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NCAA

5 jugadores clave de Notre Dame en 2026: las estrellas que pueden llevar a los Fighting Irish al título

Hay temporadas en las que Notre Dame empieza el año con ilusión.

Y hay temporadas en las que empieza con la sensación de que esta vez tiene argumentos reales para llegar hasta el final.

La temporada 2026 pertenece, al menos por ahora, a la segunda categoría.

Los Fighting Irish comenzaron el curso derrotando a Wisconsin por 41-13 en Lambeau Field y después regresaron a South Bend para aplastar a Rice por 52-0.

Dos partidos.

Dos victorias.

93 puntos anotados.

13 recibidos.

Y una defensa que todavía no ha permitido un touchdown en la segunda mitad de ninguno de los dos encuentros.

Pero Notre Dame no quiere simplemente ganar muchos partidos.

El objetivo es mucho más ambicioso.

Llegar al College Football Playoff y competir por el campeonato nacional.

Y para conseguirlo, Marcus Freeman necesita que varias de sus grandes estrellas mantengan el nivel durante una temporada que será mucho más complicada que sus dos primeras jornadas.

Porque los nombres que han destacado contra Wisconsin y Rice tendrán que hacerlo también cuando lleguen los grandes partidos.

Y hay cinco jugadores que, por diferentes motivos, pueden terminar decidiendo hasta dónde llega Notre Dame en 2026.


1. C.J. Carr, quarterback: el jugador sobre el que gira todo

CJ Carr, serio candidato al Heisman

Si hay una posición capaz de cambiar por completo el techo de Notre Dame, es el quarterback.

Y ahí está C.J. Carr.

El nieto del legendario entrenador de Michigan Lloyd Carr afronta su segunda temporada como titular con una responsabilidad enorme.

Ya no es simplemente el joven quarterback que debía demostrar que podía sustituir a Riley Leonard.

Ahora es la cara ofensiva de uno de los principales candidatos al campeonato nacional.

Y las expectativas eran enormes incluso antes de empezar la temporada.

Carr aparecía entre los principales candidatos al Heisman Trophy y Notre Dame llegaba al curso con la sensación de tener uno de los quarterbacks más pulidos del país.

El comienzo de temporada ha reforzado esa sensación.

Contra Wisconsin completó 19 de 29 pases para 239 yardas y dos touchdowns, sin interceptaciones.

Una semana después, contra Rice, volvió a ser todavía más eficiente.

Carr terminó con 16 de 20 pases para 253 yardas y cuatro touchdowns en apenas una parte del partido antes de que Notre Dame empezara a repartir minutos entre sus suplentes.

Lo importante no es únicamente la estadística.

Es cómo está jugando.

Carr parece mucho más cómodo leyendo defensas y tomando decisiones rápidas.

No necesita convertir cada jugada en una acción espectacular.

Puede mover las cadenas.

Puede atacar profundo.

Puede aprovechar el talento que tiene a su alrededor.

Y, sobre todo, parece entender exactamente qué necesita hacer la ofensiva para ganar.

Eso puede convertirse en una de las grandes ventajas de Notre Dame.

El equipo no necesita que Carr lance 400 yardas cada semana.

Necesita que sea preciso, que evite errores y que responda cuando llegue el momento en el que un partido se decida por una o dos posesiones.

Ahí estará la verdadera prueba.

Porque Wisconsin y Rice sirven para empezar a construir confianza, pero el calendario de Notre Dame acabará poniendo a Carr frente a defensas mucho más exigentes.

Y ahí sabremos si realmente estamos ante uno de los quarterbacks que pueden dominar el College Football.

¿Por qué es clave?

Porque Notre Dame tiene una defensa capaz de mantener partidos cerrados y una línea ofensiva de mucho talento.

Si Carr juega a nivel de candidato al Heisman, el techo de los Fighting Irish es enorme.


2. Leonard Moore, cornerback: la estrella que puede dominar el otro lado del balón

En un equipo con un quarterback tan importante, es fácil que toda la atención se concentre en la ofensiva.

Pero Notre Dame puede tener una de las mejores defensas del país.

Y una de sus piezas fundamentales es Leonard Moore.

El cornerback ya era considerado uno de los mejores jugadores defensivos del fútbol universitario antes de comenzar 2026.

Y eso no es casualidad.

Moore entra en su temporada junior después de haberse convertido en uno de los nombres más importantes de la secundaria de Notre Dame.

De hecho, durante la preparación fue señalado como uno de los grandes candidatos a convertirse en una elección altísima en el futuro Draft NFL.

Y Notre Dame necesita que juegue como tal.

La razón es sencilla.

En los grandes partidos del College Football, las defensas necesitan encontrar alguna forma de eliminar una parte del campo.

Un cornerback de élite puede hacer precisamente eso.

Si Moore puede cubrir a los mejores receptores rivales sin necesitar ayuda constante, Marcus Freeman puede utilizar al resto de su defensa de muchas más maneras.

Puede mandar presión.

Puede cargar la caja.

Puede utilizar diferentes coberturas.

Y puede obligar al quarterback rival a buscar otras opciones.

Es una de esas influencias que no siempre aparecen en las estadísticas.

Un cornerback puede terminar un partido sin una intercepción y haber sido fundamental.

Porque si un quarterback deja de lanzar hacia su lado, Moore ya está afectando al partido.

Además, Notre Dame está construyendo una defensa con muchísimo talento en la secundaria.

Adon Shuler y otros jugadores importantes complementan a Moore, mientras que la unidad ya demostró en los primeros partidos que puede provocar problemas a los ataques rivales.

Contra Rice, por ejemplo, Notre Dame terminó con cuatro pérdidas de balón provocadas y ninguna entrega propia.

Y la defensa permitió únicamente 128 yardas totales.

¿Por qué es clave?

Porque en los partidos importantes Notre Dame necesitará ganar enfrentamientos individuales.

Y Leonard Moore puede ser el jugador encargado de hacerlo en el perímetro.


3. Jordan Faison, wide receiver: el receptor que puede cambiar la ofensiva

La salida de varios jugadores importantes de Notre Dame hacia la NFL dejó una pregunta evidente:

¿quién será el nuevo gran objetivo de C.J. Carr?

Una de las respuestas parece ser Jordan Faison.

El receptor ya había demostrado talento, pero 2026 puede ser el año en el que pase definitivamente de jugador importante a estrella nacional.

Su actuación contra Wisconsin fue una primera señal.

Jordan Faison puede ser uno de los protagonistas más destacados de la NCAA este año

Faison terminó aquel partido con cuatro recepciones para 81 yardas, incluyendo varias acciones importantes en la segunda mitad.

Y contra Rice volvió a aparecer inmediatamente.

Carr lo encontró para dos touchdowns en el primer cuarto.

En apenas unos minutos, el partido ya había mostrado algo que puede ser fundamental para Notre Dame durante toda la temporada:

Carr y Faison pueden formar una de las conexiones más peligrosas del equipo.

Esto es especialmente importante porque Notre Dame necesita encontrar nuevas referencias ofensivas.

Jeremiyah Love y Jadarian Price ya están en la NFL después de haber sido seleccionados en el Draft de 2026 como los dos primeros running backs elegidos.

La ofensiva, por tanto, tiene que encontrar nuevas estrellas.

Faison puede ser una de ellas.

Su velocidad y capacidad para crear separación ofrecen a Carr una solución especialmente útil cuando las defensas intenten cargar contra el quarterback.

Y hay otra cuestión importante.

Si Faison se convierte en una amenaza constante por fuera, las defensas no podrán concentrarse tanto en el juego terrestre.

Eso beneficia a todo el ataque.

Y viceversa.

Si Notre Dame consigue correr bien, Faison encontrará más espacios.

Es exactamente el tipo de relación que puede convertir una ofensiva buena en una ofensiva realmente peligrosa.

¿Por qué es clave?

Porque Notre Dame perdió muchísimo talento ofensivo después de 2025.

Si Faison se convierte en el receptor número uno que Carr necesita, los Fighting Irish tendrán una dimensión más para atacar defensas de élite.


4. Aneyas Williams, running back: la prueba de que Notre Dame puede sobrevivir a sus pérdidas

Probablemente ninguna posición de Notre Dame generaba tantas preguntas antes de comenzar la temporada como el backfield.

Y era lógico.

El equipo perdió a Jeremiyah Love y Jadarian Price, dos running backs seleccionados en el Draft NFL 2026.

Sustituir a una de esas estrellas ya habría sido difícil.

Sustituir a las dos parecía directamente una de las grandes incógnitas de la temporada.

Entonces apareció Aneyas Williams.

Y su actuación contra Wisconsin fue una primera respuesta.

Williams terminó con 90 yardas de carrera y dos touchdowns en el estreno de Notre Dame.

No fue simplemente una buena estadística.

Fue una demostración de que Notre Dame podía seguir produciendo desde el backfield incluso después de perder a dos de sus mayores estrellas.

Marcus Freeman había mostrado durante la offseason una enorme confianza en Williams y el jugador llegó a 2026 con la responsabilidad de convertirse en una de las nuevas caras del ataque terrestre.

Pero la segunda semana también dejó una pequeña advertencia.

Contra Rice, Notre Dame corrió para únicamente 118 yardas en 32 intentos, una media de 3,7 yardas por carrera.

El resultado fue tan cómodo que probablemente no tenga demasiado sentido sacar conclusiones definitivas.

Además, Williams y otros jugadores importantes no tuvieron que cargar con todo el peso del ataque.

Pero sí sirve como recordatorio:

Notre Dame todavía tiene que demostrar que puede sustituir de verdad la producción de Love y Price.

Williams tiene la oportunidad.

Y si la aprovecha, el ataque puede mantener una identidad equilibrada.

Si el juego terrestre funciona, Carr no tendrá que cargar solo con la ofensiva.

Y eso puede ser decisivo cuando llegue el tramo complicado del calendario.

¿Por qué es clave?

Porque una de las grandes preguntas de Notre Dame en 2026 era cómo iba a reemplazar a sus dos running backs estrella.

Williams ya ha dado el primer paso.

Ahora tiene que demostrar que puede hacerlo durante toda la temporada.


5. Adon Shuler, safety: el cerebro de una defensa que quiere dominar

El quinto jugador es quizá el menos conocido fuera de los aficionados de Notre Dame.

Pero puede convertirse en uno de los más importantes.

Adon Shuler.

El safety representa exactamente lo que Notre Dame necesita de su secundaria:

inteligencia, físico y capacidad para cambiar partidos.

Y ya dejó su tarjeta de presentación en el primer minuto del partido contra Rice.

En la segunda jugada del encuentro, Shuler provocó un fumble que Boubacar Traore recuperó y convirtió en touchdown.

Notre Dame se puso 7-0 después de apenas 14 segundos.

Ese tipo de acciones explica por qué Shuler es tan importante.

No necesita estar acumulando tackles constantemente.

Su influencia puede aparecer en una lectura.

Una presión.

Una cobertura.

Un golpe.

Una pérdida de balón.

Y Notre Dame tiene una defensa construida precisamente para aprovechar esas situaciones.

La secundaria combina a Shuler con Leonard Moore y otros jugadores experimentados, mientras que delante de ellos Notre Dame dispone de talento suficiente para generar presión.

Es una defensa que puede hacer que el quarterback rival juegue incómodo.

Y cuando eso ocurre, los safeties tienen todavía más oportunidades de provocar errores.

Shuler ya había sido señalado durante la preparación como uno de los jugadores importantes de la defensa, junto a Moore y otros nombres de la secundaria.

Ahora toca convertir ese potencial en producción constante.

¿Por qué es clave?

Notre Dame posee una de las defensas más potentes del College

Porque Notre Dame puede tener una defensa de campeonato.

Y para que eso ocurra necesita jugadores capaces de transformar buenas defensas en jugadas que cambien partidos.

Shuler puede ser uno de ellos.


Los cinco jugadores clave de Notre Dame en 2026

JugadorPosiciónPor qué es importante
C.J. CarrQBPuede convertir a Notre Dame en candidato al título
Leonard MooreCBPuede dominar a los mejores receptores rivales
Jordan FaisonWRPuede convertirse en el gran objetivo de Carr
Aneyas WilliamsRBTiene que reemplazar parte de la producción perdida en el backfield
Adon ShulerSPuede ser una pieza decisiva de una defensa de élite

¿Puede Notre Dame ganar el campeonato nacional?

La respuesta, después de dos semanas, es que sí tiene argumentos reales.

Pero todavía queda muchísimo.

Notre Dame está 2-0 y ha dominado sus dos primeros rivales.

La defensa parece especialmente preparada.

C.J. Carr está jugando al nivel esperado.

Jordan Faison ha empezado a emerger como una referencia.

Y Aneyas Williams ha demostrado que la pérdida de Love y Price no significa necesariamente que el juego terrestre vaya a desaparecer.

Pero los grandes partidos todavía están por llegar.

Y ahí está la verdadera prueba.

Porque ganar 41-13 a Wisconsin es importante.

Ganar 52-0 a Rice demuestra profundidad.

Pero un candidato al campeonato nacional tiene que demostrar que puede ganar cuando el rival tiene talento comparable.

Y Notre Dame tendrá que hacerlo.

El equipo de Marcus Freeman tiene una mezcla especialmente interesante:

un quarterback con potencial de Heisman, una defensa llena de talento, una secundaria capaz de dominar y jóvenes que están empezando a asumir responsabilidades enormes.

Y existe otra cuestión.

Notre Dame terminó 2025 con un balance de 10-2, pero quedó fuera del College Football Playoff.

Aquella decepción forma parte de la motivación con la que el programa ha afrontado 2026.

Ahora ya no basta con ganar diez partidos.

No basta con ser uno de los mejores equipos independientes del país.

No basta con estar cerca.

Notre Dame quiere entrar en el Playoff y tener una oportunidad real de ganar el campeonato.

Y para conseguirlo necesitará que estos cinco jugadores estén a la altura.

C.J. Carr tendrá que convertirse en el quarterback que muchos esperan.

Leonard Moore tendrá que demostrar que es uno de los mejores cornerbacks del país.

Jordan Faison tendrá que convertirse en una amenaza constante.

Aneyas Williams deberá demostrar que Notre Dame puede sobrevivir a la marcha de sus dos grandes running backs.

Y Adon Shuler tendrá que ayudar a convertir una defensa talentosa en una defensa dominante.

Después de dos semanas, el mensaje de Notre Dame es claro.

Los Fighting Irish no parecen estar reconstruyendo.

Están intentando ganar ahora.

Y si estas cinco piezas responden durante los próximos meses, Notre Dame puede llegar a diciembre con algo que lleva demasiado tiempo buscando:

una oportunidad real de volver a jugar por el campeonato nacional.

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