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Historia

Los mejores pass rushers de la historia de la NFL: los hombres que hicieron del sack un arte

Hay pocas jugadas capaces de cambiar tanto un partido de NFL como un sack.

No es solamente que el quarterback termine en el suelo. Es la pérdida de yardas, el down desperdiciado, la presión sobre la siguiente jugada, el fumble que puede aparecer, el golpe psicológico sobre la línea ofensiva y, sobre todo, esa sensación de que durante una fracción de segundo el quarterback no tenía ningún sitio al que escapar.

Pero existe un problema cuando intentamos decidir quiénes fueron los mejores pass rushers de la historia de la NFL.

Los sacks no empezaron a contabilizarse oficialmente hasta 1982.

Eso significa que cualquier lista histórica tiene una trampa.

Lawrence Taylor tiene oficialmente 132,5 sacks, pero su temporada de rookie de 1981 no aparece en esa cifra aunque registró 9,5. Deacon Jones, una de las grandes leyendas defensivas de los años 60, tampoco tiene una cifra oficial. La investigación histórica le atribuye 173,5 sacks, una cantidad que lo colocaría tercero en la clasificación histórica detrás de Bruce Smith y Reggie White.

Por eso, para hablar de los mejores pass rushers de la historia no basta con mirar una tabla.

Hay que mirar cómo dominaban, durante cuánto tiempo lo hicieron, contra quién lo hicieron y hasta qué punto obligaron a cambiar la manera de jugar al rival.

Y ahí aparecen algunos de los nombres más importantes que ha producido la NFL.

Deacon Jones: el hombre que inventó el “sack”

Deacon «SACK» Jones

Antes de hablar de números hay que empezar por Deacon Jones.

No porque tenga el récord oficial.

Sino porque, literalmente, puso nombre a la jugada.

Jones llegó a los Los Angeles Rams en 1961 después de haber sido seleccionado en la decimocuarta ronda. No era una estrella universitaria ni una elección destinada a cambiar la historia de la NFL.

Terminó convirtiéndose en una.

Jones fue uno de los integrantes fundamentales de la famosa defensa Fearsome Foursome de los Rams junto a Merlin Olsen, Rosey Grier y Lamar Lundy.

Y convirtió el pass rush en un espectáculo.

Era un defensive end enorme para su época, pero lo realmente extraordinario era la velocidad con la que podía salir de la línea.

Jones llegó a ser elegido All-Pro seis temporadas consecutivas, de 1965 a 1970, y fue nombrado jugador defensivo del año en 1967 y 1968.

Pero hay otra historia todavía más curiosa.

Fue Jones quien empezó a utilizar el término “sack” para describir el derribo del quarterback detrás de la línea de scrimmage.

Su razonamiento era sencillo: sack a city, saquear una ciudad.

La palabra se quedó.

Y el resto de la historia de la NFL también.

El Hall of Fame calcula que Jones consiguió 173,5 sacks durante su carrera, aunque la NFL no los contabiliza como estadística oficial porque jugó antes de 1982.

Además, fue extraordinariamente duradero: disputó 191 partidos y solamente se perdió cinco en 14 temporadas.

No tenía las estadísticas modernas de pressures, win rate o pass-rush productivity.

Pero tenía algo que quizá sea más importante.

Los quarterbacks sabían que Deacon Jones venía. Y aun así tenían problemas para detenerlo.

Lawrence Taylor: el hombre que cambió la posición

Si Deacon Jones ayudó a crear el concepto moderno del sack, Lawrence Taylor cambió la manera de utilizar un linebacker para conseguirlo.

Taylor llegó a los New York Giants como segunda elección absoluta del Draft de 1981.

Y desde el primer día fue un problema.

Su rookie season fue tan extraordinaria que resulta necesario hacer una corrección histórica cuando vemos sus estadísticas: oficialmente aparece con 132,5 sacks, pero sus 9,5 sacks de 1981 no cuentan porque la NFL todavía no había convertido el sack en una estadística oficial.

En 1986 llegó su temporada más famosa.

20,5 sacks.

Los Giants terminaron ganando la Super Bowl XXI y Taylor fue elegido MVP de la NFL.

Fue una auténtica anomalía.

No era simplemente un linebacker que ocasionalmente atacaba al quarterback.

Era un jugador al que los ataques tenían que diseñar su plan de partido alrededor.

Los offensive tackles necesitaban ayuda.

Los tight ends tenían que mirar hacia su lado.

Los running backs tenían que identificarlo.

Y los quarterbacks tenían que acelerar sus lanzamientos.

El Hall of Fame resume su impacto de una manera especialmente significativa: Taylor “redefinió la posición de outside linebacker”.

Eso es exactamente lo que hace un jugador histórico.

No solamente acumular estadísticas.

Obligar al resto de la liga a adaptarse.

Bruce Smith: el rey de la longevidad

Si solamente utilizamos la estadística oficial de sacks, hay un nombre que sigue sentado en el trono.

Bruce Smith.

200 sacks.

Nadie ha llegado más lejos.

Y lo más impresionante quizá no sea siquiera la cifra.

Es cómo consiguió mantenerla durante tanto tiempo.

Smith jugó 279 partidos y registró al menos 10 sacks en 13 temporadas diferentes, récord de la NFL.

Su carrera comenzó en Buffalo en 1985 y terminó en Washington en 2003.

Entre medias consiguió temporadas de:

  • 15 sacks en 1986.
  • 19 en 1990.
  • 14 en 1992.
  • 14 en 1993.
  • 13,5 en 1996.
  • 14 en 1997.

No fue simplemente un jugador explosivo que tuvo tres o cuatro temporadas extraordinarias.

Fue un pass rusher de élite durante prácticamente dos décadas.

Y hay otra imagen que resume su importancia.

En la Super Bowl XXV, Smith consiguió un sack sobre Jeff Hostetler en la end zone que produjo un safety y dio a Buffalo una ventaja de 12-3.

Los Bills terminarían perdiendo aquella Super Bowl, pero Smith dejó su huella en uno de los partidos más importantes de la historia de la franquicia.

Reggie White: potencia, técnica y violencia controlada

Si Bruce Smith representa la longevidad, Reggie White representa otra cosa:

la fuerza física llevada a un nivel extraordinario.

The Minister of Defense terminó su carrera con 198 sacks, solamente dos menos que Smith.

Pero sus estadísticas tienen una particularidad impresionante.

White consiguió 13 sacks como rookie en 1985.

Después:

  • 18 en 1986.
  • 21 en 1987.
  • 18 en 1988.
  • 14 en 1990.
  • 15 en 1991.
  • 14 en 1992.
  • 13 en 1993.
  • 16 en 1998.

Y todo eso jugando principalmente como defensive end.

White fue seleccionado al Pro Bowl durante 13 temporadas consecutivas y fue All-Pro de primer equipo diez veces.

Su carrera también tiene una curiosidad que suele quedar escondida detrás de sus 198 sacks.

Antes de establecerse definitivamente en la NFL, White jugó dos temporadas en la USFL con Memphis.

Allí sumó otros 23,5 sacks.

Es decir, si alguien quisiera contabilizar toda su producción profesional, el número sería todavía mayor.

Y en la Super Bowl XXXI, con Green Bay, consiguió tres sacks en el mismo partido, récord de la Super Bowl.

White no necesitaba una maniobra extravagante.

Podía ganar con potencia.

Podía ganar con técnica.

Y podía ganar simplemente porque era demasiado fuerte para el hombre que tenía delante.

Kevin Greene: quizá el nombre que más se olvida

En cualquier conversación sobre los mejores pass rushers históricos aparece tarde o temprano un jugador que quizá no tenga el mismo reconocimiento popular que otros.

Kevin Greene.

160 sacks.

Kevin Greene es un histórico de la liga

Tercero en la clasificación histórica cuando terminó su carrera.

Greene consiguió dobles dígitos de sacks en diez temporadas diferentes y lideró la NFL en sacks dos veces.

Pero su carrera tuvo otra característica extraordinaria: estuvo constantemente cambiando de equipo y, aun así, encontraba la manera de llegar al quarterback.

Rams.

Steelers.

Panthers.

49ers.

No importaba demasiado el uniforme.

Greene seguía llegando.

Su temporada de 1994 con Pittsburgh fue especialmente recordada: consiguió 14 sacks y ayudó a los Steelers a llegar a la final de la AFC.

Y en 1996, con Carolina, ganó el premio al mejor defensor de la NFC y volvió a liderar la liga en sacks.

Es uno de esos jugadores que demuestran por qué una carrera no debería analizarse únicamente por temporadas consecutivas con el mismo equipo.

Chris Doleman y una temporada de 21 sacks

Otro nombre imprescindible es Chris Doleman.

Terminó con 150,5 sacks, fue elegido ocho veces al Pro Bowl y fue All-Pro de primer equipo en tres ocasiones.

Pero hay un número que destaca especialmente:

21 sacks en 1989.

Fue una barbaridad para la época.

Y todavía más impresionante si tenemos en cuenta que Doleman no fue simplemente un especialista de un año.

Consiguió al menos 10 sacks en ocho temporadas.

En 1998, ya con San Francisco, registró otros 15.

Su carrera terminó con 232 partidos disputados y solamente dos partidos perdidos por lesión durante sus 15 temporadas.

Eso explica por qué aparece tan arriba cuando se habla de producción histórica.

Julius Peppers: el puente entre generaciones

Julius Peppers es uno de los mejores ejemplos de longevidad en la historia del pass rush.

Fue seleccionado segundo en el Draft de 2002.

Terminó retirándose después de 17 temporadas.

Y acumuló 159,5 sacks.

Cuarto en la historia oficial.

Pero su valor va más allá del número.

Peppers fue capaz de mantenerse relevante mientras la NFL cambiaba.

Jugó para Carolina, Chicago y Green Bay y consiguió al menos 10 sacks en diez temporadas.

Como rookie consiguió 12.

En 2006 registró 13.

En 2008, 14,5.

En 2011, ya con los Bears, consiguió 11.

Y en 2015, con Green Bay, volvió a superar los diez.

La lista de jugadores que pueden mantener una producción semejante durante 17 años es extremadamente corta.

Peppers tenía velocidad para ganar desde fuera.

Tenía tamaño para atacar desde dentro.

Y tenía una combinación física que hizo que durante años fuera prácticamente imposible encontrar un matchup cómodo contra él.

Aaron Donald: el mejor argumento para un defensive tackle

Y entonces aparece un problema para cualquier lista de pass rushers.

¿Hay que contar a los defensive tackles?

Si la respuesta es sí, Aaron Donald entra inmediatamente en la conversación.

Donald terminó su carrera con 111 sacks, una cifra que quizá no impresione cuando se compara con los 200 de Bruce Smith.

Pero hay que recordar dónde jugaba.

No atacaba al quarterback desde el edge.

Atacaba desde el interior de la línea ofensiva.

Y eso cambia completamente la dificultad.

NFL Research señala que Donald y John Randle son los únicos defensive tackles que han superado los 100 sacks en la historia de la NFL.

Donald terminó con:

  • 111 sacks.
  • 8 Pro Bowls.
  • 7 selecciones All-Pro.
  • 3 premios de Defensive Player of the Year.

Y, quizá lo más importante, fue capaz de ganar constantemente desde el interior contra guards y centers.

Eso significa que una ofensiva podía diseñar su protección pensando en un edge rusher y, aun así, Donald podía destruir la jugada desde el centro.

Su actuación en la Super Bowl LVI es el ejemplo perfecto.

Con los Rams enfrentándose a Cincinnati, Donald consiguió dos sacks y terminó siendo uno de los protagonistas decisivos del campeonato.

John Randle: el defensive tackle que convirtió la provocación en un arma

Si Donald fue el gran dominador interior de su generación, John Randle fue uno de los pioneros de ese concepto.

137,5 sacks.

Desde el interior.

Y una personalidad completamente distinta.

Randle era famoso por sus celebraciones, sus gritos y sus provocaciones antes de las jugadas.

Pero detrás de aquella imagen había un jugador técnicamente extraordinario.

Era explosivo.

Tenía manos rápidas.

Y podía convertir un mínimo error de un guard en una llegada limpia al quarterback.

Randle demuestra algo importante:

un pass rusher no necesita ser un defensive end de 120 kilos para dominar.

A veces basta con ganar el primer medio segundo.

Michael Strahan: el récord que parecía imposible

Durante 20 años, Michael Strahan tuvo un número que parecía intocable.

22,5 sacks en 2001.

El récord se mantuvo desde 2001 hasta que T.J. Watt lo igualó en 2021.

Y durante mucho tiempo parecía que eso sería todo.

Strahan terminó su carrera con 141,5 sacks y su temporada de 2001 fue extraordinaria incluso antes del récord: los Giants llegaron a la Super Bowl XXXV y Strahan fue una de las piezas defensivas más importantes del equipo.

Pero el récord tenía una peculiaridad.

Llegó en la última jornada de la temporada contra Green Bay.

Brett Favre fue quien sufrió el sack que permitió a Strahan alcanzar la cifra.

Y durante años ese 22,5 se convirtió en uno de esos récords que parecía pertenecer a otra época.

Hasta que apareció T.J. Watt.

Y después, Myles Garrett.

T.J. Watt: el heredero moderno

T.J. Watt consiguió 22,5 sacks en 2021 y empató el récord de Strahan.

Pero su carrera no se ha quedado ahí.

A 30 de septiembre de 2026, Watt acumula 118,5 sacks en temporada regular, después de sumar 3,5 en las tres primeras jornadas de 2026.

Su temporada de 2021 sigue siendo una de las mejores campañas individuales de pass rush de la era moderna:

22,5 sacks en 15 partidos.

Y hay otro dato que explica su impacto.

Watt no solamente consigue sacks.

Genera fumbles.

Desvía pases.

Interrumpe jugadas.

Obliga a cambiar protecciones.

En su carrera acumula ya 58 pases defendidos y 36 fumbles forzados según las estadísticas oficiales de la NFL.

Y todavía está jugando.

Eso significa que su posición definitiva en la historia todavía no está cerrada.

Myles Garrett: el hombre que rompió el récord

La comparativa entre jugadores TJ Watt vs Myles Garrett

Y si hablamos de la situación actual, hay un nombre imposible de ignorar.

Myles Garrett.

En 2025 hizo algo que llevaba décadas resistiéndose.

Rompió el récord de sacks en una temporada.

No lo empató.

Lo superó.

23 sacks.

Garrett terminó la temporada 2025 con 23 sacks y pasó a Strahan y Watt, que estaban empatados en 22,5.

Lo hizo, además, en un contexto especialmente llamativo: consiguió la cifra jugando para unos Browns que no eran precisamente una máquina ofensiva que obligara constantemente a los rivales a abandonar la carrera.

La NFL destacó que Garrett fue bloqueado con ayuda en 139 pass rushes durante 2025 y recibió 57 dobles bloqueos cuando estaba alineado como edge.

Eso hace todavía más impresionante la producción.

Pero 2026 ha introducido un giro inesperado.

Garrett fue traspasado a Los Angeles Rams durante la offseason y solamente disputó un partido antes de sufrir una lesión de rodilla que le ha dejado fuera varias semanas.

Su carrera, por tanto, sigue abierta.

Y también la discusión sobre hasta dónde puede llegar.

¿Y Micah Parsons?

Micah Parsons pertenece a otra generación.

Y quizá precisamente por eso todavía sea demasiado pronto para colocarlo definitivamente entre los mejores de la historia.

Pero los números iniciales explican por qué su nombre aparece constantemente en estas conversaciones.

En sus cinco primeras temporadas consiguió 65 sacks, incluyendo 13 como rookie, 13,5 en 2022, 14 en 2023 y 12,5 en 2025.

Y lo interesante no es solamente la cifra.

Es dónde empezó.

Parsons llegó a la NFL como linebacker, pero Dallas descubrió rápidamente que podía ser utilizado como una pieza prácticamente universal para atacar al quarterback.

Edge.

Interior.

Blitz.

Movimiento pre-snap.

El objetivo era conseguir que el quarterback no supiera desde dónde iba a llegar.

En 2026 continúa su carrera en Green Bay.

Todavía necesita mucho más tiempo para acercarse a los grandes totales históricos.

Pero su comienzo explica por qué ya forma parte de la conversación sobre los pass rushers dominantes de su generación.

Los números cuentan una historia… pero no toda

La clasificación oficial de sacks desde 1982 tiene nombres como:

Bruce Smith — 200

Reggie White — 198

Kevin Greene — 160

Julius Peppers — 159,5

Chris Doleman — 150,5

Michael Strahan — 141,5

Jason Taylor — 139,5

Terrell Suggs — 139

DeMarcus Ware — 138,5

Richard Dent y John Randle — 137,5

Jared Allen — 136

Lawrence Taylor — 132,5

Von Miller — 123,5 al cierre de 2025

La NFL sigue considerando estas cifras desde 1982, cuando el sack pasó a ser una estadística oficial.

Pero esa lista tiene una limitación evidente.

No aparecen correctamente jugadores como Deacon Jones.

Y tampoco refleja todo lo que hacía un pass rusher.

Porque dos jugadores pueden terminar con 12 sacks y haber tenido temporadas completamente diferentes.

Uno puede conseguir doce sacks en doce partidos distintos.

Otro puede conseguir seis en dos partidos y desaparecer durante semanas.

Uno puede enfrentarse constantemente a dobles bloqueos.

Otro puede jugar dentro de una defensa que genere presión desde todas partes.

Y ahí entran las estadísticas modernas: pressures, quarterback hits, pass-rush win rate, dobles bloqueos, tiempo hasta la presión y ubicación del rush.

La NFL moderna ha convertido el pass rush en una ciencia.

Pero el principio sigue siendo exactamente el mismo.

Llegar al quarterback antes de que pueda lanzar.

Los pass rushers que cambiaron la NFL

Por eso, cuando hablamos de los mejores de la historia, hay una serie de nombres que resultan prácticamente inevitables.

Deacon Jones inventó incluso el lenguaje.

Lawrence Taylor cambió la forma de utilizar un linebacker.

Bruce Smith convirtió la longevidad en una demostración de dominio.

Reggie White llevó la potencia desde el edge a un nivel extraordinario.

Kevin Greene demostró que se podía ser un pass rusher de élite durante décadas y en varios equipos.

Chris Doleman combinó longevidad y explosividad.

Julius Peppers atravesó dos generaciones completas de NFL.

Michael Strahan escribió durante dos décadas el récord de una temporada.

John Randle y Aaron Donald demostraron que el interior también podía convertirse en territorio de pesadilla para los quarterbacks.

T.J. Watt llevó el concepto a la NFL moderna.

Y Myles Garrett acaba de hacer algo que parecía casi imposible: superar las 22,5 capturas de Strahan y Watt y establecer el nuevo récord en 23.

Pero quizá la mayor curiosidad de todas sea que el récord de Garrett tampoco garantiza que vaya a terminar siendo el mayor sack artist de la historia.

Porque el verdadero monstruo de la longevidad sigue siendo Bruce Smith.

Y el hombre que puso nombre al concepto, Deacon Jones, ni siquiera aparece oficialmente en la tabla.

Ese es el problema —y también la belleza— de intentar decidir quién fue el mejor pass rusher de todos los tiempos.

Los números pueden decirnos quién llegó más veces al quarterback.

Pero solamente la historia puede explicar quién consiguió que toda una generación de quarterbacks empezara a mirar por encima del hombro antes de lanzar.

Un comentario en «Los mejores pass rushers de la historia de la NFL: los hombres que hicieron del sack un arte»

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