica.

Los Raiders tienen que pensar a más largo plazo.

Porque no seleccionaron a Mendoza para ganar una discusión en septiembre de 2026.

Lo seleccionaron para intentar resolver una posición que la franquicia lleva años intentando estabilizar.

Ese objetivo es mucho más grande.

Y precisamente por eso Kirk Cousins puede ser tan importante.


Cousins no necesita ganar la batalla contra Mendoza

En realidad, los Raiders necesitan que ocurra algo diferente.

Necesitan que los dos ganen.

Cousins tiene que jugar suficientemente bien como para permitir que Mendoza aprenda sin que la franquicia tenga que lanzarlo al campo por desesperación.

Y Mendoza tiene que aprovechar cada semana para acercarse al nivel necesario.

Si eso sucede, Las Vegas habrá conseguido exactamente lo que buscaba.

Un veterano para el presente.

Un rookie para el futuro.

Y tiempo para que ambos procesos puedan convivir.


Entonces, ¿cuándo veremos a Fernando Mendoza?

La respuesta honesta, a 19 de septiembre de 2026, es:

no lo sabemos.

Y cualquiera que diga que Mendoza será titular seguro en una semana concreta está haciendo una predicción, no informando de un plan oficial.

La Week 2 contra los Chargers será otra pieza del puzzle.

Después vendrán más.

Si Cousins gana partidos, la espera puede alargarse.

Si el ataque se atasca, Mendoza ganará argumentos.

Si llega una lesión, el calendario puede saltar por los aires.

Y si Mendoza continúa progresando durante los entrenamientos, también puede acercarse su oportunidad.

Hay incluso una posibilidad que puede resultar incómoda para algunos aficionados:

Mendoza podría no ser titular durante buena parte de 2026.

Y eso no significaría necesariamente que los Raiders se hayan equivocado.

Podría significar que la franquicia está intentando desarrollar a su quarterback número 1 sin obligarlo a solucionar todos sus problemas durante su primer mes como profesional.


El día que Mendoza entre al campo, la historia cambiará

Ahora mismo, Fernando Mendoza es el quarterback número 1 del Draft que no juega.

Cuando llegue su debut, la pregunta será otra.

Ya no importará tanto que haya sido el número 1.

Ni que haya ganado el Heisman.

Ni que haya ganado el campeonato nacional.

Ni que haya pasado semanas sentado detrás de Cousins.

Todo eso desaparecerá durante unas horas.

Porque entonces tendrá que responder la única pregunta que realmente importa en la NFL:

¿puede jugar?

Y ahí comenzará la verdadera historia de Fernando Mendoza.

Hasta entonces, los Raiders tienen una situación poco habitual, pero perfectamente comprensible.

Han elegido a su quarterback del futuro.

Han contratado a un veterano para el presente.

Y han decidido que no hay ninguna necesidad de acelerar el proceso.

La cuestión es cuánto durará ese presente.

Porque Kirk Cousins puede ser el quarterback titular de los Raiders hoy.

Pero todo el mundo en Las Vegas sabe quién debería estar preparando el futuro.

Fernando Mendoza está esperando.

Y cada domingo que pasa, la pregunta será un poco más difícil de evitar:

¿ha llegado ya el momento del número 1?

3 comentarios en «¿Cómo puede ser que el nº1 del Draft ni siquiera juegue? Fernando Mendoza y los Raiders: ¿cuándo llegará su momento?»

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