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Guía básica fútbol americano

¿Cuánto corre un jugador de la NFL durante un partido?

Hay una pregunta que parece sencilla cuando uno ve un partido de la NFL:
¿Cuántos kilómetros corre realmente un jugador durante un partido?
La respuesta probablemente sorprenda.
Un jugador de fútbol americano puede pasarse más de tres horas dentro del estadio, participar en decenas de jugadas y terminar completamente exhausto… pero eso no significa que haya recorrido una distancia comparable a la de un futbolista durante 90 minutos.
La razón está en la propia naturaleza del fútbol americano.
Una jugada puede durar apenas unos segundos. Después llega una pausa. Los jugadores vuelven al huddle, los entrenadores cambian la jugada, se prepara el siguiente snap y el proceso vuelve a empezar.
Además, un jugador puede estar en el campo durante una gran parte del encuentro, pero no necesariamente desplazándose durante todo ese tiempo.
Y hay otra diferencia fundamental:
las yardas que aparecen en las estadísticas no son los metros que ha recorrido un jugador.
Un running back puede conseguir 100 yardas corriendo con el balón y haber recorrido bastante más distancia físicamente.
Porque en la NFL no siempre se corre hacia delante.
Se corre hacia atrás.
Hacia los lados.
Se cambia de dirección.
Se intenta esquivar.
Se acelera.
Se frena.
Y, en ocasiones, se recorre medio campo para terminar ganando solamente unas pocas yardas.
La NFL lleva años midiendo precisamente todo eso mediante Next Gen Stats.

https://x.com/premefootball/status/2091285054349537571
La NFL mide todas las estadísticas posibles de los jugadores, aunque no todas son piblicadas

La NFL sabe cuánto se mueve cada jugador


Desde la implantación de su sistema de seguimiento, la NFL utiliza sensores colocados en los hombros de los jugadores para registrar su posición, velocidad, aceleración y distancia recorrida.
El sistema actual registra los movimientos aproximadamente 10 veces por segundo, con una precisión de pulgadas, y genera más de 200 nuevos puntos de datos en cada jugada.
Eso significa que la NFL puede saber algo que durante décadas era imposible conocer con precisión:
cuánto se ha desplazado realmente un jugador durante un partido.
Pero existe una dificultad para responder con una cifra única.
La distancia depende muchísimo de la posición, del número de snaps, del tipo de jugadas, de si el partido es especialmente largo y de lo que ocurre en cada acción.
Un receptor que corre rutas profundas durante prácticamente todas las jugadas no tiene la misma carga que un guard que permanece cerca del mismo espacio.
Un cornerback puede pasar una jugada entera siguiendo a un receptor.
Un quarterback puede permanecer varios segundos prácticamente inmóvil antes de lanzar.
Y un running back puede recorrer una enorme cantidad de metros en una sola carrera caótica.
Por eso, decir que “un jugador NFL corre X kilómetros por partido” es una simplificación.

Entonces, ¿cuánto recorre aproximadamente?


Las estimaciones que circulan habitualmente sitúan a muchos jugadores NFL alrededor de 1-2 millas por partido, aproximadamente 1,6-3,2 kilómetros, aunque existe una enorme variación según la posición y el volumen de participación.
La cifra de alrededor de 1,25 millas (2 kilómetros) aparece con frecuencia para determinados jugadores de posiciones exteriores, especialmente receptores y defensive backs, pero no debe confundirse con una media oficial publicada por la NFL para todos los jugadores.
Los datos públicos de Next Gen Stats permiten entender por qué.
En un partido de playoffs, por ejemplo, la NFL llegó a registrar 381 yardas de distancia recorrida como portador del balón para Martavis Bryant, 366 para David Johnson y 348 para Jonathan Stewart. Esa cifra no representaba sus yardas ganadas: era la distancia física que habían recorrido mientras llevaban el balón.
Y ahí aparece una de las grandes diferencias entre las estadísticas tradicionales y el seguimiento moderno.

Un receptor puede correr muchísimo sin aparecer en las estadísticas


Imaginemos a un wide receiver.
En una jugada corre una ruta go de 30 yardas.
No recibe el pase.
En la siguiente corre una ruta cruzada de 15 yardas.
Tampoco recibe.
Después corre una ruta hacia la esquina de otras 20.
Otra incompleta.
Luego vuelve a correr.
Y otra vez no recibe.
En las estadísticas tradicionales, ese jugador puede terminar la serie con:
0 recepciones y 0 yardas.
Pero físicamente ha recorrido decenas de yardas.
Y si continúa haciéndolo durante todo el partido, puede terminar acumulando una distancia considerable sin que ninguna de esas yardas aparezca en su casilla de estadísticas.
Esto es especialmente importante para los receptores.
Su trabajo no consiste únicamente en atrapar el balón.
También tienen que crear separación, estirar la defensa, arrastrar defensores y abrir espacios para sus compañeros.
Next Gen Stats utiliza precisamente los datos de seguimiento para analizar aspectos como la separación, el cushion o la profundidad de las rutas.
Por eso un receptor puede tener un partido estadísticamente discreto y haber realizado un enorme trabajo físico.

Los wide receivers: probablemente los grandes corredores invisibles


Los receptores son algunos de los jugadores que más sorprenden cuando se analiza su movimiento.
No porque estén corriendo durante todo el partido, sino porque muchas de sus jugadas implican acelerar, recorrer una ruta y cambiar de dirección.
Un receptor exterior puede salir desde prácticamente la misma posición en cada snap y terminar la jugada 15, 20 o 30 yardas más allá.
Pero no todas las rutas son iguales.
Una pantalla puede exigir apenas unos metros.
Una slant puede ser relativamente corta.
Una out puede llevar al receptor hacia el exterior.
Una deep post puede atravesar prácticamente todo el ancho del campo.
Y una go route puede llevarlo a toda velocidad durante decenas de yardas.
Por eso tampoco tiene sentido decir que todos los wide receivers recorren lo mismo.
Un jugador con 70 snaps y muchas rutas verticales puede acumular una distancia muy superior a la de otro que participe en 35 jugadas.
De hecho, Next Gen Stats ya utilizaba la distancia recorrida para analizar el volumen de trabajo de receptores. En 2015, por ejemplo, Brandin Cooks aparecía segundo entre los wide receivers de la NFL en distancia total recorrida en la temporada, con 7.254 yardas en aquel momento.
Eso permite hacerse una idea de la cantidad de movimiento que puede acumular un receptor a lo largo de una temporada.

¿Y un running back?

https://x.com/OldRowSports/status/2090816347974299668
Running back de un juego universitario


Aquí la situación cambia.
Un running back puede participar en muchas menos rutas que un receptor, pero cada una de sus acciones puede ser mucho más caótica.
Cuando recibe el balón, no necesariamente corre en línea recta.
Puede encontrar el hueco cerrado y retroceder.
Puede buscar el exterior.
Puede cortar hacia el centro.
Puede hacer un juke.
Puede girar.
Puede esquivar a un defensor.
Y finalmente puede terminar ganando cinco yardas.
Por eso la NFL utiliza una métrica especialmente interesante:
rushing efficiency.
Next Gen Stats calcula la distancia total que un corredor ha recorrido como portador del balón y la compara con las yardas que finalmente ha conseguido.
Cuanto menor sea la cifra, más eficiente y más “vertical” ha sido el corredor.
Por ejemplo, un jugador que recorra 5 yardas para conseguir 5 yardas ha sido extremadamente directo.
Otro que recorra 12 para conseguir 5 ha tenido que desplazarse mucho más antes de encontrar el resultado.
Y eso cuenta una historia que la estadística tradicional de rushing yards no cuenta.

¿Quién corre más: un RB o un WR?


No existe una respuesta universal.
Depende del partido.
Un running back con 25-30 acarreos puede acumular una enorme cantidad de movimiento.
Pero un receptor que juegue prácticamente todos los snaps ofensivos puede estar desplazándose constantemente en rutas.
Además, los receptores suelen realizar movimientos que cubren más espacio horizontal y vertical.
Los running backs, por el contrario, pueden realizar muchas acciones cortas pero explosivas.
La diferencia fundamental es que el volumen de movimiento no equivale necesariamente a volumen de producción.
Y eso es exactamente lo que los datos de tracking permiten descubrir.

¿Y los quarterbacks?


Los quarterbacks son probablemente el mejor ejemplo de por qué las apariencias engañan.
Un quarterback puede pasar buena parte de una jugada quieto.
Retrocede.
Se desplaza lateralmente.
Da un paso adelante.
Vuelve atrás.
Sale del bolsillo.
O corre.
Pero la mayoría de los snaps terminan sin que recorra una distancia enorme.
Hasta que llega un quarterback móvil.
Lamar Jackson, Jalen Hurts, Josh Allen o Anthony Richardson pueden convertir una jugada diseñada para lanzar en una carrera de 15, 20 o 30 yardas.
Y en esos casos la diferencia puede ser enorme.
Pero incluso un quarterback que termine con 500 o 600 yardas de carrera durante una temporada no está necesariamente recorriendo únicamente esas yardas.
La distancia física incluye movimientos laterales, retrocesos y desplazamientos que no aparecen como rushing yards.

Los defensas tienen otro problema


Medir el trabajo de un defensor es todavía más complicado.
Un linebacker puede desplazarse hacia el balón, cambiar de dirección y perseguir a un running back.
Un safety puede retroceder 15 yardas antes del snap, leer la jugada y terminar corriendo hacia el otro lado del campo.
Un cornerback puede recorrer prácticamente la misma ruta que un receptor sin que nadie lo vea en las estadísticas tradicionales.
Y un defensive lineman puede desplazarse relativamente poco en distancia total, pero hacerlo mediante aceleraciones violentas y contactos constantes.
Por eso comparar simplemente kilómetros recorridos entre posiciones puede ser engañoso.
Un lineman no necesita correr tres kilómetros para terminar destruido físicamente.
Su desgaste viene de otra parte.

La gran diferencia: correr no es lo mismo que moverse


Esta es probablemente la clave de todo.
Cuando hablamos de “cuánto corre” un jugador NFL, estamos mezclando varias cosas diferentes.
Distancia total recorrida.
Distancia a alta velocidad.
Número de aceleraciones.
Número de cambios de dirección.
Tiempo en el campo.
Contactos.
Esfuerzo por jugada.
Un jugador puede recorrer menos metros y estar sometido a una carga física mayor.
Un defensive tackle puede pasar una jugada entera luchando contra un guard.
Un receptor puede correr 20 yardas a máxima velocidad sin recibir el balón.
Un running back puede recorrer 15 yardas lateralmente para terminar ganando tres.
Todos han hecho esfuerzos muy diferentes.
Y por eso los equipos no utilizan únicamente la distancia total.

La velocidad importa tanto como los kilómetros


Next Gen Stats también registra la velocidad máxima alcanzada por los jugadores.
La NFL define, por ejemplo, su estadística de Fastest Ball Carriers como la máxima velocidad alcanzada por un jugador cuando lleva el balón, ya sea como corredor, receptor, quarterback o retornador.
Esto permite descubrir algo fascinante.
Un jugador puede recorrer relativamente pocos metros durante un partido, pero alcanzar velocidades superiores a 20 mph, unos 32 km/h, durante algunas jugadas.
El problema es que mantener esa velocidad durante mucho tiempo no es el objetivo.
La NFL es un deporte de esfuerzos explosivos.
Sprint.
Freno.
Cambio de dirección.
Contacto.
Descanso.
Y vuelta a empezar.
Por eso comparar directamente la distancia de un jugador NFL con la de un futbolista europeo resulta poco útil.

NFL vs. fútbol: ¿por qué recorren tanta menos distancia?


Un jugador de fútbol puede recorrer alrededor de 10-12 kilómetros durante un partido de alto nivel, aunque depende mucho de la posición y del estilo de juego. Estudios sobre fútbol de élite sitúan las distancias totales de los jugadores habitualmente en torno a esos valores.
En la NFL el escenario es completamente diferente.
El partido se detiene constantemente.
Hay dos unidades principales.
Los jugadores ofensivos y defensivos no están simultáneamente en el campo.
Y, sobre todo, la acción se divide en esfuerzos de pocos segundos.
Un receptor puede hacer un sprint de 25 metros.
Pero después tiene tiempo para recuperar.
Un futbolista puede hacer un sprint de 25 metros y, pocos segundos después, tener que volver a intervenir en la jugada.
La NFL sacrifica volumen de carrera por intensidad y explosividad.

¿Cuántos metros corre un jugador en una sola jugada?


Aquí también hay diferencias enormes.
Una jugada ofensiva típica puede durar solamente unos pocos segundos.
Un receptor puede recorrer entre 10 y 30 yardas en una ruta.
Un running back puede recorrer apenas cinco metros.
O puede hacer un movimiento lateral, retroceder y acabar atravesando medio campo.
Un defensor puede permanecer casi estático durante el inicio de la jugada y después acelerar para perseguir al balón.
Y existen jugadas extraordinarias.
Un retorno de kickoff puede obligar al jugador a recorrer una distancia enorme.
Una intercepción devuelta puede convertir una jugada defensiva en una carrera de 50, 60 o incluso 100 yardas.
En estos casos, una sola acción puede alterar completamente la distancia acumulada de un jugador.

Las estadísticas tradicionales cuentan solo una parte


Esta es la razón por la que Next Gen Stats se ha convertido en una herramienta tan importante para los equipos.
Las estadísticas tradicionales pueden decirnos que un running back consiguió:
20 acarreos, 100 yardas y un touchdown.
Pero el tracking puede decirnos mucho más.
¿Cuántos metros recorrió?
¿Cuánto tiempo estuvo detrás de la línea de scrimmage?
¿Cuántos defensores había en el box?
¿Cuántos metros recorrió antes de conseguir cada yarda?
¿Cuál fue su velocidad máxima?
¿Cuántas yardas consiguió por encima de lo esperado?
Next Gen Stats utiliza precisamente este tipo de información para construir métricas como Expected Rushing Yards y Rush Yards Over Expected.
El resultado es una imagen mucho más completa del jugador.

https://x.com/NFL/status/1752814014403654094
El futbol americano es un deporte en el que las estadísticas tienen mucha importancia

Entonces, ¿cuánto corre realmente un jugador NFL?


Si buscamos una respuesta sencilla, un jugador que participa habitualmente en un partido NFL puede recorrer aproximadamente entre 1,5 y 3 kilómetros, aunque la cifra puede variar considerablemente según su posición, número de snaps y tipo de partido.
Los receptores y defensive backs suelen estar entre los jugadores que más distancia pueden acumular por la naturaleza de sus movimientos.
Los quarterbacks suelen recorrer menos salvo que sean especialmente móviles.
Los running backs pueden acumular grandes distancias cuando tienen mucho volumen.
Y los jugadores de línea pueden recorrer menos metros, pero soportar una carga física brutal que la distancia por sí sola no refleja.
Por eso, cuando alguien dice que un jugador NFL “solo corre dos kilómetros”, hay que ponerlo en contexto.
Esos dos kilómetros no se recorren trotando tranquilamente.
Pueden incluir decenas de aceleraciones.
Cambios de dirección.
Sprints.
Golpes.
Bloqueos.
Tackles.
Saltos.
Y esfuerzos máximos separados por pausas.

El verdadero dato sorprendente


Quizá lo más llamativo no sea cuántos kilómetros recorre un jugador NFL.
Es cómo los recorre.
Un futbolista puede necesitar 90 minutos para completar 10 kilómetros.
Un jugador NFL puede completar una parte de sus dos kilómetros en esfuerzos explosivos de apenas unos segundos.
Y puede hacerlo mientras un defensor de 120 kilos intenta derribarlo.
Ese es el verdadero secreto de la preparación física en la NFL.
No se trata simplemente de correr mucho.
Se trata de ser capaz de acelerar, frenar, cambiar de dirección y volver a hacerlo a máxima intensidad una y otra vez.
La tecnología de Next Gen Stats ha permitido por fin medir una parte de ese trabajo invisible. La NFL registra actualmente la posición, velocidad, aceleración y distancia recorrida de cada jugador en cada jugada, generando una cantidad de información que hace unas décadas habría parecido ciencia ficción.
Así que la próxima vez que veas a un wide receiver recorrer 30 yardas para que el quarterback lance el balón a otro jugador, fíjate en él.
Quizá termine el partido sin una sola recepción.
Pero sus piernas saben perfectamente cuánto ha trabajado.

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