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Análisis

Cinco coordinadores ofensivos que pueden cambiar el destino de su equipo en la NFL 2026

Hay una posición en la NFL que rara vez aparece en las camisetas, que no lanza touchdowns, que no bloquea a un linebacker y que tampoco recibe ovaciones cuando entra en el campo.
Pero puede cambiar una temporada entera.
El coordinador ofensivo.
En una liga en la que las diferencias entre ganar nueve partidos y ganar doce pueden reducirse a unas pocas posesiones, la persona que diseña el ataque, instala el sistema y, en muchos casos, decide qué jugada se ejecuta en cada momento puede convertirse en la diferencia entre una temporada decepcionante y una candidatura al Super Bowl.
Y la NFL llega a 2026 con un escenario especialmente interesante.
21 de los 32 equipos estrenarán coordinador ofensivo esta temporada, una cifra que demuestra hasta qué punto ha cambiado el panorama de los banquillos durante la offseason.
Algunos llegan para reconstruir ataques completamente rotos. Otros, para llevar a un quarterback joven al siguiente nivel. Y algunos reciben una misión todavía más complicada: tomar una ofensiva que ya funciona y conseguir que sea todavía mejor.
Estos son, para nosotros, cinco coordinadores ofensivos que pueden cambiar el destino de su equipo en la NFL 2026.

NY Giants confía en que Nagy sea el hombre que ayude a Jaxson Dart a dar el siguiente paso

1. Mike McDaniel — Los Angeles Chargers


El experimento: ¿qué ocurre cuando le das a Justin Herbert el ataque de Mike McDaniel?


Hay coordinadores que reciben un proyecto.
Mike McDaniel ha recibido algo diferente.
Un quarterback que ya ha demostrado que puede jugar a nivel de MVP.
Y eso convierte a los Los Angeles Chargers en uno de los experimentos ofensivos más fascinantes de 2026.
McDaniel aterriza en Los Ángeles después de haber sido despedido como entrenador principal de los Miami Dolphins. Allí dejó un balance de 35-33 en temporada regular y 0-2 en playoffs durante cuatro temporadas, pero su etapa en Miami también dejó algunas de las ofensivas más explosivas de la NFL.
Antes de Miami, sin embargo, está la historia que realmente importa.
San Francisco.
McDaniel pasó años dentro del árbol ofensivo de Kyle Shanahan y terminó convirtiéndose en coordinador ofensivo de los 49ers. En 2021, su primer año como OC, San Francisco terminó séptimo de la NFL en ofensiva total, con 375,7 yardas por partido. Deebo Samuel produjo 1.405 yardas de recepción y la ofensiva consiguió colocar a cuatro jugadores en el Pro Bowl.
Pero su auténtica especialidad siempre fue otra:
crear ventajas antes de que el balón siquiera sea lanzado.
Movimiento.
Formaciones.
Play action.
Cambios de ritmo.
Manipulación de linebackers.
Y, sobre todo, conseguir que una defensa tenga que tomar decisiones incómodas.
Durante su etapa en Miami, sus equipos llegaron a utilizar movimiento previo al snap en alrededor del 70% de sus jugadas, una frecuencia considerablemente superior a la que utilizaba la ofensiva de los Chargers con Greg Roman.
Y ahora tiene a Justin Herbert.
En 2025, los Chargers terminaron 11-6, pero fueron solamente el equipo número 20 de la NFL en anotación, con 21,6 puntos por partido. Además, su temporada terminó de forma abrupta con una derrota 16-3 contra New England en Wild Card.
Eso explica el cambio.
Jim Harbaugh no necesitaba reconstruir el equipo.
Necesitaba encontrar otra dimensión ofensiva.
Y McDaniel puede proporcionársela.


El jugador que puede cambiarlo todo: Justin Herbert


Herbert ya ha demostrado que puede lanzar.
Lo que McDaniel necesita demostrar es que puede conseguir que Herbert juegue de una forma todavía más eficiente.
Los Chargers tienen además a Omarion Hampton, Ladd McConkey, Quentin Johnston, Tre’ Harris y una línea ofensiva que recupera a Rashawn Slater y Joe Alt.
Hampton, en su temporada rookie de 2025, consiguió 545 yardas terrestres y cuatro touchdowns en solamente nueve partidos, además de 192 yardas de recepción y otro touchdown.
La pregunta no es si McDaniel tiene piezas.
La pregunta es qué hará con ellas.
Porque si consigue combinar el brazo de Herbert con un juego terrestre que obligue a las defensas a respetar cada movimiento, los Chargers pueden pasar de ser un equipo que gana muchos partidos a convertirse en un equipo capaz de ganar los partidos importantes.
Y esa diferencia es enorme.

2. Grant Udinski — Jacksonville Jaguars


De promesa desconocida a arquitecto de una ofensiva histórica


Si hay un nombre de esta lista que probablemente todavía no sea conocido por el gran público español, es Grant Udinski.
Y quizá dentro de un año sea imposible hablar de la transformación ofensiva de Jacksonville sin hablar de él.
Udinski fue contratado como coordinador ofensivo de los Jaguars en 2025 después de pasar tres temporadas en Minnesota. Y lo que ocurrió durante su primer año en Jacksonville fue mucho más importante que una simple mejora estadística.
Los Jaguars hicieron historia.
474 puntos.
55 touchdowns.
356 primeros downs.
Todos fueron récords de la franquicia. Jacksonville terminó 2025 con un balance de 13-4, sexto de la NFL en puntos por partido con 27,9 y cuarto en diferencial de puntos con +138.
Pero hay un número todavía más interesante.
Trevor Lawrence.
El quarterback terminó 2025 con 38 touchdowns totales, 30 pases de touchdown y más de 4.000 yardas de pase. Además, consiguió nueve touchdowns terrestres.
Para entender lo importante que fue aquello hay que recordar dónde estaba Lawrence poco antes.
Durante años, Jacksonville parecía una franquicia atrapada entre la esperanza y la frustración.
Lawrence había llegado como uno de los quarterbacks universitarios más prometedores de la última generación, pero la NFL no había producido todavía la versión dominante que muchos esperaban.
Udinski ayudó a cambiar eso.
Y lo hizo sin necesidad de reinventar el fútbol americano.
Encontrando qué funcionaba para su quarterback.
Ese es precisamente el elemento que hace tan interesante a Udinski.


La segunda temporada es la verdadera prueba


El primer año puede ser una sorpresa.
El segundo demuestra si había un plan.
En 2026, Udinski ya no trabaja con una ofensiva que nadie conoce.
Las defensas han tenido un año para estudiar el ataque.
Los rivales saben qué les hizo daño.
Y Jacksonville llega con expectativas mucho mayores.
Eso es peligroso.
Porque ahora el coordinador tiene que demostrar que puede adaptarse a las adaptaciones defensivas.
Además, el margen de error será menor.
Los Jaguars ganaron 13 partidos en 2025, pero fueron eliminados en Wild Card por Buffalo, 27-24.
El siguiente paso no es ganar 13 partidos.
Es ganar uno o dos más cuando realmente importa.
Y ahí es donde Udinski puede convertirse en uno de los nombres más importantes de la temporada.
Si Lawrence vuelve a parecer un quarterback de élite y Jacksonville mantiene una ofensiva entre las mejores de la NFL, será difícil que el nombre de Udinski no aparezca en futuras conversaciones sobre puestos de entrenador principal.
De hecho, ya durante la offseason se hablaba de cuándo, y no de si, podría convertirse en head coach.

3. Matt Nagy — New York Giants


El hombre que sabe cómo construir alrededor de un quarterback


La historia de Matt Nagy es interesante porque incluye prácticamente todos los escenarios posibles para un entrenador ofensivo.
Fue quarterback.
Fue coordinador.
Fue entrenador principal.
Ganó un premio de Coach of the Year.
Vivió una caída.
Volvió a Kansas City.
Y formó parte de una de las dinastías ofensivas más importantes de la NFL moderna.
Ahora tiene una misión completamente diferente:
rescatar a los New York Giants.
Nagy fue coordinador ofensivo de Kansas City en 2023, 2024 y 2025. En 2024, los Chiefs terminaron 15-2 y llegaron al Super Bowl, aunque finalmente perdieron contra Philadelphia.
Un año antes, en 2023, Kansas City terminó 11-6, ganó el Super Bowl y lo hizo con una ofensiva que solamente promedió 21,8 puntos por partido en temporada regular.
Es una curiosidad importante.
Porque demuestra que una gran ofensiva no siempre significa una gran cantidad de puntos en temporada regular.
Kansas City se había convertido en un equipo capaz de sobrevivir a partidos cerrados y elevar su nivel en enero.
Nagy conoce ese tipo de fútbol.
Ahora necesita aplicar esa experiencia en Nueva York.


Los Giants necesitan un cambio radical


Los números de 2025 explican el problema.
New York terminó 4-13.
Anotó 381 puntos, 22,4 por partido.
Y terminó con un diferencial de -58.
Pero los Giants no están construyendo simplemente una ofensiva nueva.
Están intentando construir alrededor de Jaxson Dart.
Y eso cambia absolutamente todo.
Nagy ha explicado que el nuevo ataque se está diseñando específicamente alrededor de las características de Dart. La intención es combinar elementos del sistema de Kansas City con influencias de Brian Callahan y Greg Roman.
Además, el ataque tendrá una identidad mucho más orientada al juego terrestre.
La presencia de Cam Skattebo, la incorporación del fullback Patrick Ricard y la elección de Sisi Mauigoa con el número 10 del Draft apuntan en la misma dirección.
Más físico.
Más juego terrestre.
Más variedad de formaciones.
Y, posteriormente, utilizar el talento de Dart para castigar a las defensas cuando estas se acerquen demasiado al box.
El propio entorno de los Giants espera que Dart juegue más bajo centro que durante su etapa anterior, después de haber vivido gran parte de su experiencia anterior en formaciones shotgun.


Y entonces aparece Malik Nabers


Aquí está la gran variable.
Cuando Malik Nabers está sano, puede ser uno de los receptores más difíciles de defender de toda la NFL.
Pero llega a 2026 después de una lesión importante.
Por eso Nagy no solamente tendrá que diseñar una ofensiva.
Tendrá que construir una ofensiva que proteja el desarrollo de Dart.
Si Dart da el salto y Nabers vuelve a ser el jugador explosivo que todos esperan, los Giants podrían convertirse en uno de los equipos que más cambien entre 2025 y 2026.
Y si no ocurre…
Nagy tendrá muy poco margen.

Udinski dejó muy buenas sensaciones en su primer año en Jaguars, ¿será capaz de superarse?

4. Brian Fleury — Seattle Seahawks


El hombre que tiene que tocar una obra que acaba de ganar el Super Bowl


Esta es probablemente la situación más delicada de las cinco.
Porque Fleury no recibe un equipo malo.
Recibe un campeón.
Los Seattle Seahawks terminaron 2025 con 14-3, ganaron el Super Bowl LX y tuvieron un diferencial de puntos de +191, el mejor de toda la NFL. Su defensa permitió solamente 17,2 puntos por partido.
Y la ofensiva tampoco era un problema.
Seattle terminó tercero de la NFL en anotación.
Sam Darnold llegó a su segundo Pro Bowl consecutivo.
Y Jaxon Smith-Njigba ganó el premio de Offensive Player of the Year.
Entonces llegó la decisión.
Klint Kubiak abandonó Seattle para convertirse en entrenador principal de Las Vegas.
Y los Seahawks eligieron a Brian Fleury.
Una elección lógica.
Fleury llevaba siete temporadas en San Francisco y había trabajado como entrenador de tight ends y, en 2025, como run game coordinator.
Es decir:
No llega alguien completamente nuevo.
Llega alguien que conoce perfectamente el lenguaje ofensivo del árbol de Kyle Shanahan.


La palabra clave: continuidad


Fleury ha sido muy claro.
No quiere destruir lo que funcionaba.
Quiere mantenerlo.
Su objetivo declarado es conservar buena parte de la estructura que utilizaba Kubiak, pero añadir sus propias ideas.
Eso puede parecer sencillo.
No lo es.
Porque Seattle perdió piezas importantes.
Kenneth Walker III se marchó a Kansas City.
Zach Charbonnet comenzó la temporada en PUP.
Y el rookie Jadarian Price tendrá que asumir responsabilidades importantes en el backfield.
Al mismo tiempo, Darnold vuelve a enfrentarse a algo que ya conoce demasiado bien:
un nuevo coordinador ofensivo.
Para un quarterback, cambiar constantemente de sistema puede convertirse en una especie de reinicio anual.
Y Fleury tiene que conseguir exactamente lo contrario.
Que Darnold sienta que el ataque le pertenece.


El gran reto


Seattle no necesita una revolución.
Necesita evitar la regresión.
Ese es uno de los trabajos más difíciles de la NFL.
Cuando un equipo mediocre mejora, todo el mundo celebra.
Cuando un campeón pierde una pieza y mantiene el nivel, casi nadie se sorprende.
Pero cuando empieza a caer…
la historia cambia rápidamente.
Fleury tiene que conseguir que Seattle siga siendo explosivo sin Kenneth Walker, que mantenga el juego terrestre, que Darnold no dé un paso atrás y que Smith-Njigba siga siendo una pesadilla para las defensas.
Si lo consigue, probablemente nadie hablará demasiado de Fleury.
Y eso será una buena señal.
Porque significará que el sistema sigue funcionando.

5. Tommy Rees — Atlanta Falcons


El coordinador joven que tiene que encontrar la respuesta a una pregunta que Atlanta lleva años haciendo


¿Quién es el quarterback de los Falcons?
Es una pregunta que parece sencilla.
En Atlanta se ha convertido en una maldición.
Para 2026, el equipo comienza la temporada con Tua Tagovailoa como titular, mientras Michael Penix Jr. continúa recuperándose de su lesión. Será la sexta temporada consecutiva en la que Atlanta comienza el año con un quarterback titular diferente.
Y ahí aparece Tommy Rees.
Un nombre que quizá sea menos conocido en la NFL que McDaniel o Nagy.
Pero cuya trayectoria es mucho más interesante de lo que parece.
Rees fue quarterback de Notre Dame.
Después se convirtió en entrenador.
Fue coordinador ofensivo de Notre Dame.
Trabajó con Nick Saban en Alabama.
Y en su única temporada con los Crimson Tide, Alabama ganó el SEC Championship Game y alcanzó las semifinales del College Football Playoff.
Después llegó la NFL.
Cleveland.
En 2024 trabajó como entrenador de tight ends y especialista de juego aéreo.
En 2025 fue ascendido a coordinador ofensivo y terminó asumiendo las funciones de play-caller a partir de la Week 10.
El resultado global no fue brillante.
Los Browns terminaron 5-12 y su ataque produjo solamente 16,4 puntos y 262,1 yardas por partido.
Pero hay un detalle importante:
Rees estaba intentando construir un ataque con tres quarterbacks diferentes.
Ahora tendrá algo que no tuvo en Cleveland.
Un roster ofensivo mucho más atractivo.


Bijan Robinson es el punto de partida


Atlanta tiene a uno de los running backs más talentosos de la NFL.
Tiene a Drake London.
Tiene a Kyle Pitts.
Y ahora tiene que decidir cómo convertir todo ese talento en una identidad ofensiva.
La llegada de Tua hace todavía más interesante la situación.
Tagovailoa llega después de una temporada 2025 complicada: 2.660 yardas, 20 touchdowns y 15 intercepciones, antes de ser liberado por Miami.
Pero el quarterback que vimos antes de eso no desapareció.
En su carrera tiene 18.166 yardas de pase, 120 touchdowns y 59 intercepciones, además de un 68% de pases completados.
Rees tiene que encontrar esa versión.
Y hacerlo mientras mantiene preparado a Penix.
Porque la historia podría cambiar rápidamente.
Si Tua funciona, Atlanta puede competir inmediatamente.
Si Tua falla y Penix está sano, Rees podría convertirse en el hombre encargado de desarrollar al quarterback que la franquicia considera su posible futuro.
Y si ninguno funciona…
Atlanta volverá a estar mirando hacia el Draft.
Otra vez.

Cinco coordinadores. Cinco problemas completamente diferentes.

Expectativas por los aires ante los 21 nuevos coordinadores ofensivos


Lo interesante de esta lista es que ninguno de estos cinco coordinadores tiene exactamente el mismo trabajo.
Mike McDaniel tiene que conseguir que una ofensiva con Justin Herbert dé el salto definitivo.
Grant Udinski tiene que demostrar que lo ocurrido en Jacksonville no fue una temporada aislada.
Matt Nagy tiene que construir una identidad alrededor de Jaxson Dart y devolver a los Giants a la conversación competitiva.
Brian Fleury tiene que mantener viva una ofensiva que acaba de ganar el Super Bowl.
Y Tommy Rees tiene que encontrar estabilidad en una franquicia que lleva años buscándola en la posición más importante del deporte.
Y ahí está precisamente la belleza de la NFL.
No todos los coordinadores necesitan diseñar la ofensiva número uno.
A veces basta con solucionar un problema concreto.
Un quarterback que no termina de despegar.
Un juego terrestre que no funciona.
Una ofensiva demasiado previsible.
Una plantilla que tiene talento pero no identidad.
O simplemente evitar que un campeón se convierta en un equipo normal.

La verdadera batalla empieza ahora


El fútbol americano suele atribuir demasiado mérito y demasiada culpa al quarterback.
Pero una temporada NFL es mucho más compleja.
El quarterback necesita un sistema.
El sistema necesita jugadores.
Los jugadores necesitan confianza.
Y todo eso tiene que funcionar a una velocidad en la que una fracción de segundo puede decidir si una jugada termina en touchdown, sack o intercepción.
Por eso los coordinadores ofensivos importan tanto.
No son simplemente los hombres que dibujan jugadas en una pizarra.
Son quienes intentan responder, cada domingo, a una pregunta que nunca cambia:
¿Cómo consigo que mi ataque sea un poco mejor que la defensa que tengo enfrente?
En 2026, cinco hombres llegan con respuestas diferentes.
Dentro de unos meses sabremos cuáles funcionaron.
Y quizá alguno de ellos termine demostrando algo todavía más importante:
que en la NFL, a veces, un cambio de coordinador puede cambiar una franquicia entera.

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