5 datos clave de New Orleans Saints en 2026: historia, Tyler Shough y el futuro de la franquicia
Durante mucho tiempo, hablar de los New Orleans Saints significaba hablar de una cosa: Drew Brees.
Era casi inevitable.
Durante 15 años, el quarterback convirtió a una franquicia que había pasado buena parte de su historia buscando una identidad en uno de los equipos más reconocibles de la NFL. New Orleans pasó de ser conocida por sus derrotas y por la famosa afición de los “Aints” a convertirse en un candidato habitual a los playoffs.
En 2009 llegó el momento que cambió para siempre la historia de la franquicia.
Los Saints ganaron la Super Bowl XLIV.
Brees fue el MVP.
Sean Payton dirigía el equipo.
Y New Orleans dejó de ser una franquicia simpática que algún día podía competir para convertirse en un campeón de la NFL.
Pero después de aquella época llegó una pregunta mucho más complicada:
¿qué ocurre cuando desaparecen las personas que construyeron la mejor etapa de tu historia?
Payton se marchó.
Brees se retiró.
La franquicia entró en una sucesión de decisiones difíciles.
Y ahora, en 2026, los Saints están intentando construir algo que no dependa de comparar cada quarterback, cada entrenador y cada temporada con aquella época dorada.
La derrota 31-30 en overtime ante Detroit en la primera jornada no ha resuelto ninguna de las grandes preguntas.
Pero sí ha dejado suficientes pistas para empezar a entender qué pueden ser estos Saints.
Estas son cinco claves para entender a los New Orleans Saints en 2026.
1. Los Saints son mucho más que la era de Drew Brees
Para entender New Orleans hay que empezar mucho antes de Brees.
Los Saints nacieron en 1967 y durante décadas fueron una de las franquicias con menos éxito de la NFL.
De hecho, la historia de los primeros Saints está llena de temporadas perdedoras.
En sus primeros años, New Orleans tuvo que construir una identidad prácticamente desde cero. No existía la tradición ganadora de franquicias como Green Bay, Pittsburgh o Dallas.
Y tampoco existía una cultura futbolística comparable a la que había en otras ciudades estadounidenses.
Hasta que apareció una de las grandes figuras de la historia del deporte en Louisiana:
Drew Brees.
Su llegada en 2006 coincidió con un momento histórico para la ciudad.
Nueva Orleans todavía estaba intentando recuperarse del desastre provocado por el huracán Katrina.
Los Saints no eran solamente un equipo de fútbol americano.
Se convirtieron en un símbolo.
La temporada 2006 terminó con New Orleans llegando a la final de la NFC por primera vez en su historia.
Tres años después llegaría la Super Bowl.
Y aquello cambió definitivamente la percepción de la franquicia.
Los Saints ya tenían un campeonato.
Tenían una de las ofensivas más innovadoras de la NFL.
Tenían a Brees.
Y tenían a Sean Payton.
Pero precisamente por eso la comparación con aquella época puede convertirse en un problema.
Desde la retirada de Brees, New Orleans ha intentado encontrar estabilidad en la posición más importante del deporte.
Derek Carr fue la apuesta principal.
Jameis Winston pasó por el equipo.
Taysom Hill se convirtió en una pieza única.
Y ahora aparece una nueva oportunidad.
Tyler Shough.
La diferencia es que, esta vez, los Saints no necesitan encontrar al nuevo Drew Brees.
Necesitan encontrar a su propio quarterback.
Y esa diferencia es fundamental.
2. Tyler Shough ha conseguido algo que muy pocos quarterbacks han conseguido en New Orleans
Antes de 2026, la pregunta alrededor de Shough era sencilla:
¿puede realmente convertirse en un quarterback titular de la NFL?
No era una pregunta absurda.
Shough llegó a la NFL después de una carrera universitaria larga y complicada, pasando por Oregon, Texas Tech y Louisville.
No llegó a New Orleans con la etiqueta de superestrella.
Llegó como una apuesta.
Y la Week 1 ha cambiado, al menos temporalmente, la conversación.
Contra Detroit, Shough empezó francamente mal.
Los Saints llegaron a estar 21-0 abajo.
El quarterback cometió errores.
New Orleans perdió tres balones.
Y durante buena parte del encuentro parecía que la primera jornada iba a terminar convirtiéndose en una paliza.
Entonces ocurrió algo interesante.
Shough empezó a jugar.
Y los Saints empezaron a atacar.
El resultado final fue una remontada espectacular que llevó el partido hasta la prórroga.
Shough terminó con:
35 pases completados de 56 intentos.
410 yardas.
3 touchdowns.
2 intercepciones.
No fue perfecto.
Ni mucho menos.
Pero sí fue histórico.
Los 410 yardas le convirtieron en apenas el tercer quarterback de la historia de los Saints en superar las 400 yardas de pase en un partido, después de Drew Brees y Aaron Brooks.
Y hay otro dato todavía más interesante.
Shough lanzó para 325 yardas en la segunda mitad y la prórroga.
Es decir, después del desastre inicial, fue capaz de liderar una ofensiva que consiguió devolver a New Orleans a un partido que parecía completamente perdido.
Eso no demuestra que sea el quarterback franquicia.
Un partido no puede demostrar algo así.
Pero sí demuestra que existe una posibilidad que merece ser estudiada.
Y esa posibilidad es probablemente lo más importante que tiene New Orleans ahora mismo.
Porque si Shough funciona, los Saints pueden construir alrededor de él.
Si no funciona, la franquicia tendrá que volver al mercado de quarterbacks.
2026 puede ser mucho más importante para New Orleans por esa respuesta que por el número de victorias que consiga.
3. Chris Olave ya no es una promesa: es el centro de la ofensiva
Hay otra pieza alrededor de la cual los Saints sí pueden construir con mucha más seguridad.
Chris Olave.
Cuando New Orleans seleccionó al receptor en la primera ronda del Draft de 2022, la idea era encontrar un jugador capaz de convertirse en la referencia de la ofensiva.
Cuatro años después, esa apuesta parece cada vez más clara.
Olave comenzó la temporada 2026 de una manera espectacular.
Contra Detroit atrapó:
10 pases para 182 yardas.
Su recepción más larga fue de 47 yardas.
Además, esas 182 yardas fueron récord personal en un partido y sus 10 recepciones igualaron su mejor marca.
Pero existe un dato todavía más importante:
Olave alcanzó las 300 recepciones de su carrera.
Eso ayuda a entender que ya no estamos hablando de un jugador que está intentando demostrar que pertenece a la NFL.
Estamos hablando de un receptor alrededor del cual New Orleans puede diseñar su ofensiva.
Y esto cambia también la situación de Shough.
Un quarterback joven que llega a una franquicia sin un receptor número uno tiene un problema.
Un quarterback joven que llega y encuentra un jugador capaz de producir 182 yardas contra una defensa de NFL tiene una oportunidad.
La conexión Shough-Olave puede convertirse en uno de los principales indicadores de la evolución de estos Saints.
No porque necesitemos que Olave consiga 182 yardas cada domingo.
Sino porque New Orleans necesita descubrir si puede convertirse en una pareja estable durante los próximos años.
Y aquí aparece una cuestión todavía más interesante.
Olave acaba de entrar en la etapa de su carrera en la que los grandes receptores dejan de ser simplemente jóvenes talentos y empiezan a convertirse en verdaderas estrellas.
Si los Saints consiguen construir una ofensiva alrededor de él, Shough y un juego terrestre suficientemente competente, ya tienen tres piezas importantes.
La pregunta será si tienen suficientes más.
4. La defensa es probablemente el mayor interrogante de estos Saints
La ofensiva fue capaz de producir 469 yardas contra Detroit.
El problema es que eso no fue suficiente.
Porque Detroit ganó.
Y para entender por qué, hay que mirar al otro lado del balón.
Los Saints permitieron que los Lions se adelantaran 21-0.
Jahmyr Gibbs terminó con 156 yardas de carrera y dos touchdowns.
Detroit consiguió imponer durante buena parte del partido el tipo de juego físico que New Orleans no pudo detener.
Y aquí aparece una paradoja.
Los Saints consiguieron limitar a Jared Goff a 206 yardas de pase.
También consiguieron provocar pérdidas de balón.
Incluso fueron capaces de remontar un déficit de 21 puntos.
Pero durante demasiados momentos permitieron que Detroit controlara las trincheras.
Eso es importante porque una reconstrucción no se puede medir solamente por el quarterback.
New Orleans necesita descubrir qué tipo de defensa quiere ser.
Durante los mejores años de la era Payton-Brees, los Saints tuvieron temporadas en las que la ofensiva podía solucionar casi cualquier problema.
Pero aquella fórmula es extremadamente difícil de repetir.
Si Shough va a ser el quarterback del futuro, los Saints necesitarán una defensa que no le obligue a lanzar 56 veces cada domingo.
Contra Detroit lanzó 56 pases.
Y aunque consiguió 410 yardas, dos intercepciones y el resultado final demuestran el riesgo.
No puedes pedirle permanentemente a un quarterback que compense todos los problemas del equipo.
Por eso la defensa será una de las grandes pruebas de 2026.
Si New Orleans consigue convertir partidos de 31-30 en partidos de 24-20, el proyecto empezará a parecer mucho más serio.
5. New Orleans ya no debería intentar ser los Saints de 2009
Esta puede ser la conclusión más importante.
Durante años, New Orleans ha vivido bajo la sombra de una de las mejores épocas de su historia.
Y es comprensible.
Brees fue uno de los grandes quarterbacks de su generación.
Payton es uno de los grandes entrenadores de la era moderna.
La Super Bowl de 2009 es el momento más importante de la historia de la franquicia.
Pero intentar repetir exactamente aquello sería un error.
Los Saints de 2026 necesitan construir otra cosa.
Quizá sea menos espectacular.
Quizá tarde varios años.
Quizá Shough no sea el quarterback definitivo.
Quizá Olave necesite todavía más ayuda.
Quizá la defensa necesite una reconstrucción profunda.
Pero existe una diferencia respecto a hace unos años:
ahora New Orleans tiene la oportunidad de descubrir qué tiene realmente.
Y eso es más importante que intentar competir inmediatamente por la Super Bowl.
La primera jornada lo ha demostrado perfectamente.
Los Saints perdieron.
Por tanto, mirando únicamente el resultado, empezaron 0-1.
Pero el partido también mostró algo diferente.
Un equipo que se puso 21 puntos abajo consiguió recuperar el control.
Un quarterback que había cometido errores terminó lanzando para 410 yardas.
Un receptor consiguió 182.
Y una ofensiva que parecía muerta terminó forzando la prórroga.
Eso no convierte a New Orleans en candidato al título.
Pero tampoco parece el retrato de una franquicia completamente perdida.
¿Qué son realmente los New Orleans Saints en 2026?
La respuesta más honesta es probablemente esta:
son un equipo en construcción que todavía no sabe exactamente qué va a construir.
Y eso no es necesariamente malo.
Los Saints tienen un receptor franquicia en Chris Olave.
Tienen una nueva oportunidad en Tyler Shough.
Tienen jugadores jóvenes que todavía pueden crecer.
Y tienen una historia que les permite saber exactamente lo que ocurre cuando una reconstrucción funciona.
Pero también tienen problemas.
El juego terrestre debe mejorar.
La defensa necesita mayor consistencia.
Las pérdidas de balón no pueden repetirse.
Y, sobre todo, Shough tiene que demostrar que su espectacular segunda mitad contra Detroit no fue solamente una buena tarde.
Ese será el verdadero examen.
Porque los Saints no necesitan otro Drew Brees.
Necesitan descubrir quién puede ser el primer Tyler Shough.
Y quizá esa sea la historia más interesante de New Orleans en 2026.
No saber si pueden volver a ser los Saints de 2009.
Sino descubrir qué clase de Saints pueden llegar a ser después de ellos.
