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Guía básica fútbol americano

Cómo se confecciona una plantilla NFL: del sueño de 90 jugadores al roster de 53

Hay un momento cada verano en el que una plantilla NFL deja de ser una plantilla.
Hasta entonces, los equipos acumulan jugadores.
Veteranos con contratos millonarios. Rookies recién seleccionados. Agentes libres que buscan una última oportunidad. Jugadores desconocidos que llegaron como undrafted free agents. Especialistas. Jóvenes proyectos.
Todos entrenan juntos.
Todos sueñan con lo mismo.
Llegar al roster de 53.
Pero una franquicia NFL no puede empezar la temporada con 90 jugadores.
Y ahí comienza una de las partes más interesantes y menos conocidas del fútbol americano profesional: la construcción de una plantilla.
Porque seleccionar a los 53 jugadores que formarán un equipo no consiste simplemente en elegir a los mejores 53.
Consiste en construir un grupo que pueda sobrevivir a una temporada de 18 partidos, lesiones, suspensiones, semanas de descanso, cambios tácticos y situaciones que ningún general manager puede prever en agosto.
Y para entender cómo se confecciona una plantilla NFL hay que empezar por una cifra.
90.

https://x.com/i/status/1959655839939145810
Agosto, el mes donde muchos jugadores se juegan estar en la plantilla de su equipo para la próxima temporada NFL

El verano empieza con hasta 90 jugadores


Durante la offseason y el training camp, las franquicias pueden trabajar con una plantilla de hasta 90 jugadores.
Es una cifra enorme comparada con los 53 jugadores que terminarán formando el roster oficial.
Y tiene una razón.
Durante el verano los entrenadores necesitan suficientes jugadores para poder entrenar.
No pueden preparar una temporada con cuatro running backs y cinco linebackers.
Necesitan duplicar, triplicar e incluso cuadruplicar determinadas posiciones para poder organizar entrenamientos, hacer simulaciones y disputar los partidos de pretemporada.
Pero esos 90 jugadores no tienen todos las mismas posibilidades.
Y aquí aparece una de las primeras diferencias importantes.

No existen 53 puestos iguales


Cuando pensamos en una plantilla NFL podemos imaginar que simplemente hay que encontrar:
Quarterbacks.
Running backs.
Wide receivers.
Tight ends.
Offensive linemen.
Defensive linemen.
Linebackers.
Cornerbacks.
Safeties.
Kicker.
Punter.
Long snapper.
Pero la realidad es mucho más compleja.
Un general manager no piensa únicamente:
«Necesito cinco receptores.»
Piensa:
«¿Cuántos receptores necesito para mi sistema? ¿Cuántos pueden jugar en equipos especiales? ¿Quién puede cubrir varias posiciones? ¿Qué ocurre si pierdo a mi WR2? ¿Puedo utilizar a un jugador de otra posición para determinadas situaciones?»
La polivalencia tiene un valor enorme.
Un jugador capaz de desempeñar dos posiciones puede tener más posibilidades de entrar en el roster que otro jugador quizá ligeramente superior, pero limitado a una única función.

El quarterback: la posición que puede condicionar todo el roster


Normalmente una plantilla necesita dos quarterbacks fiables y, dependiendo de la estrategia de la franquicia, un tercer jugador en desarrollo.
El QB1 es evidente.
Es la pieza alrededor de la que se construye buena parte del ataque.
El QB2 tiene una función diferente.
No necesariamente se espera que juegue.
Pero debe estar preparado para hacerlo.
Y después está el quarterback de desarrollo.
Puede ser un rookie seleccionado en rondas tardías, un undrafted free agent o un jugador joven que todavía necesita tiempo.
Aquí aparece una curiosidad importante.
Un quarterback que no forme parte del roster de 53 puede continuar vinculado al equipo a través del practice squad.
Eso permite a las franquicias desarrollar jugadores sin ocupar necesariamente uno de los 53 puestos principales.

https://x.com/i/status/1422345790396145690
Tanto en NFL como en College la posición de Quarterback es una de las más disputadas para el roster

Running backs: cantidad frente a especialización


Los equipos suelen llevar varios running backs, pero la distribución depende muchísimo del sistema.
Un ataque basado en carrera puede necesitar más profundidad.
Otro puede confiar mucho en el juego aéreo y utilizar al running back principalmente como receptor.
Además, existe un perfil cada vez más importante:
el running back que también puede jugar en equipos especiales.
Un jugador que corre, recibe y además puede cubrir punts o kickoffs tiene un valor enorme para el roster.
Porque los equipos especiales pueden decidir quién ocupa los últimos puestos de la plantilla.

Los wide receivers y la batalla más dura del verano


La posición de receptor suele generar algunas de las batallas más interesantes del training camp.
Un equipo puede comenzar el verano con ocho, nueve o incluso más receptores.
Pero no todos llegarán a septiembre.
Normalmente existe un grupo bastante definido:
WR1.
WR2.
Y después aparecen varios jugadores luchando por convertirse en WR3, WR4, WR5 o incluso WR6.
Aquí las estadísticas de pretemporada pueden resultar engañosas.
Un receptor puede atrapar ocho pases en agosto y seguir fuera del roster.
Otro puede recibir únicamente tres balones y tener muchas más posibilidades.
¿Por qué?
Porque los entrenadores miran cosas que no aparecen en la estadística.
Rutas.
Bloqueos.
Equipos especiales.
Lectura del playbook.
Capacidad para jugar en diferentes posiciones.
Y, sobre todo, confianza.

El tight end que hace de todo vale oro


El tight end moderno ha cambiado completamente.
Ya no existe únicamente el jugador que bloquea.
Ahora puede ser receptor, bloqueador, pieza fundamental en la red zone e incluso alinearse como fullback.
Por eso un equipo puede preferir un jugador que no sea espectacular atrapando pases, pero que pueda participar en prácticamente cualquier formación.
En los últimos puestos del roster, esa versatilidad puede ser decisiva.

La línea ofensiva: aquí la polivalencia se convierte en supervivencia


La línea ofensiva es probablemente una de las zonas donde más se aprecia la necesidad de profundidad.
Un equipo puede tener cinco titulares.
Pero no puede construir una plantilla pensando que esos cinco jugarán los 18 partidos.
Lesiones, golpes y rotaciones forman parte del deporte.
Por eso las franquicias necesitan reservas capaces de cubrir diferentes posiciones.
Un jugador que puede actuar como guard y tackle puede ser muchísimo más valioso que otro que únicamente pueda desempeñar una posición.
Y existe una razón muy sencilla:
un puesto del roster puede solucionar dos problemas.

La defensa: construir una unidad, no 11 estrellas


En defensa ocurre exactamente lo mismo.
No se trata de juntar a los mejores jugadores disponibles.
Hay que construir una unidad capaz de ejecutar el sistema del coordinador defensivo.
Un equipo que utiliza muchos paquetes de nickel necesitará profundidad específica en la secundaria.
Otro que juega con determinadas formaciones defensivas puede necesitar más defensive linemen.
Por eso el número de jugadores por posición cambia de una franquicia a otra.
No existe una plantilla universal.
Existe la plantilla que necesita ese entrenador y ese sistema.

Cornerbacks: quizá nunca tengas suficientes


Los cornerbacks son especialmente importantes por una razón evidente.
Los ataques modernos utilizan constantemente formaciones con varios receptores.
Eso obliga a las defensas a tener múltiples defensive backs preparados para entrar al campo.
Por eso algunas franquicias prefieren mantener una profundidad considerable en cornerback y safety.
Además, muchos defensive backs pueden jugar varias posiciones.
Y eso los convierte en candidatos especialmente interesantes para los últimos puestos del roster.

El jugador que puede salvarte un domingo


Existe una clase de jugador que rara vez aparece en los titulares.
Pero que los entrenadores adoran.
El jugador que puede hacer un poco de todo.
Un linebacker que cubre equipos especiales.
Un safety que puede jugar como nickel.
Un receptor que también devuelve punts.
Un running back que puede cubrir kickoffs.
Un offensive lineman capaz de jugar como guard y tackle.
Estos jugadores pueden terminar siendo mucho más importantes de lo que parece.
Porque cuando llega el domingo, el entrenador no necesita únicamente talento.
Necesita soluciones.

¿Cuántos jugadores lleva realmente cada posición?


No existe una distribución obligatoria.
Pero una plantilla típica podría parecerse aproximadamente a esto:
Quarterbacks: 2-3
Running backs: 3-4
Wide receivers: 5-7
Tight ends: 3-4
Offensive linemen: 9-11
Defensive linemen: 5-7
Edge rushers: 4-6
Linebackers: 4-6
Cornerbacks: 5-7
Safeties: 4-5
Kicker: 1
Punter: 1
Long snapper: 1
Pero estos números son solamente una referencia.
Una franquicia puede modificar completamente la distribución dependiendo de su filosofía.
Y ahí está precisamente la gracia de construir un roster.
Los 53 puestos tienen que encajar entre ellos.

La pretemporada es el gran examen


Durante julio y agosto, los jugadores compiten por esos puestos.
Los entrenadores observan los entrenamientos.
Los partidos de pretemporada proporcionan información adicional.
Y los departamentos de scouting analizan absolutamente todo.
No solamente quién anota.
También quién falla.
Quién entiende el sistema.
Quién mejora.
Quién juega contra los titulares.
Quién aparece en equipos especiales.
Y quién parece preparado para soportar la presión de la NFL.
Por eso la pretemporada es especialmente importante para los jugadores situados en la parte baja del roster.
Para una superestrella consolidada, un partido de agosto puede ser simplemente una preparación.
Para un rookie undrafted, puede ser la diferencia entre tener trabajo o quedarse fuera de la NFL.

De 90 a 53: el momento de la verdad


En 2026, la NFL ha establecido tres reducciones antes de llegar al roster definitivo:
16 de agosto: de 90 a 85 jugadores.
23 de agosto: de 85 a 80.
30 de agosto: de 80 a 53.
La última reducción debe completarse antes de las 18:00 ET.
Esto convierte el final de la pretemporada en una auténtica tormenta para las oficinas de las franquicias.
Decenas de decisiones.
Cientos de jugadores disponibles.
Y prácticamente todos los equipos buscando oportunidades en otros rosters.

El día que más jugadores pierden su trabajo


El 30 de agosto no solamente significa que los equipos deciden quién se queda.
También significa que cientos de jugadores quedan disponibles.
Los jugadores liberados que están sujetos a waivers entran en un sistema mediante el cual otras franquicias pueden reclamar sus contratos.
En 2026, el periodo para reclamar a los jugadores cortados en el último recorte termina el 31 de agosto a las 13:00 ET.
Y entonces empieza otra parte fascinante de la construcción de plantillas.
Los equipos dejan de mirar únicamente hacia dentro.
Ahora miran hacia fuera.

Los waivers: cuando el roster de otro equipo puede solucionar tu problema


Imaginemos que una franquicia necesita urgentemente un cornerback.
Durante el training camp tenía cinco candidatos.
Pero ninguno convence completamente.
El día de los cortes aparece un cornerback de otro equipo que ha quedado fuera.
El general manager puede intentar reclamarlo.
De repente, un jugador que no tenía sitio en una plantilla puede convertirse en una pieza importante en otra.
Por eso el roster de 53 no está realmente terminado el día de los cortes.
Solo acaba de empezar a adquirir su forma definitiva.

Y entonces aparece el practice squad


Los jugadores que no entran en el roster de 53 no desaparecen necesariamente.
Muchos terminan en el practice squad.
En 2026, cada equipo puede tener 16 jugadores en su practice squad, con la posibilidad de llegar a 17 si uno de ellos ocupa una plaza correspondiente al International Pathway Program.
El practice squad no es simplemente un almacén de jugadores.
Es una cantera.
Ahí pueden permanecer jóvenes que necesitan desarrollarse, veteranos que todavía pueden ser útiles o jugadores que la franquicia no quiere perder pero para los que todavía no tiene sitio en los 53.
Y existe una diferencia fundamental:
un jugador del practice squad puede ser elevado al roster activo.
Incluso puede ser contratado por otra franquicia para su roster activo, con determinadas restricciones.
Por eso el practice squad forma parte de la estrategia de construcción del equipo.

El famoso «elevator»


Durante la temporada existe además la posibilidad de elevar temporalmente jugadores del practice squad.
Las reglas actuales permiten que una franquicia pueda elevar a uno o dos jugadores para un partido mediante el mecanismo correspondiente, ampliando temporalmente su lista a 54 o 55 jugadores.
Esto resulta especialmente útil cuando aparecen lesiones.
Por ejemplo:
Tu equipo tiene cuatro linebackers disponibles.
Uno se lesiona durante la semana.
En lugar de modificar permanentemente el roster, puede elevar a un linebacker del practice squad para ese partido.
El jugador vuelve después a su situación correspondiente según las reglas.
Es otra de las herramientas que utilizan los general managers para mantener cierta flexibilidad durante una temporada larguísima.

¿Y cuántos pueden jugar el domingo?


Aquí aparece otra cifra que suele generar confusión.
Tener 53 jugadores en el roster no significa que los 53 puedan jugar.
En temporada regular, el límite habitual del gameday roster es de 47 jugadores.
Pero si un equipo tiene al menos ocho offensive linemen en el Active List, puede llegar a 48 jugadores activos para el partido.
Es decir:
53 jugadores forman el roster.
Pero solo una parte estará disponible para jugar ese domingo.
El resto permanece inactivo.
Y esa diferencia condiciona todavía más la construcción de la plantilla.

El salary cap también construye el roster


Hasta ahora hemos hablado de talento.
Pero existe otra realidad:
el dinero.
Una franquicia no puede seleccionar libremente a sus 53 jugadores favoritos.
Tiene que respetar el salary cap.
Eso significa que un jugador puede ser muy bueno y, aun así, resultar demasiado caro para lo que aporta.
Y otro puede tener un contrato barato y convertirse en una pieza fundamental.
Por eso los general managers tienen que equilibrar tres cosas constantemente:
talento.
coste.
necesidad.
Una plantilla NFL es, en cierto modo, un gigantesco problema matemático.

Las lesiones también forman parte de la construcción


Una de las mayores dificultades aparece cuando un jugador importante se lesiona.
Supongamos que un equipo llega a septiembre con:
Un quarterback titular.
Un quarterback suplente.
Cinco receptores.
Cuatro running backs.
Entonces se rompe el WR2.
De repente, la estructura cambia.
El equipo puede:
Subir a un jugador del practice squad.
Reclamar uno en waivers.
Contratar a un agente libre.
Hacer un traspaso.
Cambiar el reparto de snaps.
Por eso un roster NFL nunca está realmente terminado.
Se transforma durante toda la temporada.

Las listas de lesionados son otra pieza del puzzle


La NFL cuenta con diferentes mecanismos para gestionar las lesiones.
Uno de los más conocidos es la Reserve/PUP.
Los jugadores que comienzan la temporada en esa lista deben perderse al menos los cuatro primeros partidos antes de poder regresar bajo las reglas correspondientes.
En 2026, además, la NFL aprobó una modificación que permite que determinados jugadores en Reserve/PUP comiencen su periodo de práctica de 21 días después del segundo partido de la temporada.
Esto demuestra hasta qué punto la construcción de una plantilla no termina con el corte a 53.
Continúa durante septiembre, octubre, noviembre…
Y hasta enero.

La plantilla perfecta no existe

https://x.com/i/status/1960464738196054263
Un trabajo exhaustivo para entrar en el roster de 53 jugadores


Construir una plantilla NFL es aceptar que siempre habrá algún problema.
Puedes tener una secundaria espectacular y poca profundidad en la línea ofensiva.
Puedes tener tres grandes receptores pero un backfield limitado.
Puedes tener profundidad en todas las posiciones y quedarte sin margen salarial.
O puedes construir un roster aparentemente mediocre que, gracias a un gran sistema y varios jugadores inesperados, termine compitiendo por la Super Bowl.
Por eso los general managers no buscan simplemente 53 grandes jugadores.
Buscan 53 piezas que funcionen juntas.

El secreto está en los últimos puestos


Los primeros puestos del roster suelen estar bastante claros.
El quarterback estrella.
El running back principal.
Los grandes receptores.
Los mejores pass rushers.
Los cornerbacks titulares.
Pero los últimos cinco o diez puestos pueden decidir una temporada.
Ahí aparecen los jugadores que:
Cubren equipos especiales.
Pueden jugar varias posiciones.
Son jóvenes y tienen potencial.
Conocen perfectamente el sistema.
Pueden entrar al campo en caso de lesión.
Son baratos respecto a lo que pueden aportar.
Y aquí aparece una de las grandes paradojas de la NFL.
El jugador que ocupa el puesto 53 puede no ser una estrella.
Pero puede resultar decisivo en un partido.
Un bloqueo en un punt.
Un tackle en un kickoff.
Una sustitución de emergencia.
Una jugada.
A veces, eso es lo que separa una victoria de una derrota.

De 90 nombres a un equipo


Cuando comienza el training camp, cada franquicia tiene alrededor de 90 historias diferentes.
Algunos jugadores saben prácticamente desde el primer día que estarán dentro.
Otros tienen que demostrarlo cada tarde.
Un rookie intenta demostrar que merece jugar.
Un veterano intenta demostrar que todavía le queda fútbol.
Un undrafted rookie intenta conseguir su primer contrato real.
Y un jugador que parecía fuera de los planes puede convertirse en la sorpresa del verano.
Después llegan los cortes.




Y finalmente, los 53 nombres que representarán a la franquicia cuando empiece la temporada.
Pero ni siquiera entonces termina el proceso.
Llegan los waivers.
El practice squad.
Las lesiones.
Los trades.
Las elevaciones.
Los agentes libres.
Y nuevas decisiones cada semana.

Conclusión


La próxima vez que veas una noticia diciendo que una franquicia ha cortado a 20 jugadores, no pienses simplemente que esos jugadores «no eran suficientemente buenos».
La construcción de una plantilla NFL es mucho más compleja.
Hay contratos.
Hay lesiones.
Hay sistemas.
Hay equipos especiales.
Hay jugadores que pueden desempeñar varias posiciones.
Hay jóvenes que todavía necesitan tiempo.
Y hay decisiones económicas que pueden ser tan importantes como las deportivas.
Por eso los 53 jugadores que saltan al campo en septiembre representan únicamente la última fotografía de un proceso que comenzó meses antes.
La plantilla NFL no se construye en un día.
Se selecciona, se prueba, se corrige y se reconstruye constantemente.
Y en una liga donde una lesión puede cambiar todos los planes en cuestión de segundos, saber construir esos 53 jugadores puede ser tan importante como tener al quarterback adecuado.
Porque ganar en la NFL no consiste únicamente en encontrar estrellas.
Consiste en conseguir que 53 jugadores —y todos los que esperan detrás de ellos— estén preparados cuando llegue su momento.

3 comentarios en «Cómo se confecciona una plantilla NFL: del sueño de 90 jugadores al roster de 53»

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