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Análisis

Los entrenadores de la NFL que se juegan el puesto en 2026

Hay una frase que se repite cada verano en la NFL: “Este entrenador está en el hot seat”.
Pero no todos los hot seats son iguales.
Para algunos entrenadores, una temporada mediocre significa empezar a escuchar preguntas incómodas. Para otros, quedarse fuera de playoffs puede ser suficiente para que la franquicia empiece a buscar sustituto. Y luego están aquellos que llegan a septiembre con una única obligación: ganar.
La temporada 2026 comienza, además, después de uno de los mayores movimientos de entrenadores que recuerda la NFL moderna. Diez equipos cambiaron de entrenador durante el ciclo anterior, igualando el récord de cambios en una misma temporada. Entre ellos estuvieron nombres tan importantes como Mike Tomlin y John Harbaugh.
Eso significa que el mercado llega relativamente saturado de entrenadores nuevos.
Y precisamente por eso hay otra pregunta interesante:
¿Quién será el siguiente en caer?
Hemos analizado resultados, contexto, expectativas, situación del quarterback, movimientos de la franquicia y margen de error para identificar a los entrenadores que llegan a 2026 con más presión.

Aaron Glenn: el número uno de la lista

Aaron Glenn comienza su segunda temporada al frente de Jets, su primera aventura como head coach


Si hubiera que elegir un entrenador que no puede permitirse empezar mal, ese sería Aaron Glenn.
Y no es una exageración.
Glenn llegó a los New York Jets en 2025 después de convertirse en uno de los coordinadores defensivos más respetados de la NFL durante su etapa en Detroit. El problema fue que su primera temporada como entrenador principal fue un desastre.
Los Jets terminaron 3-14.
Fue el peor récord conseguido por un entrenador de los Jets en su primera temporada al frente del equipo. Y, para empeorar todavía más la situación, Nueva York terminó la campaña sin conseguir una sola intercepción.
El equipo acabó además último en varios indicadores fundamentales y llegó al final de la temporada prácticamente desmontando su plantilla.
El contexto tampoco ayuda.
Los Jets llevan 15 temporadas consecutivas sin playoffs, la sequía activa más larga de la NFL.
Glenn no necesita necesariamente llevar a Nueva York a la Super Bowl.
Pero sí necesita demostrar que los Jets están avanzando.
Y rápido.


El problema es que ya no tiene la excusa del primer año


La primera temporada puede perdonarse.
La segunda es diferente.
Durante el verano, los propios Jets han transmitido una sensación de urgencia evidente. El equipo ha cambiado buena parte de su plantilla y ha incorporado jugadores como Geno Smith, Minkah Fitzpatrick y Demario Davis, además de utilizar tres elecciones de primera ronda para reforzar posiciones ofensivas y defensivas.
La franquicia está intentando construir algo nuevo.
Pero si después de todo eso el equipo vuelve a ser competitivo únicamente durante algunos partidos y termina otra vez en la parte baja de la AFC, la pregunta será inevitable:
¿Es Glenn realmente el entrenador adecuado para reconstruir los Jets?
El margen de error es mínimo.
De hecho, RotoWire coloca a Glenn como el entrenador con mayor presión de toda la NFL antes de comenzar 2026, con una puntuación de 78 sobre 100.
Mi pronóstico: si los Jets terminan otra vez con cinco o menos victorias, veo muy difícil que Glenn siga en 2027.

Shane Steichen: la oportunidad que quizá no vuelva


La situación de Shane Steichen es diferente.
No viene de una temporada 3-14.
De hecho, los Indianapolis Colts comenzaron 2025 como uno de los equipos más sorprendentes de la NFL.
Llegaron a ponerse 8-2.
Durante buena parte de la temporada parecía que Indianapolis había encontrado finalmente el camino después de años de incertidumbre.
Y entonces todo se derrumbó.
Los Colts perdieron sus últimos siete partidos y terminaron 8-9, quedándose fuera de playoffs por tercera temporada consecutiva bajo Steichen.
La lesión de Daniel Jones fue decisiva.
Pero no explica absolutamente todo.


El problema de las expectativas


Indianapolis decidió mantener tanto a Steichen como al general manager Chris Ballard.
No fue una decisión tomada con absoluta tranquilidad.
La propietaria Carlie Irsay-Gordon dejó claro que la sensación de urgencia era máxima y que el objetivo debía ser ganar, llegar a playoffs y competir por campeonatos.
Después llegó una apuesta todavía mayor.
Los Colts renovaron a Daniel Jones con un contrato de dos años y 88 millones de dólares, mientras Alec Pierce recibió cuatro años y 116 millones.
La franquicia está apostando dinero y futuro por un equipo que considera preparado para competir.
Por eso Steichen no puede simplemente decir:
“El año pasado empezamos muy bien”.
Eso ya no basta.
Tiene que conseguir que el equipo sea competitivo durante 17 partidos.
Y especialmente tiene que evitar otro colapso.


¿Qué necesita para salvar el puesto?


Probablemente, playoffs.
No necesariamente una victoria en postseason.
Pero sí llegar.
Si Indianapolis vuelve a quedarse en 8-9 o 9-8 y fuera de la postemporada, será muy difícil defender que Steichen es el hombre adecuado para liderar el siguiente proyecto.
PFF directamente considera difícil imaginar que llegue a un quinto año si los Colts comienzan mal o no alcanzan playoffs.
Mi pronóstico: playoffs = continuidad. Otra temporada mediocre = despedida muy probable.

Zac Taylor: cuando tener a Joe Burrow deja de ser una excusa


Quizá ningún entrenador de esta lista tenga una situación tan peculiar como Zac Taylor.
Porque Taylor ya ha demostrado que puede ganar.
Llevó a Cincinnati a la Super Bowl LVI.
También alcanzó posteriormente otra final de la AFC.
Pero aquello empieza a quedar lejos.
Los Bengals llevan ahora tres temporadas consecutivas sin playoffs.
En 2025 terminaron 6-11.
Y eso resulta especialmente doloroso porque Cincinnati tiene dos de los jugadores ofensivos más importantes de la NFL:
Joe Burrow y Ja’Marr Chase.


La defensa ya no puede ser la coartada


Durante demasiado tiempo, el gran problema de Cincinnati ha sido evidente.
La defensa.
En 2025 estuvo entre las peores de la liga en puntos y yardas permitidas. PFF señala que el rendimiento defensivo de Cincinnati ha estado entre los peores desde 2024, especialmente en EPA por jugada y tasa de éxito.
Pero la franquicia hizo algo importante durante el offseason.
Gastó.
Llegaron jugadores como Dexter Lawrence, Jonathan Allen, Boye Mafe y Bryan Cook.
El mensaje es evidente:
Ya no hay excusas.
Si Burrow está sano y la defensa mejora, Cincinnati tiene talento suficiente para competir por la AFC North.
Y si no lo hace, el dedo apuntará directamente al entrenador.
Los propios Bengals decidieron mantener a Taylor y a Duke Tobin, pero Katie Blackburn dejó claro que esperaba una temporada exitosa y evitó comprometerse más allá de 2026. Taylor tiene contrato hasta 2027.


La ironía


Taylor es probablemente uno de los entrenadores con mayor contraste entre currículum y situación actual.
Ha demostrado que puede llegar lejos.
Pero precisamente porque ya lo ha hecho, la franquicia sabe que tiene un quarterback franquicia en su mejor momento.
Y ese reloj corre.
Mi pronóstico: si Cincinnati vuelve a quedarse fuera de playoffs, Taylor debería ser uno de los principales candidatos a perder su trabajo.

Todd Bowles: cuatro años buenos no pueden borrar un mal final


Todd Bowles parecía intocable hace no demasiado tiempo.
Los Buccaneers ganaron la NFC South durante cuatro temporadas consecutivas entre 2021 y 2024, aunque las tres últimas fueron ya bajo Bowles.
Pero 2025 cambió la percepción.
Tampa Bay empezó 6-2.
Parecía encaminado a ganar otra vez la división.
Y terminó perdiendo siete de sus últimos nueve partidos.
Resultado:
8-9 y fuera de playoffs.
Además, la temporada 2026 comienza con un problema adicional.
Dos símbolos de la franquicia ya no están.
Mike Evans se marchó a San Francisco y Lavonte David se retiró.
Eso hace que Bowles tenga que demostrar que Tampa Bay puede competir incluso después de perder a dos de sus grandes referentes.


El verdadero problema: Baker Mayfield


Mayfield entra en una temporada importantísima.
Su contrato también se convierte en parte del problema.
Si Mayfield vuelve a ser el quarterback que parecía candidato a MVP durante las primeras semanas de 2025, Bowles tendrá una oportunidad enorme.
Pero si Tampa Bay vuelve a hundirse durante la segunda mitad de la temporada, la situación puede complicarse rápidamente.
PFF considera que Bowles probablemente no llegará a 2027 si los Buccaneers no terminan con récord ganador o no vuelven a dominar la división.
Y RotoWire lo sitúa también dentro de las ocho situaciones más calientes de la liga.
Mi pronóstico: necesita como mínimo una temporada claramente positiva. Otro 8-9 probablemente sería suficiente para provocar el cambio.

Dan Quinn: del sueño de 2024 a la pesadilla de 2025


Hay entrenadores que pueden utilizar las lesiones como explicación.
Dan Quinn tiene esa carta.
Pero no puede utilizarla indefinidamente.
En 2024, los Washington Commanders pasaron de 4-13 a 12-5 y alcanzaron la final de la NFC.
Jayden Daniels parecía haber cambiado la historia de la franquicia.
Un año después, Washington terminó 5-12.
Daniels se perdió diez partidos por diferentes lesiones, así que sería injusto responsabilizar exclusivamente a Quinn.
Pero existe otro problema.
La defensa de Washington fue estadísticamente una de las peores de toda la NFL.
Permitió aproximadamente 384 yardas por partido y terminó con apenas 10 turnovers.
Quinn reaccionó cambiando buena parte de su staff.
Kliff Kingsbury salió.
Joe Whitt Jr. salió.
Llegaron David Blough como coordinador ofensivo y Daronte Jones como coordinador defensivo.
La plantilla también fue reforzada.
El mensaje de Washington es claro:
2025 fue un accidente. 2026 debe demostrarlo.


¿Está realmente en peligro?


Aquí sería más prudente.
El propio owner Josh Harris había respaldado a Quinn cuando el equipo atravesaba el desastre de 2025.
Por eso no lo colocaría al mismo nivel que Glenn o Steichen.
Pero si Washington vuelve a perder diez partidos, el argumento cambia.
Especialmente si Daniels está sano.
Porque cuando tienes un quarterback como Daniels, un entrenador deja de tener el lujo de reconstruir durante varios años.
Mi pronóstico: zona amarilla. No creo que esté condenado, pero una temporada claramente negativa podría terminar con su proyecto.

Dan Quinn es entrenador de Washington desde 2024

Kevin O’Connell: no está en llamas, pero tampoco está completamente seguro


Este es probablemente el nombre más discutible de la lista.
Kevin O’Connell ha hecho suficientes cosas buenas como para merecer crédito.
Pero los Minnesota Vikings entran en 2026 en una situación extraña.
En 2025 terminaron 9-8.
Y ahora han cambiado radicalmente la ecuación del quarterback.
Minnesota fichó a Kyler Murray y mantuvo a J.J. McCarthy.
Durante el offseason hubo una competición por el puesto.
Finalmente, O’Connell nombró a Murray titular para Week 1 y McCarthy pasó a ser suplente.
Y aquí está el problema.


O’Connell necesita que el nuevo plan funcione


El entrenador ha tenido bastante estabilidad en Minnesota.
Pero la franquicia también despidió al general manager Kwesi Adofo-Mensah después de cuatro temporadas y 43-25 de récord.
Eso importa.
Cuando cambia la estructura deportiva, los entrenadores que permanecen pueden encontrarse de repente con menos protección.
Además, O’Connell tiene ahora una responsabilidad enorme:
hacer funcionar a Kyler Murray.
El entrenador ya consiguió una transformación importante con Sam Darnold en 2024.
Si consigue repetir algo parecido con Murray, su posición se fortalecerá muchísimo.
Si Murray fracasa y Minnesota vuelve a rondar el 9-8, las preguntas aparecerán.
No necesariamente sobre su despido inmediato, pero sí sobre si es realmente el entrenador capaz de llevar a los Vikings al siguiente nivel.
RotoWire lo sitúa en una zona de presión moderada, lejos de los casos extremos.
Mi pronóstico: no está en peligro inmediato. Pero si Minnesota vuelve a quedarse fuera de playoffs y la situación de quarterback no mejora, 2027 podría comenzar con muchas preguntas.

¿Y Nick Sirianni?


Aquí hay una cuestión interesante.
Nick Sirianni aparece en algunas listas de entrenadores bajo presión.
De hecho, RotoWire lo colocó entre los cinco entrenadores con mayor presión antes de comenzar 2026.
Pero personalmente no lo pondría en la misma categoría que Glenn, Steichen o Taylor.
¿Por qué?
Porque hay una diferencia fundamental:
Sirianni ya ha ganado.
Philadelphia ganó la Super Bowl en la temporada 2024 y su etapa con Jalen Hurts ha producido un récord extraordinariamente bueno.
El propio general manager Howie Roseman ha rechazado públicamente la idea de que Hurts esté en una temporada de “todo o nada” y ha defendido el historial ganador de la dupla.
Eso no significa que Sirianni tenga carta blanca.
Los Eagles tienen una plantilla construida para competir por el título.
Si Philadelphia queda eliminado prematuramente, las críticas serán inevitables.
Pero una cosa es estar bajo presión y otra muy distinta estar con un pie fuera de la franquicia.
Sirianni pertenece a la primera categoría.

Los entrenadores que NO metería en esta lista


También es importante saber quién no está realmente en el hot seat.
Matt LaFleur, por ejemplo, aparece relativamente alto en algunos índices de presión debido a las expectativas de Green Bay.
Pero acaba de recibir una extensión de contrato y mantiene un extraordinario porcentaje de victorias con los Packers. PFF señala que ha ganado el 65,4 % de sus partidos durante sus siete años en Green Bay.
Y luego están los entrenadores nuevos.
Mike McCarthy en Pittsburgh, Jesse Minter en Baltimore o Joe Brady en Buffalo tienen una enorme presión competitiva, pero hablar de despido después de una única temporada sería diferente.
Sus situaciones tienen más que ver con demostrar desde el principio que son la elección correcta que con estar ya al borde del despido.

El verdadero examen no será siempre ganar


Hay una última cuestión que suele olvidarse cuando hablamos de entrenadores en la NFL.
No todos los despidos dependen exclusivamente del récord.
Un entrenador puede terminar 9-8 y ser despedido.
Otro puede terminar 8-9 y continuar.
La diferencia está en cómo llega el equipo a ese récord.
Si los Jets terminan 8-9 después de competir por playoffs hasta diciembre, la percepción sobre Glenn será completamente distinta a si empiezan 1-7 y terminan maquillando el resultado.
Si Cincinnati termina 10-7 pero vuelve a quedarse fuera de playoffs, la situación de Taylor dependerá mucho de cómo haya jugado Burrow y de cuánto haya mejorado la defensa.
Si Indianapolis vuelve a empezar 7-1 y termina 8-9, el debate será todavía más intenso.
Y si Tampa Bay gana la NFC South y vuelve a playoffs, probablemente nadie hablará del 2025.
La NFL es así de rápida.

2026 puede ser el año de los entrenadores


Hay algo que hace especialmente interesante esta temporada.
La NFL acaba de atravesar una auténtica revolución en los banquillos.
Diez entrenadores cambiaron de equipo en el ciclo anterior, igualando el récord histórico.
Eso significa que muchos propietarios y general managers ya han hecho su gran apuesta.
Ahora toca ver quién acertó.
Pero también significa que los entrenadores que sobrevivieron a la revolución tienen menos margen de error.
Glenn necesita demostrar que puede reconstruir los Jets.
Steichen necesita convertir una temporada prometedora en playoffs.
Taylor necesita aprovechar a Burrow.
Bowles necesita evitar otro colapso.
Quinn necesita devolver a Washington al nivel de 2024.
Y O’Connell necesita demostrar que los Vikings pueden dar el siguiente paso con Kyler Murray.
Porque al final, el fútbol americano profesional tiene una regla que nunca cambia:
cuando el proyecto deja de avanzar, alguien termina pagando la factura.
Y en 2026, hay varios entrenadores que llegan a septiembre sabiendo perfectamente quién podría ser ese alguien.

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