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Análisis

College Football Week 4 2026: 7 claves que deja una jornada que lo cambia todo

Hay jornadas de College Football que simplemente pasan.

Y hay jornadas que cambian la temporada.

La Week 4 de 2026 pertenece a la segunda categoría.

Texas sobrevivió en Knoxville. Florida destrozó a Ole Miss. Oregon recuperó buena parte de su credibilidad derrotando a USC. Iowa ganó en Michigan con un touchdown en la última jugada. Georgia expuso todos los problemas de Oklahoma. LSU aplastó a Texas A&M.

Y, por si fuera poco, Mississippi State derrotó a Missouri y Wake Forest tumbó a Louisville.

Siete equipos que aparecían en el Top 25 de Associated Press perdieron durante la jornada.

El resultado es una clasificación que ya no se parece demasiado a la que teníamos hace una semana.

Pero más importante que los cambios en el ranking es otra cosa.

Por primera vez en 2026, tenemos suficiente información para empezar a distinguir entre las historias que eran simplemente producto de un calendario favorable y las que pueden sostenerse cuando llega el verdadero fútbol de conferencia.

1. Texas sigue siendo el número 1, pero Tennessee demostró que los Longhorns tienen grietas

El partido más esperado de la semana 4 no decepcionó

Texas entró en Neyland Stadium como número 1 del país.

Salió con una victoria.

Pero no con una exhibición.

20-17.

Los Longhorns sobrevivieron a Tennessee en uno de los ambientes más complicados de todo el College Football y mantuvieron su récord perfecto en 4-0.

Eso es lo importante.

Pero también lo es la manera en la que lo consiguieron.

Texas volvió a necesitar a su defensa para resolver un partido en el que el ataque no encontró demasiadas respuestas.

Arch Manning terminó con 14 pases completados de 19 intentos para 201 yardas, un touchdown y una intercepción.

No fue un mal partido.

Tampoco fue el partido que uno esperaría de un candidato al número 1 enfrentándose a una defensa realmente exigente.

La estrella fue otra.

Colin Simmons.

El defensive end de Texas igualó el récord del programa con cinco sacks.

Cinco.

En un solo partido.

Y eso explica buena parte de lo ocurrido en Knoxville.

Tennessee consiguió mover el balón por momentos, pero Texas consiguió generar suficiente presión para impedir que el partido se escapara.

Raleek Brown añadió dos touchdowns terrestres, incluido el que terminó dando la victoria a Texas.

Los Volunteers tuvieron una última oportunidad.

No la aprovecharon.

¿Qué aprendemos realmente?

Que Texas sigue siendo el número 1.

Pero también que todavía no es un equipo perfecto.

La victoria contra Ohio State en Week 2 fue una declaración importante.

La victoria contra Tennessee es diferente.

Es una demostración de que Texas puede ganar incluso cuando su ataque no funciona a pleno rendimiento.

Y eso, en realidad, puede ser más importante a largo plazo.

Porque un equipo que aspira al College Football Playoff no va a ganar todos sus partidos por 20 puntos.

A veces tendrá que ganar 20-17.

La pregunta ahora es si la ofensiva de Arch Manning puede crecer al mismo ritmo que una defensa que ya está demostrando ser extraordinaria.

2. Florida acaba de cambiar completamente la conversación sobre los Gators

Antes de la temporada, Florida no aparecía entre los grandes favoritos.

Llegó a la Week 4 con un récord de 3-0.

Pero todavía existía una pregunta:

¿Era realmente buena?

Ahora tenemos una respuesta mucho más interesante.

Florida destrozó a Ole Miss.

52-28.

No ganó por una jugada aislada.

No ganó en el último minuto.

No sobrevivió.

Dominó.

Y lo hizo contra el número 4 del país.

Los Gators corrieron para 302 yardas.

La pareja formada por Jadan Baugh y Duke Clark sumó 268 yardas y cuatro touchdowns terrestres.

Eso dice muchísimo sobre cómo se desarrolló el partido.

Florida encontró una debilidad de Ole Miss y decidió atacarla una y otra vez.

Y funcionó.

El partido que puede cambiar la temporada

Trinidad Chambliss llegaba a Gainesville después de haber convertido su historia en una de las grandes narrativas de la temporada.

Llegó desde División II.

Terminó octavo en la votación del Heisman en 2025.

Había empezado 2026 con números espectaculares.

Y después de derrotar a LSU parecía haber entrado definitivamente en la carrera por el Heisman.

Contra Florida volvió a producir más de 300 yardas de ofensiva total.

Pero perdió.

Y eso es importante.

Porque la historia de Chambliss no desaparece después de una derrota.

Lo que cambia es el contexto.

Ole Miss ya no puede esconderse detrás de la sorpresa.

Ahora sabemos que es un equipo que puede ser golpeado físicamente.

Y Florida acaba de demostrar que puede hacerlo.

Jon Sumrall tiene un proyecto mucho más serio de lo que parecía

La victoria sobre Ole Miss convierte a Florida en uno de los grandes ganadores de la jornada.

Pero todavía hay que tener cuidado.

Un partido no convierte automáticamente a los Gators en candidatos al campeonato nacional.

Lo que sí hace es cambiar la pregunta.

Ya no es:

“¿Puede Florida competir?”

Ahora es:

“¿Puede Florida mantener este nivel cuando llegue la parte más dura del calendario?”

Después de lo ocurrido en Gainesville, merece la pena descubrirlo.

3. Jeremiah Smith acaba de meter su nombre en la conversación del Heisman

Si había alguna duda sobre cuál podía ser el gran partido individual de la jornada, probablemente desapareció en Columbus.

Ohio State derrotó a Illinois 42-19.

Pero el resultado quedó casi en segundo plano.

Jeremiah Smith hizo una barbaridad.

12 recepciones.

217 yardas.

4 touchdowns.

Todo en un mismo partido.

Y los cuatro touchdowns igualaron el récord de Ohio State en un solo encuentro.

Smith ya había hecho historia la semana pasada convirtiéndose en el líder histórico de Ohio State en yardas de recepción.

Ahora acaba de añadir otra actuación histórica.

Jeremiah Smith demuestra la clase de un jugador diferencial

Y esto es diferente a una buena actuación de un receptor

Smith no está simplemente acumulando estadísticas.

Está empezando a convertirse en el jugador que cambia la forma en la que una defensa tiene que plantear el partido.

Ohio State puede alinearlo fuera.

Puede moverlo.

Puede buscarle en situaciones de uno contra uno.

Puede lanzar balones donde parece que no existe separación y confiar en que Smith gane la jugada.

Contra Illinois funcionó una y otra vez.

Y el resultado es inevitable:

Su nombre ya aparece con mucha más fuerza en la conversación por el Heisman.

Normalmente el premio está dominado por quarterbacks.

Pero el fútbol universitario no tiene una regla que diga que un receptor no pueda ganar.

Y actuaciones como esta son precisamente las que pueden cambiar esa conversación.

El problema para el resto del país

Ohio State tiene ahora una amenaza que resulta muy difícil de eliminar completamente.

Puedes intentar doblar a Smith.

Pero entonces dejas espacio para el resto.

Y Julian Sayin terminó lanzando para 367 yardas.

Los Buckeyes están 3-1 y han ganado 15 partidos consecutivos de apertura de Big Ten.

Pero después de perder contra Texas en Week 2, esta temporada necesitaba una señal.

La acaba de recibir.

Y tiene nombre propio:

Jeremiah Smith.

4. Oregon acaba de recuperar su temporada… y quizá encontró un nuevo quarterback

Probablemente ningún equipo necesitaba más una victoria en Week 4 que Oregon.

Los Ducks habían comenzado la temporada como uno de los grandes favoritos.

Después perdieron contra Oklahoma State.

La derrota había convertido el resto de su temporada en una especie de examen permanente.

Y entonces llegó USC.

Número 12 contra número 20.

Los Trojans estaban invictos.

Oregon ganó 41-27.

Pero la historia no termina ahí.

Porque durante el partido ocurrió algo que nadie esperaba.

Dante Moore tuvo que abandonar el encuentro después de sufrir un golpe durante una carrera.

Fue atendido por los servicios médicos y trasladado fuera del estadio para recibir atención. No había un diagnóstico público definitivo sobre su situación al cierre de la jornada.

Y Oregon tuvo que recurrir a Dylan Raiola.

Raiola respondió

El ex quarterback de Nebraska terminó lanzando para 289 yardas y dos touchdowns.

Pero los números tampoco cuentan toda la historia.

Oregon perdía cuando Moore abandonó el partido.

Y Raiola lideró una segunda mitad en la que los Ducks generaron 270 yardas y cuatro touchdowns.

Oregon terminó con 504 yardas totales.

Y ganó.

Eso cambia la narrativa del equipo.

Antes de esta jornada, Oregon parecía un candidato al playoff que se había quedado sin margen después de perder contra Oklahoma State.

Ahora vuelve a estar vivo.

Y además aparece una nueva pregunta:

¿Qué ocurre si Raiola tiene que asumir el mando durante un periodo prolongado?

USC, en cambio, vuelve a mostrar el mismo problema

Los Trojans están 4-1.

Pero su derrota ante Oregon vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que lleva años acompañando al programa.

La ofensiva puede producir.

Jayden Maiava lanzó para 326 yardas y dos touchdowns.

Pero la defensa permitió 41 puntos.

Y cuando el partido entró en su fase decisiva, USC no pudo detener a Oregon.

Eso es preocupante para un equipo que quiere competir por algo más que una temporada regular bonita.

Los Trojans siguen teniendo talento.

Pero todavía necesitan demostrar que pueden ganar los partidos grandes.

5. Iowa acaba de convertir su identidad en una ventaja competitiva

Si alguien hubiera explicado antes de la temporada que Iowa iba a entrar en Ann Arbor y derrotar a Michigan con un touchdown en la última jugada, probablemente nadie habría considerado que fuese imposible.

Pero la forma en la que ocurrió sí fue espectacular.

Iowa ganó 20-19.

Michigan ganaba 19-14.

Quedaban 1:46.

El balón estaba en la yarda 9 de Iowa.

Y los Hawkeyes recorrieron 91 yardas en 11 jugadas.

Hasta llegar al cuarto down.

Con dos segundos en el reloj.

Hank Brown lanzó.

Reece Vander Zee atrapó.

Touchdown.

20-19.

Partido terminado.

Esto es Iowa en estado puro

No necesitó lanzar 400 yardas.

No necesitó anotar 40 puntos.

No necesitó controlar el partido durante 60 minutos.

Necesitó jugar exactamente el tipo de partido que suele jugar Iowa.

Defensa.

Paciencia.

Posesiones largas.

Situaciones de presión.

Y ejecución cuando llegó el momento decisivo.

La victoria coloca a Iowa en 4-0.

Y convierte a los Hawkeyes en uno de los equipos que más ha mejorado su posición nacional después de esta jornada.

Michigan, en cambio, cae a 3-1.

Bryce Underwood sigue siendo un proyecto enorme

No hay que sacar conclusiones definitivas sobre el freshman quarterback de Michigan por una derrota.

Underwood lanzó dos touchdowns contra Iowa.

Pero el ataque de Michigan volvió a tener problemas para generar puntos de forma constante.

Y cuando llegó la última posesión, Iowa fue capaz de recorrer todo el campo.

La temporada de Michigan no está ni mucho menos terminada.

Pero ahora sabemos que el equipo tiene un problema:

La defensa tendrá que ser mucho más dominante si la ofensiva todavía está en construcción.

6. LSU acaba de demostrar que la derrota contra Ole Miss no había destruido nada

La derrota de LSU contra Ole Miss había dejado muchas preguntas.

Sam Leavitt había sufrido.

La defensa había tenido problemas.

Y Texas A&M llegaba a Baton Rouge después de perder contra Kentucky.

Era un partido que podía convertirse en una especie de juicio para ambos equipos.

LSU respondió.

Y de qué manera.

35-6.

Los Tigers dominaron completamente a Texas A&M.

Leavitt lanzó para 312 yardas y dos touchdowns.

Ambos touchdowns fueron para Jackson Harris.

Harris terminó con 163 yardas de recepción.

LSU se recompone y reafirma su candidatura al título nacional.

Pero la verdadera noticia estuvo en la defensa

Texas A&M terminó con solamente seis puntos.

Marcel Reed lanzó para 106 yardas.

Y los Aggies terminaron con -13 yardas terrestres.

Sí.

Menos 13.

Eso significa que LSU consiguió destruir completamente el juego terrestre de Texas A&M.

Y cuando un equipo consigue hacer eso, el quarterback rival queda obligado a ganar el partido prácticamente solo.

Reed no pudo hacerlo.

LSU, por tanto, pasa de una derrota preocupante a una victoria que vuelve a colocarla en una posición muy interesante.

Los Tigers están 3-1.

Y, sobre todo, acaban de recordar que su defensa puede ser un problema enorme para cualquiera.

7. Mississippi State y Kamario Taylor ya no son una curiosidad

Quizá el resultado que más cambia la percepción de un equipo sea el de Mississippi State.

Los Bulldogs derrotaron a Missouri 31-24.

Y Kamario Taylor volvió a ser protagonista.

360 yardas de pase.

3 touchdowns.

Y cuatro partidos consecutivos con al menos tres pases de touchdown.

Nunca un quarterback había conseguido esa racha en la historia del programa.

Pero hay algo todavía más importante:

Mississippi State está 4-0.

Y ha ganado su primer partido contra un rival Top 25 desde 2014.

El problema es que ahora llegan las preguntas difíciles

Hace una semana podíamos decir:

“Kamario Taylor está jugando muy bien”.

Ahora tenemos que empezar a preguntar:

“¿Hasta dónde puede llevar a Mississippi State?”

Porque el equipo ya no está simplemente sobreviviendo.

Está ganando.

Y además lo está haciendo en la SEC.

Mississippi State perdía 24-17 durante la segunda mitad.

Taylor lideró dos series consecutivas de touchdown en el cuarto periodo.

La segunda terminó con un pase de touchdown de 24 yardas a 3:57 del final.

Eso es diferente.

No son estadísticas acumuladas contra equipos inferiores.

Es producción cuando el partido está en juego.

Y también hubo otra sorpresa enorme: Wake Forest tumbó a Louisville

La Week 4 no habría sido tan caótica sin Wake Forest.

Los Demon Deacons derrotaron a Louisville 30-27 como visitantes.

Louisville era el número 16.

Wake Forest llegó a tener ventaja de 24-14.

Louisville remontó.

El partido se empató.

Pero Connor Calvert dio a Wake Forest una ventaja de 30-27 con un field goal a falta de 6:20.

Y cuando Louisville tuvo la oportunidad de empatar, Wake Forest bloqueó el field goal.

Victoria.

Los Demon Deacons se colocan 3-1.

Y consiguen victorias fuera de casa contra equipos Power Four en temporadas consecutivas por primera vez desde 1975 y 1976.

Es una de esas victorias que probablemente parecerá mucho más importante en noviembre de lo que parece ahora.

Lo que realmente ha cambiado después de la Week 4

Aquí está la conclusión más importante.

Antes de esta jornada todavía podíamos hablar de tendencias.

Ahora empiezan a aparecer evidencias.

Texas sigue invicto, pero su defensa parece ser mucho más fiable que su ataque.

Georgia sigue invicta y acaba de destruir a Oklahoma.

Notre Dame sigue 4-0 después de aplastar a Purdue 49-10.

Miami sigue 4-0 después de vencer a Central Michigan 52-3, con Darian Mensah lanzando para 338 yardas y tres touchdowns y añadiendo otro por tierra.

Ohio State vuelve a tener una estrella nacional en Jeremiah Smith.

Florida acaba de entrar de golpe en la conversación nacional.

Oregon ha resucitado.

Iowa está 4-0.

Mississippi State está 4-0.

Y Ole Miss, que hace solamente una semana era número 4, ya ha perdido su primer partido.

El nuevo Top 25 cuenta una historia completamente diferente

La clasificación de AP publicada tras la jornada refleja perfectamente el caos.

Texas sigue número 1.

Georgia es número 2.

Notre Dame es número 3.

Miami sube al 4.

Ohio State al 5.

Indiana al 6.

Alabama al 7.

Y Florida salta del puesto 21 al 8 después de aplastar a Ole Miss.

Ole Miss cae al 9.

Mississippi State entra directamente al 16.

Oklahoma State aparece en el 19.

Kentucky entra en el 24.

Y Michigan desaparece del Top 25 después de la derrota contra Iowa. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

Es decir:

La Week 4 no solamente ha cambiado los resultados.

Ha cambiado la percepción de varios equipos.

La gran conclusión: ahora empieza el verdadero College Football

Hasta ahora había equipos con buenos récords.

Pero algunos habían jugado contra rivales relativamente cómodos.

La Week 4 ha eliminado buena parte de esa protección.

Texas ganó fuera contra Tennessee.

Georgia aplastó a Oklahoma.

Florida destrozó a Ole Miss.

Oregon derrotó a USC.

Iowa ganó en Michigan.

LSU aplastó a Texas A&M.

Mississippi State derrotó a Missouri.

Y Wake Forest tumbó a Louisville.

Ahora sí podemos empezar a hablar de equipos que tienen argumentos.

No significa que ya sepamos quién jugará el College Football Playoff.

Todavía queda muchísimo.

Pero la temporada acaba de entrar en otra fase.

La fase en la que los récords dejan de ser suficientes.

Porque 4-0 puede significar muchas cosas.

Puede significar que eres un candidato nacional.

Puede significar que todavía no has jugado contra nadie realmente bueno.

Y puede significar que estás a punto de descubrirlo.

La Week 5 será el siguiente examen.

Y después de lo ocurrido en esta jornada, probablemente nadie quiera perdérselo.

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